08/05/2014 | 1313

Por un bloque único en la Legislatura de Mendoza y en el Congreso Nacional

RESPUESTA AL PTS

Es sabido que el Partido Obrero viene insistiendo desde hace meses en la necesidad de constituir en el Congreso Nacional y en las legislaturas provinciales bloques legislativos del Frente de Izquierda. Es más, entendemos que no puede ni debe ser de otro modo, en la medida que las representaciones parlamentarias fueron conquistadas en nombre del Frente de Izquierda, quien aclaró en la campaña que las bancas obtenidas serán de uso colectivo, mediante el sistema de la rotación de los cargos obtenidos.

Además, tenemos una base política común, firmada por todos, el Manifiesto Político de la campaña electoral pasada.

A partir de este principio elemental es que juzgamos la decisión del PTS de inscribir la banca del compañero Nicolás del Caño como «bloque del PTS», en lugar de formar parte del Bloque del Frente de Izquierda, como una verdadera usurpación. La postura del PTS también mereció el rechazo de Izquierda Socialista, quien hizo saber en las reuniones de la Mesa del Frente de Izquierda y en su periódico que era necesario un bloque unificado.

Ahora, en lo que pretende ser un cambio de posición, recibimos la propuesta de los compañeros del PTS para que constituyamos un bloque único del Frente de Izquierda en la Legislatura de Mendoza. Pero lamentablemente la carta que nos envían deja en claro que insisten en la misma orientación. Las cláusulas que incorporan en su carta equivalen a un estatuto de desconfianza recíproca y a convertir al bloque parlamentario, ante los trabajadores y la opinión pública, en un gallinero. La sola idea de que el compañero que ocupe la presidencia del bloque no pueda hacer uso de la palabra plenamente, sino que tendrá que ceder el tiempo a un compañero del otro partido del Frente de Izquierda, presenta al Frente de Izquierda, ¡ante la clase obrera y los trabajadores! como una contradicción en términos, o sea un bloque fragmentado, escisionista y en riña, dentro de un parlamento de nuestros enemigos de clase. La propuesta de que el presidente del bloque no podrá ir a las reuniones de Labor Parlamentaria sino es acompañado, instaura entre nosotros un sistema carcelario, cuando debería prevalecer el debate interno de la democracia obrera.

Los compañeros del PTS se olvidan de que un bloque parlamentario debe funcionar, antes que nada, sobre la base de una agenda política común, conocida en forma anticipada por la clase obrera. Esta es la verdadera garantía política de la unidad y de la diversidad de un bloque frentista, o sea de partidos distintos. Sobre esto no hay ni una sola palabra, ¿cómo se explica que firmaran el Manifiesto Político, propuesto por nuestro propio partido, el PO? El debate de una agenda de iniciativas parlamentarias del bloque del Frente de Izquierda, que incorpore la lucha por las reivindicaciones más sentidas de los trabajadores, pero también la defensa del medio ambiente ante la depredación de los pulpos mineros, la investigación de la deuda provincial, la lucha por las libertades democráticas, la lucha contra el pago de la indemnización a Repsol, por parte de la provincia, contra la tercerización y el trabajo precario, asegura un piso elevado de acuerdos para un trabajo unificado como bloque. Tenemos, insistimos, el Manifiesto del Frente de Izquierda, que es un desarrollo programático profundo y de principios. Si acordamos esta agenda en común, podemos discutir los métodos de trabajo, que den visibilidad a cada partido. No solamente esto, también los métodos de agitación de la agenda y de la acción parlamentaria entre la clase obrera y los trabajadores. ¡Podríamos sacar un boletín parlamentario regular, incluido el trabajo de la concejala que acabamos de consagrar! Lo que carece de todo sentido es el sistema de división permanente y desconfianza vigilante que nos proponen los compañeros del PTS.

Naturalmente el método que proponemos no excluye la posibilidad de que surjan temas en los cuales tengamos diferencias insalvables. En ese caso, y como lo marca la tradición histórica de los socialistas, nos daremos los métodos para asegurar la expresión de todas las posiciones, también dentro del recinto. Pero transformar lo que debe ser una excepción en la regla, y dividir de antemano lo que debe estar unido, expresa una tendencia liquidacionista inadmisible.

De nuestra parte queremos insistir en la necesidad de un bloque único del Frente de Izquierda. En el caso de Mendoza, donde tenemos una representación paritaria, proponemos que la presidencia del bloque de diputados sea rotativa cada seis meses entre los tres diputados, de forma tal que ningún partido pueda sentirse perjudicado en su visibilidad. El fin es siempre el mismo: ofrecerle a los trabajadores una voz unificada del Frente de Izquierda en su diversidad. En el Senado provincial, donde hemos conseguido una sola banca, proponemos que el trabajo sea en común del Frente de Izquierda, siguiendo los mismos procedimientos y métodos postulados para la Cámara de Diputados provincial.

Este criterio, válido para Mendoza, también debe serlo para el Congreso Nacional; rotación, derecho a expresar en el recinto parlamentario las diferencias insalvables, que antes debería considerar la mesa nacional del Frente de Izquierda. Presentar la unidad del Frente de Izquierda como una excepción mendocina carece de todo sustento.

Una última cosa. El PO no puede cesar las acusaciones contra el compañero Nicolás del Caño por el simple motivo que jamás hemos vertido contra él ni contra ningún militante del PTS acusación alguna. Lo que el PO afirmó y afirma es que el PTS usurpó la banca del Frente de Izquierda de Mendoza. Este es un hecho objetivo que no admite controversias.

Compañeros, esperamos vuestra respuesta positiva, por un bloque del Frente de Izquierda en el Congreso Nacional y en todas las legislaturas.

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