Políticas

16/10/2026

Panorama en ATE: hace falta un cambio de rumbo

Para pelear por un cambio, necesitamos construir agrupaciones independientes y clasistas.

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Movilización ATE.

ATE volvió a estar en el centro de la escena mediática al convocar supuestamente a un paro para el 15, “para protestar en todo el país” y “voltear el 70/23 completo”. Indudablemente, es correcto llamar a un paro y movilización para reclamar la caída del DNU 70, que es el corazón de la política mileista. De igual modo, salimos a las calles por el financiamiento universitario, la emergencia en pediatría y todos los reclamos populares en juego. Sin embargo, hay que notar los obstáculos para que haya un canal de expresión real, que incluyen tanto a quienes no convocan como a muchos que sí lo hacen.

En el caso de los estatales, se enteraron de la medida el 13 por la mañana, momento en el cual el secretario general de ATE Rodolfo Aguiar anunció la medida por redes sociales. Más allá de los titulares, lo que en realidad se convocó fue una “jornada de lucha”, que habilita cualquier tipo de adhesión en cada seccional. Así, en la principal dirigida por la Verde (provincia de Buenos Aires) no hubo paro; en CABA (Verde y Blanca), un cese de actividades.

Esta metodología, repetida hasta el hartazgo, es negativa, más allá de un problema “de formas”: cualquiera que luche por organizar su lugar de trabajo sabe que es imposible hacer efectiva una medida convocada de este modo. El apagón democrático en el sindicato es muy notorio, con plenarios de delegados que brillan por su ausencia. Esto vale tanto en el ámbito nacional como en el de la seccional Capital Federal, que apenas disimula esta realidad con muy esporádicas reuniones restringidas a los delegados generales.

Un gremio golpeado

Indudablemente, los estatales constituimos un sector muy golpeado. La “motosierra” de Milei dejó a decenas de miles de personas en la calle (¿70.000?), tanto por despidos directos como indirectos con retiros “voluntarios”. Al mismo tiempo, su “licuadora” pulverizó los ingresos, siendo el sector de la clase trabajadora que más perdió frente a la inflación.

La responsabilidad de la CGT en habilitar este desastre es completa, tanto por su negativa consciente a una respuesta de tipo general, como por su accionar en particular. UPCN, cuyo principal dirigente Andrés Rodríguez integra la mesa chica de la CGT, firmó las paritarias de Milei a repetición y dejó pasar los despidos sin medidas de lucha. Más de un medio de comunicación posteó comentarios filosos sobre el “récord” que constituye la falta de acciones de lucha de UPCN, siendo un sindicato que sufre una masacre de semejante envergadura.

ATE, como es sabido, adoptó una conducta distinta: no firma las paritarias de Milei y plantea organizar “planes de lucha”. Pero estas medidas aisladas, sin preparación, continuidad o evaluación de sus resultados y límites, operan en forma testimonial. Es por eso que nuestro reclamo de asambleas generales y plenarios de delegados apunta a poner en movimiento toda la fuerza que tiene el sindicato, unificándola en un plan de acción común contra el ataque brutal de Milei.

Nos montamos para ello en experiencias de lucha concretas: en primer lugar, la del Garrahan, que basada en asambleas generales sin distinción de afiliación organizó una pelea frontal con el gobierno, se sobrepuso a declaraciones de ilegalidad, descuentos y ataques de todo tipo, para arrancar al final del camino un 61% que reventó por los aires el techo paritario. No es casualidad que sea una asamblea multisectorial la que organiza la resistencia en el Inti, contra la política de la dirección del sindicato, representada en la Junta Interna Verde-Verde y Blanca. Es falso que “la gente no quiera luchar”; los momentos de ataque tan duros requieren una organización que permita canalizar esas ansias, que pueden dispersarse bajo el peso de la atomización que imponen las principales conducciones del movimiento obrero.

De fondo, el gran problema de ATE, sea la Verde nacional o la Verde y Blanca, es su integración completa a la política del PJ. Dentro del Congreso, donde la oposición a Milei siempre llega al límite de aportar quirúrgicamente los votos necesarios para reformas y medidas antipopulares. Fuera, replicando el ajuste de Milei en las provincias que gobiernan, y evitando que las organizaciones obreras que controlan lo enfrenten. Los paros en la provincia de Buenos Aires son masivos contra la política de hambre de Kicillof en educación y salud. Pero las conducciones de la CTA y ATE siguen defendiendo al gobernador y rechazan ir a fondo en las acciones por recomponer salarios que están debajo de la línea de la pobreza.

Cómo se expresa este proceso en las elecciones de delegados

Las elecciones de este período reflejan de diverso modo la situación en los organismos y la política de las agrupaciones de izquierda. Una parada importante será el Inti, donde la Multisectorial es un frente único que no solo tomó en sus manos la organización democrática que la Junta Interna no hacía, sino que también se puso al hombro una tarea de reafiliación al sindicato para recuperarlo.

La agrupación Naranja es una de las principales impulsoras de este proceso: el próximo 19 hay que presentar listas para renovar la comisión interna, y vamos por una presentación única de todas las tendencias del activismo y los sectores de trabajo, contra un frente de la Verde y la Verde y Blanca. En ATE Conicet, por su lado, nuestra agrupación Naranja será parte del frente Púrpura, que buscará retener la dirección de la Junta Interna contra la Verde y Blanca.

Recientemente hubo elecciones en la Secretaría de Trabajo, donde se presentó una lista única, que reunió en una sola boleta a las agrupaciones que ya dirigían la interna (Blanca y Negra) junto a las que representan a las conducciones de ATE, tanto a nivel nacional (Blanca de Luciano Fernández) como de la CABA (Verde y Blanca). La Marrón-PTS fue parte de esta lista unida a las direcciones de ATE argumentando que “defendamos la unidad en la lucha, sin ocultar las diferencias políticas y sindicales”. Pocas semanas antes, el PTS rechazó ser parte de una lista única antiburocrática encabezada por Romina del Plá contra la dirección yaskista de la CTA, que la Verde y Blanca integra y defiende. Distintas varas.

Por nuestra parte, defendemos la necesidad de organizar listas antiburocráticas, combativas e independientes en todos lados: necesitamos una nueva dirección en las CTA y en ATE.

Debatamos y organicémonos

Para pelear por un cambio, necesitamos construir agrupaciones independientes y clasistas. Tribuna Estatal llama a ser parte de esta lucha, desarrollando a fondo las peleas en curso, desde el Inti hasta los estatales de la provincia de Buenos Aires. Nos preparamos para apoyar a fondo las listas que se formen para disputar representación contra las listas de la conducción de ATE. En ese camino, tenemos que contribuir y promover todas las luchas por el salario, las condiciones de trabajo y contra los despidos abiertos o velados (retiros “voluntarios”).

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