Políticas

19/3/2026

Patentes en los medicamentos: Milei subordina la salud a los negocios de los laboratorios yanquis

Una política ordenada por Trump que restringe el acceso a los tratamientos y pone los precios en manos de un puñado de multinacionales.

Pfizer.

El gobierno nacional dispuso modificaciones en el régimen de patentes de medicamentos para facilitar las gestiones de las grandes farmacéuticas y laboratorios para la defensa de su “propiedad intelectual”, lo cual va a redundar en que sean menos accesibles a la población. Esto se da como resultado del acuerdo comercial bilateral de Javier Milei con Donald Trump y los Estados Unidos: un vínculo que solo genera negocios para un puñado de capitalistas y perjudica a millones de trabajadores.

Por medio de la derogación del régimen vigente desde 2012, el Ejecutivo nacional flexibilizó los  términos para el patentamiento de medicamentos –lo que le otorga exclusividad y control a su patentador-, poniendo el proceso en manos del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (Inpi), que hará la evaluación caso por caso, con criterios “menos restrictivos”.

Lo que se busca con esta medida es satisfacer un reclamo de los grandes laboratorios y farmacéuticas internacionales para el control y la exclusividad de venta, por medio del patentamiento, de medicamentos que actualmente pueden obtenerse en el mercado en su versión genérica o más comúnmente de marcas alternativas a un precio significativamente menor.

Si bien la resolución oficial hace expresa mención a la continuidad de venta de la competencia sin patente que se encuentre actualmente en el mercado, esto cierra las puertas para el acceso de nuevos productores ante escasos oferentes y además consagra una posición monopólica para los patentamientos de medicamentos nuevos.

Mientras el gobierno celebra la medida como un refuerzo de la propiedad y la “seguridad jurídica” que “facilitan la introducción de innovaciones y el acceso oportuno a nuevos medicamentos y tratamientos en beneficio de la salud pública y el bienestar general”, en la realidad ocurre todo lo contrario, con medicamentos patentados bajo control exclusivo de una empresa, donde una empresa fija los precios y las condiciones de venta y no existe estudios independientes de los efectos colaterales del mismo, ni innovaciones reales y mejoramiento del medicamento, cuyos cambios son al mero propósito de prorrogar la vigencia de la patente.

Todo esto teniendo en cuenta que la Argentina se destaca en la región como el principal país para la investigación clínica y la innovación de los laboratorios privados, valiéndose la universidad pública que el gobierno intenta destruir con el desfinanciamiento universitario y que actualmente se encuentra en huelga contra los ataques oficiales.

La consecuencia inmediata de esta política de Milei y Trump es la disparada de los precios de los medicamentos, en un cuadro donde la población  trabajadora carece de los recursos para costearse tratamientos sin cobertura y medicamentos altamente onerosos, y donde existe un profundo vaciamiento de las obras sociales, la cobertura médica y el sistema sanitario público.

Además, el gobierno viene de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que si bien no deja de ser un lugar de lobby y presión de las grandes farmacéuticas y laboratorios, también es cierto que Argentina es fuertemente dependiente de los programas del organismo para el acceso a vacunas e insumos a menor precio.

Milei se subordina directamente a las exigencias del capital internacional a costa de profundizar la entrega de la salud al sector privado, política en la que viene empujando en favor de los prestadores privados, prepagas, grandes capitalistas del sector y multinacionales farmacéuticas.

Lejos de una supuesta “libertad de mercado”, con estas medidas tendremos un monopolio de un puñado de capitalistas internacionales, como Pfizer o Bayer, fijando los precios y controlando el acceso a los principales medicamentos y tratamientos, aumentando aún más la dependencia del sector público y las obras sociales respecto al privado, yendo a un esquema imposible para la población trabajadora.

Con Milei no hay acceso a la salud ni a los medicamentos. Hay que terminar con esta política en favor de las multinacionales y el sector privado, para garantizar el acceso a la salud y los medicamentos, con la producción nacional de medicamentos genéricos de calidad y su gestión en manos de los trabajadores. Basta de hacer negocios con la salud y la vida de las personas.

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