Políticas
5/6/2026
editorial
Pongamos en pie comités unitarios del FIT-U
Para derrotar a Milei y poner en pie una alternativa de los trabajadores y la izquierda.

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Foto: Federico Imas @ojoobrerofotografía
El deterioro del gobierno, y sobre todo de la figura de Milei, está en el centro de la situación política, acompañado por el hecho de que mientras el gobierno cae en la consideración popular, la que sube es la izquierda nucleada en el FIT-U y sobre todo la imagen de Myriam Bregman. Este giro, insospechado para muchos, acentúa la precariedad que domina todo el cuadro político.
El gobierno pretende con una serie de datos “positivos”, aislados de otros negativos, remontar la caída de Milei en las encuestas. El tema no es menor porque existe una preocupación fundada entre los capitalistas, y fundamentalmente el imperialismo, de que Milei no sea reelecto en 2027 y eso ponga en peligro las conquistas obtenidas (avance contra los trabajadores, quita de regulaciones, etc.). Los datos “positivos” -crecimiento de la “actividad” económica- se montan en un proceso de confiscación de recursos, exportaciones y negocios de la timba financiera. Mientras, crece la caída de la actividad industrial; el resurgimiento de la construcción, que Caputo vaticinó como resultado de la licitación de las rutas, está cuestionado, no hay un gran interés de los capitalistas en ello. Las inversiones no llegan, “solo se concretaron el 17% de los multimillonarios anuncios del Rigi y, encima, unas 14 multi se fueron de Argentina en los últimos dos años” (Bonelli en Clarín, 5/6). Los dólares que el Banco Central compró como resultado de las exportaciones no alcanzan para despejar los riesgos de un nuevo default, además se van al pago de deuda y la fuga de capitales. El FMI fue preciso en su crítica al gobierno: exige mayores recortes, cuestiona la política cambiaria (peso “caro” o dólar “barato"), prevé una “recesión”, alerta sobre la caída de la recaudación y exige aumentos del monotributo -impuesto a los trabajadores-, a la vez que hace conocer la preocupación por las consecuencias electorales debido a la caída de la actividad productiva, generadora de mano obra, con su secuela de despidos, cierres de empresas.
Para más el gobierno no logra desprenderse de las denuncias de corrupción, a pesar de los intentos de los Mahiques, que en lugar de desaparecer crecen. El caso Adorni no parece haber terminado, el $Libra sigue sumando evidencias del compromiso de los hermanos Milei con la estafa. A esto se suman las nuevas denuncias de corrupción en la Andis, las de la administración de Reidel -el amigo de Milei. en Nasa. Ahora saltó la de Facundo Leal -exfuncionario del Arsat y del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos-, un hombre que cruzó transversalmente a los últimos gobiernos y que aparece ligado a Massa, Vila-Manzano, Santiago Caputo, Scatturice, etc., etc.
Mileísmo con Milei o sin él
La caída en las encuestas de Milei es el síntoma de un repudio popular que crece al calor del derrumbe de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población. Y esto no parece fácil de resolver en tanto el gobierno acelera los ajustes y ataques en busca de que no estalle su política económica.
La pelea al interior del gobierno cobra magnitud y pone en peligro el objetivo de la reelección, muestra a un gobierno débil para enfrentar una reacción popular generalizada. En esa pelea Patricia Bullrich empezó a tallar fuerte, buscó despegarse en el caso Adorni y ahora habilitó una derrota a Milei y su hermana: el Senado aprobó el pliego para jueza de Michelli, que los hermanos habían pretendido rechazar.
La “oposición” de Bullrich lo que busca es salvar al mileísmo, incluso sin Milei. La preocupación de la clase capitalista argentina y el imperialismo es que una derrota de Milei se lleve puestas las “conquistas” obtenidas, por eso sostienen al gobierno en su peor momento mientras bucean un plan B, o sea, alternativas -Macri, la propia Bullrich- que garanticen la continuidad. En esto están metidos los Paolo Rocca, los Galperín, los Madanes Quintanilla, entre otros. Que el tema de la reelección o “sucesión” sea traído con tanta anticipación acelera la propia precariedad del gobierno y su crisis interna.
Kicillof se postula como garantía
Está preocupación de la burguesía es asimilada por el peronismo. Aníbal Fernández, un operador por la candidatura de Kicillof, declaró sin tapujos que no piensan cambiar nada (sic) de lo que hizo Milei, salvo… (si es necesario) algunos ajustes en el valor del dólar, es decir, una devaluación que depreciará aún más el salario. Kicillof acaba de mandar a Nueva York a dos funcionarios de su gobierno -uno de ellos su ministro de Economía- en una misión clandestina para entrevistarse con los “lobos” de Wall Street y con quien sea necesario -sobre todo con el FMI- para dar garantías de que no piensa revisar el rumbo de Milei -lo que adelantó Aníbal-, de que Axel no es un defensor a ultranza del estatismo y mucho menos, por supuesto, es comunista.
No es una voz disonante dentro del PJ, es lo que sostienen y aplican los gobernadores, con los votos a la quita de zona fría, la modificación de la ley de glaciares, el silencio frente al genocidio en Gaza, y varias más. Y coincide sobre todo con la política de la burocracia sindical que negocia la reforma laboral esclavista, que aísla los conflictos, que firma paritarias a la baja. No es esto tampoco lo que agita la interna entre Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner; ella bregó por “modernizar” las relaciones laborales, revisar el papel del Estado, y tampoco abrió la boca por Gaza o contra la política guerrerista de Trump, cuyo “nacionalismo” elogió en otras oportunidades.
De hecho el peronismo está atado a defender la esencia del programa de Milei, cualquier corrimiento en el discurso hacia la izquierda solo tiene el propósito de cubrir que se postulan para sostenerlo porque es el programa de la clase capitalista que ellos defienden, pero lo colocan en una encrucijada porque alimentan la desconfianza de que vuelvan a recurrir a regulaciones que fueron eliminadas. Una derechización evidente les podría hacer perder votos por izquierda. El planteo de un frente anti-Milei busca conjugar este peligro.
Pongamos en pie comités unitarios del FIT-U. Fuera Milei
La preocupación de los capitalistas es no perder un centímetro de lo que avanzaron contra los trabajadores, por el contrario, profundizar ese avance. La del imperialismo, y de Trump en particular, no perder un peón obediente en su pelea por recuperar la hegemonía en el concierto mundial cuando la crisis del capitalismo se acelera.
Para los trabajadores se trata de sacarse de encima a un gobierno enemigo, responsable de las más duras penurias. Eso no va a venir de la mano del peronismo que “no va a tocar nada”, sino del impulso a la lucha, de la deliberación y organización independientes.
Defender e impulsar las luchas obreras y populares, a pesar del aislamiento a la que son sometidas por la burocracia, es una tarea fundamental, porque permite a los trabajadores y al activismo en particular diferenciar el rol que juegan las fuerzas políticas, que la distancia entre las “palabras” y los “hechos” no es resultado de una inconsecuencia sino de la defensa de programas que expresan intereses de clase opuestos.
Por eso defendemos los 100 días de ocupación de Fate, mientras Kicillof manda emisarios al FMI pero se niega a recibir al Sutna y, pudiendo hacerlo, se ha negado a darle curso al proyecto de ocupación temporánea, un planteo de preservación de la fuente de trabajo de más de 2.500 trabajadores (entre directos e indirectos). Por eso luchamos por justicia para las Agostinas que mueren bajo la complicidad del Estado y los gobiernos con la violencia contra las mujeres. Por eso apoyamos las tomas de los colegios preuniversitarios y la lucha de la Universidad para que se cumple la ley de financiamiento, por eso estamos con los trabajadores del Inti en su lucha para que no haya uno solo de los 1.000 despidos planificados. Y estamos en las luchas salariales de la docencia en las provincias, de los trabajadores de la salud, del Garrahan. Por esa razón el próximo 10 marcharemos a Plaza de Mayo contra los despidos y la criminalización de la protesta convocados por el plenario obrero que organizó el Sutna.
El FIT-U es respetado por su papel en la lucha, y es la expresión del programa que levanta que tiene como objetivo estratégico un gobierno de los trabajadores. El giro a favor que estamos registrando es la oportunidad para que ese avance se transforme en el avance de un programa anticapitalista y socialista en la vanguardia obrera y popular.
Con ese objetivo construyamos comités unitarios en todo el país. La derrota de Milei viene de la intervención de los trabajadores con un programa propio y una organización independiente, es la huelga general. Y esa tarea es ahora. Manos a la obra.



