30/08/2007 | 1007

Palpitando el cristinazo

Aunque la memoria crítica no es lo que más ha distinguido al electorado en los últimos tiempos, suponemos que la gente aún recuerda que Macri-López Murphy-Lavagna; Filmus-Kirchner-Ibarra; y Telerman-Carrió-Barrios de Pie habían prometido no aumentar los impuestos en la Ciudad de Buenos Aires.


La compañera de fórmula de ‘Mauricio’ repitió más de una vez que el manejo de la Ciudad es una cuestión de “calidad de la gestión” o de “cesar con el despilfarro”, no de falta de recursos.


Telerman había intentado incluso aumentar el endeudamiento del Estado porteño, porque se oponía, argumentaba, a un impuestazo.


Filmus aseguraba contar, para solventar el presupuesto del municipio, con el respaldo de la ‘caja’ de los varios matrimonios gobernantes —el de los Kirchner, de los De Vido y hasta de los del jefe de Gabinete.


En menos de lo que canta un gallo, sin embargo, le ‘encomendaron’ a Telerman —ya amortizado y dispuesto al trabajo sucio a cambio de alguna ventaja personal—, un impuestazo territorial del 40 al 250%, al cual no se privaron de presentar como una tentativa de “equidad”.


Antes de esto, hace unos meses, la Legislatura de macristas y kirchneristas había aprobado un “código fiscal” que otorga poderes para ello al Ejecutivo de la Ciudad.


No hace falta decir que con los salarios y jubilaciones existentes, este tarifazo hubiera significado una masacre social —sea de los trabajadores que tienen una vivienda única, sea de los que alquilan.


¿Pero en qué consiste lo más destacado de este impuestazo?


En que ilustra el tamaño del ‘ajuste’ que se viene.


Porque los argumentos que los mentirosos exhibieron para justificar este atropello político y social, y la violación de la palabra empeñada, podrían ser esgrimidos también, por estos mismos políticos capitalistas, para la luz, el gas, el transporte, la nafta, una buena parte de los alimentos —y, según algunos ‘lobbys’ industriales, para la cotización del dólar.


Este ‘ajuste’, por otra parte, ya está ocurriendo por medio de la inflación, que orilla el 20% anual; la nafta, que ha aumentado un 25% en el último medio año; o el dólar, que ‘mejoró’ su precio un 15% en el último mes y medio.


Hace treinta años, un ‘ajuste’ similar, conocido como el ‘Rodrigazo’, desató la enorme crisis política que culminó con la victoria de la dictadura militar.


Hace menos de veinte años, otro ‘ajuste’, el de Machinea, hizo estallar la hiperinflación y puso fin al gobierno de Alfonsín (Lavagna fue el secretario de Industria durante la mayor parte de ese gobierno).


Bueno, todos conocemos lo que pasó cuando otro violador de promesas, Duhalde, devaluó el peso en 2002.


Es cierto (¡y una excelente noticia!) que el ‘telermanazo’ fue parado por la amenaza de una rebelión popular.


Aun antes de hacerse cargo del gobierno, el pueblo destroza una medida fundamental impulsada por Macri.


Los votos vacíos de contenido son superados por la necesidad social de las mayorías explotadas; la ‘democracia’ sucumbe ante la realidad histórica.


Las perspectivas no podrían ser más excelentes, aunque enseguida los kirchneristas y los macristas se han reunido en la Legislatura para ‘estudiar’ cómo harán pasar este ‘ajuste’ bajo otra forma.


Buscan armar un cóctel (‘after hours’) entre el revalúo y la suba de la alícuota del ABL.


¿Qué dirá la candidata del matrimonio oficial?


¿Hará una promesa cristiana contra el ‘ajustazo’?


Cristina Kirchner ni siquiera se ha dado por aludida; actúa con sigilo.


Los candidatos capitalistas están programados para hacerse los giles.


La conclusión es clara: preparemos una alternativa de organización y de lucha contra el ajustazo inminente votando al Partido Obrero, porque es la vía para hacer frente a lo que se viene y para que el ‘ajuste’ lo paguen los banqueros y los explotadores.


En todo caso, usted ya sabe: no existe pueblo que se enoje más que el que es estafado por los que él mismo ha puesto, equivocadamente, como ‘sus’ representantes.

También te puede interesar:

La grandilocuencia de un proyecto que no significa nada para la economía de los santacruceños.
Críticas a Alberto Fernández, que tras idas y vueltas finalmente no fue.
Alberto Fernández y Cristina Kirchner volvieron a aparecer en común, para presentar la Ley de Agroindustria.
Sobre las declaraciones de Guzmán afirmando que no hubo ajuste.