02/04/1998 | 579

Por un acto único de las organizaciones políticas y reivindicativas de los trabajadores

La delimitación política que se produjo en Argentina el pasado 24 de marzo, es la expresión más genuina de la realidad del país. De un lado, 20.000 personas desfilando por la anulación del punto final y la obediencia debida, junto a los partidos de izquierda, organizaciones de derechos humanos y sindicatos. Del otro, el Congreso nacional, con justicialistas, aliancistas, bussistas y procesistas, votando en forma unánime por la absolución de los responsables de 30.000 asesinatos.


En esta delimitación no hay un ápice de doctrinarismo ni de prejuicios; es la constatación de un hecho ob-je-ti-vo. No es artificial tampoco que se haya producido en torno al tema de la impunidad, porque este tema es incluso un reflejo deformado de una delimitación que en lo que se refiere a las reivindicaciones sociales de conjunto, es todavía más aguda. Así lo demuestran la lucha de los desocupados, de los maestros, de los bancarios y de los obreros de las principales industrias.


La fantasía puede imaginar en el campo de la oposición aliancista la existencia de numerosos aliados. Pero mientras las divergencias en este campo son más numerosas que los apetitos de sus protagonistas, en la hora decisiva todos levantaron la mano para votar la impunidad y para implorar que no se publiquen listas de los colaboradores ‘civiles’ de la dictadura. Incluso si aun quedaran aliados de una política consecuente en la oposición, solamente un frente de los luchadores los inclinaría a saltar el charco.


La CTA y el MTA son quienes más debieran reflexionar sobre el cuadro político que se manifestó el 24 de marzo. En el campo oficial del parlamento sólo pueden encontrar a los representantes de la política ‘neo-liberal’, no importa que éstos demagógicamente digan lo contrario, y así lo han vuelto a ratificar ahora frente a la ‘misión’ del FMI. Los sectores más anti-obreros son, incluso, los sectores ‘nacionales’, encabezados por Techint, para quienes la ‘reforma laboral’ no es lo suficientemente negrera. La ‘oposición’ aliancista que representa a estos sectores, ha quedado tan desubicada, que algunos diarios ya lo están poniendo a Menem del lado del ‘populismo’.


Es necesario arar en la huella dejada en el campo político por los acontecimientos del 24 de marzo; la divisoria de aguas producida este día tenderá a hacerse más clara y más profunda. La CTA y el MTA deben romper con los partidos patronales y reivindicar un frente político y reivindicativo de todas las organizaciones obreras y populares. La izquierda debe abandonar una estrategia que es claramente electorera y democratizante y plantear el frente común de todas los movimientos y organizaciones que actúan dentro de las masas reivindicativamente, con los partidos de izquierda, para oponer una opción de clase al frente capitalista del oficialismo y la oposición.


Nuestra convocatoria para el próximo 1º de Mayo responde a una estrategia política, que debe ser desarrollada sistemáticamente en la próxima etapa. El frente político-reivindicativo de las masas contra el frente capitalista-mentiroso del capital. Para poner fin a la dominación de los monopolios capitalistas y a la miseria popular, con un gobierno de trabajadores.

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