24/04/2020

Peligran los salarios de los municipales bonaerenses

Por la extorsión de los intendentes y el ajuste de Kicillof.

La disputa por los fondos en el cuadro de insolvencia del Estado bonaerense y de los municipios se sigue cortando por el lado más delgado, que son los trabajadores. Varios intendentes amenazan con desdoblar el pago de los sueldos de abril como resultado de la caída de la recaudación municipal y de la ausencia de asistencia financiera de parte del gobierno provincial.


¿Qué está en juego en la pulseada? El reparto de los 12.000 millones de pesos que recibirá la provincia por la “ayuda extraordinaria” que girará el Estado nacional. Kicillof anunció el envío inmediato de 1.000 millones a los municipios y la apertura de una línea de créditos a tasa cero a devolver en 18 meses de otros 2.000 millones, junto con la promesa de ampliar esos préstamos con la creación de un “Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal” de hasta 8.000 millones de pesos.


Los jefes comunales respondieron que quieren fondos directos y no créditos, y en la reunión que los intendentes peronistas tuvieron en Almirante Brown definieron reclamar en concreto un giro inmediato de 9.000 millones de pesos. Al pelotón de intendentes del PJ se suman los de Cambiemos. Como parte del juego de extorsiones, el alcalde de Bahía Blanca, Héctor Gay, anunció que desdoblará el pago de los sueldos municipales.


En la disputa de Kicillof con los jefes comunales, y en particular con el aparato del PJ bonaerense, se ha cuelan además otros asuntos delicados, como el manejo de la Seguridad. Según trascendió, el cuartelero Sergio Berni redistribuirá la presencia policial que actúa en el interior de la provincia para concentrarla en el Conurbano, anticipándose a un probable escenario de protestas populares, como prefigura la lucha de los obreros del frigorífico Penta de Quilmes por la reapertura de la planta.


En este tironeo, lo que se disputa no es de ninguna manera el intento de garantizar los salarios, la asistencia alimentaria ni el equipamiento de los centros de salud. Lo prueba el hecho de que todos presionan por seguir flexibilizando la cuarentena “focalizada” cuando se espera el pico de infectados de covifd-19 para el mes que viene, mostrando que actúan como lobistas de los grandes grupos capitalistas radicados en la provincia. Tanto los intendentes que presionan por más fondos, como Kicillof que se escuda el rojo de las arcas provinciales, incrementan las concesiones a los empresarios mientras se desploma la recaudación.


Los pesos pesados del PJ bonaerense advierten además que insistirán en recurrir a Alberto Fernández puenteando otra vez al Gobernador, ya que a través de Gabriel Katopodis tienen línea directa con el gabinete nacional. Por esa vía, el Presidente tiene un canal para alimentar su afán bonapartista, en perjuicio del delfín de Cristina Kirchner, que se resiste a perder el manejo de la caja territorial.


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El telón de fondo es la situación social. Defaultear los salarios municipales en plena pandemia, además de ser un atropello, activa una verdadera bomba de tiempo cuando se agrava la miseria social en toda la provincia. Axel Kicillof, por su parte, ya viene pateando la paritaria de los médicos y tiene a los hospitales funcionando con una paupérrima provisión de insumos.


No solo los salarios están amenazados, sino también las jubilaciones provinciales. El titular del Anses, Alejandro Vanoli, firmó con el Gobernador un convenio que establece el envío de 6.000 millones de pesos “para financiar el déficit provisorio” de la caja previsional de la provincia. Como sucede siempre, estos movimientos anticipan nuevas ofensivas para “armonizar” el Instituto de Previsión Social (IPS) con el Anses y barrer con la movilidad de los jubilados bonaerenses. En realidad, año a año la provincia se chupa el superávit del IPS, que por eso está empapelado de Letras Previsionales que desvalorizan el patrimonio de la caja.


En medio de toda esta quiebra, Axel Kicillof presenta formalmente su propuesta de reestructuración de 7.148 millones de dólares de la deuda provincial (que asciende a 12.000 millones), partiendo de reconocer la totalidad del capital a los bonistas, después de tanto despotricar contra el endeudamiento usurario contraído por la exgobernadora Vidal. Como Kicillof ató su suerte a la de la oferta de Martín Guzmán, el rechazo de los grandes fondos anticipa que deberá otorgar nuevas concesiones para sellar una renegociación.


La resolución de la crisis provincial no puede quedar encerrada en la pulseada entre las distintas fracciones del PJ provincial, que tiene como rehén a los trabajadores. Al contrario, son los trabajadores los que tienen que intervenir para cortar con la sangría de la deuda y los subsidios al capital, para poner como primera prioridad el pago de los salarios y jubilaciones. Por un fondo de emergencia para enfrentar la pandemia y satisfacer las necesidades populares bajo control de los trabajadores, en base a un impuesto extraordinario a la oligarquía agraria y las grandes rentas y fortunas.