24/06/2005 | 905

Por que el MST no vino al acto de Almirante Brown

Veinticuatro horas antes de la realizacion del acto por un Frente de izquierda y los luchadores, que había sido convocado por el Partido Obrero y por el MST Teresa Vive de Alte. Brown, para el viernes 10 de junio en Adrogué, y luego de una intensa agitación pública en los medios, a través del reparto de cientos de volantes y de mariposas y, lo más importante, luego de una serie de pintadas realizadas conjuntamente por los militantes de ambas organizaciones; la dirección nacional del MST envió un emisario para romper el acuerdo entre ambas fuerzas.


El miembro del ejecutivo del MST, quien nunca señaló a qué fracción de su partido representaba, pero que sí hablaba en nombre de la Coordinadora Nacional de Izquierda Unida, argumentaba que considerando los “avances programáticos” alcanzados con los militantes del MST de Brown en reuniones previas, ahora, lo que correspondía era “avanzar rápidamente en lo referido a las candidaturas”, aspecto que representa “el verdadero escollo” a saldar. El acuerdo en dichas candidaturas, demostraría —según el dirigente del MST— la verdadera voluntad del PO por alcanzar el frente. Lógicamente —y el documento propuesto por el MST para la ocasión lo dejaba en claro—, ésta era la condición para que el acto se pudiera realizar. Una auténtica provocación.


En realidad, la propuesta por escrito ofrecida por la dirección del MST no representaba ningún avance sino un autentico retroceso en relación con el debate mantenido con los militantes del MST y, principalmente, con el documento acordado que daba convocatoria al acto. La “nueva” propuesta metía por la ventana a Coincidencia Popular como una de las organizaciones que se han pronunciado por el Frente de Izquierda, cuando, en realidad, la base del Mst ya se había pronunciado claramente en contra de la candidatura de un elemento clerical y propatronal como Mario Cafiero, máximo referente de Coincidencia Popular.


La dirección del MST sólo vino a romper el acuerdo y a evitar que el acto en Almirante Brown abriera un proceso similar en todas las regionales de su organización. Vino a romper el acuedo programático colocando las candidaturas como punto de fricción y provocación: el nudo de la propuesta era que el PO de Alte. Brown aceptara las candidaturas de Ripoll (MST) y Echegaray (PC) como principales candidaturas en Provincia de Buenos Aires, para que el MST venga al acto. La intención de la dirección del MST era dejarnos como los “históricos sectarios de la izquierda” frente a sus militantes y esconder su posición oficial, que va como por un tubo detrás de elementos como Cafiero o como Rivas, del PS, es decir detrás de variantes ajenas a la izquierda y a la clase obrera.


Esto se evidenció en la exacerbada defensa que el MST realizó en la reunión por la candidatura de Echegaray, cuando el PC de Alte Brown nunca se manifestó interesado en discutir la cuestión del Frente de izquierda, y sí la necesidad de reeditar en el distrito el Encuentro de Rosario, por el cual realizó cantidad de pintadas que incluso fueron firmadas como “Izquierda Unida+ Partido Socialista” y al cual equiparó con una “asamblea de luchadores”.


La reunión pasó a un cuarto intermedio hasta el otro día en que, precisamente, debía realizarse el acto.


Con más maniobras que capitán de barco en medio de una tormenta, la dirección del MST telefoneó a las casas de los dirigentes regionales del PO que debían participar de la reunión del día 10 de junio, para informar que no había condiciones de realizar ningún acto unitario debido a la posición expuesta por el Partido Obrero en el editorial de esa semana con respecto a Izquierda Unida y su entendimiento programático con Cafiero y el PS. Por lo tanto, nos manifestó que no tenía sentido sostener la reunión.


Los miembros del la dirección del PO regional igualmente nos apersonamos en la casa del compañero del MST donde debía realizarse la reunión, y ¡oh casualidad!, la dirección del MST apareció sin antes haber avisado a su propia base, que previamente había levantado la reunión con el PO.


La discusión final fue tajante. La dirección del MST —aunque rechazó que IU haya arreglado candidaturas con Coincidencia Popular y con el PS— tuvo que manifestar delante de nosotros y delante de sus militantes que no consideran a Mario Cafiero ni un elemento clerical, ni un elemento propatronal. Ese mismo día, y casi al mismo momento, un referente del PC de Brown, más precisamente de la FJC, les manifestaba a otros militantes del PO que nuestro intento con el MST no tenía perspectiva alguna, porque Izquierda Unida ya tenía “todo arreglado” con el PS y con Cafiero.


El PO fue a esa reunión a rechazar la provocación de la dirección del MST, y a manifestarles a sus militantes que sosteníamos el acto unitario por un Frente de Izquierda y los luchadores y le manifestamos a su dirección que las crisis del MST no son responsabilidad del Partido Obrero, como ellos sí manifestaron, sino de la política pusilánime y lastimosa que ellos mismos están llevando, provocando la entrega de la izquierda a los peores elementos proburgueses. La dirección del MST será la responsable por la desmoralización de los militantes y luchadores de su organización.


La lucha por un Frente de Izquierda y los luchadores sigue en pie por parte del PO y seguramente por buena parte de la militancia del MST, muy a pesar de su dirección. Seguiremos con el debate con todos los militantes y activistas hasta último momento; luego, seguramente se abrirá un período de conclusiones que llevará irreversiblemente a tomas de decisión trascendentes para los numerosos luchadores que se negarán a bajar las banderas de la izquierda y el clasismo. El debate y la lucha por el frente en Almirante Brown significarán un importante aporte.

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