28/10/2004 | 874

Página/12 censura una denuncia de corrupción oficial

Amigos: hoy sábado no aparece en Página/12 mi Panorama Económico porque la nota fue levantada anoche por el director. Su texto denunciaba la designación de Claudio Moroni al frente de la Sin­dicatura General de la Nación co­mo un acto de grave corrupción, y abundaba en datos sobre la sinies­tra trayectoria de Moroni, títere no menos corrupto jefe de Ga­binete, Alberto Fernández. Perso­nalmente (no en tanto periodista) apoyo diversos aspectos de la política de este gobierno, pero veo que la corrupción va en aumento (la de­signación de Martín Pérez Redra- 0 y Miguel Pesce al frente del Central ha sido otro hecho muy Preocupante, además de las exacciones que cometen a diario los ministerios de Roberto Lavagna y De Vido, con total impunidad. Mi punto de vista es que de­ be rechazarse de plano el “roban pero hacen”. Aunque hagan, si ro­ban deben ser investigados, juzga­dos y condenados, según el criterio de jueces independientes. En este contexto, no es casual que tanto Duhalde como Kirchner se hayan ocupado de inutilizar a los orga­nismos de control, como ocurre con la Sigen y con la Auditoría General de la Nación. Pienso que la única manera de salvar a este gobierno y prevenir otra etapa desgraciada es impedir por todos los medios que siga hundiéndose en la corrupción, como ya es manifiesto. Los fraudes cometidos por Fernández/Moroni son alevosos, y ya puede imaginar­se para qué se designa a un delin­cuente al frente de la Sigen, donde por otro lado permanece la mujer de De Vido, carente de toda idoneidad. La sensación de impunidad de los funcionarios no parece haber menguado. Creo que impedir la pu­blicación de mi nota dista de ser un gesto de apoyo a las políticas va­liosas de este gobierno, sino que es un acto de irresponsable complici­dad con los factores que, tarde o temprano, determinarán su hundi­miento. Personalmente no haré, sin embargo, campaña alguna de denuncia contra Página/12 por es­te episodio -el más extremo aun­que no el primero en esta deplora­ble tendencia- ni daré ninguna en­trevista a nadie para hablar de es­te asunto. Así como no quiero per­judicar a este gobierno sino evitar, con mi modesto aporte, que se sui­cide, tampoco quiero afectar al dia­rio, que también se está suicidan- do. Sé que en otros diarios gozaría de mucha menos libertad. Pero re­chazo de plano la censura también en éste. No le adjudico al director ni a nadie el derecho a censurar mis notas, aunque él lo haga cada tanto y yo no pueda evitarlo, y no pienso negociar nada al respecto. Me niego a convenir regla de juego alguna. La única es el ejercicio res­ponsable de una plena libertad de expresión. Sí creo, por el contrario, que es mi deber, y el de todo perio­dista honesto, denunciar sin rode­os los crecientes actos de corrupción del gobierno de Néstor Kirch­ner. Aspiramos a una democracia republicana, en la que los servido­res públicos rinden cuenta de sus actos.

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