23/02/1993 | 383

Preparar las luchas de Marzo

“La UCR no quiere frenar la ley” (Clarín, 18/2). La diputada radical Ángela Sureda hacía así referencia a la “ley de educación” menemista, cuya sanción definitiva el Congreso pretende dictar el próximo 3 de marzo. Algo parecido planteó el también radical y diputado Moure sobre la “ley previsional” que los radicales pretenden “consensuar” con el proyecto del gobierno. La estafa jubilatoria, la liquidación en regla del sistema previsional y del sistema de educación pública marcan el debut del “año político”. El menemismo se sostiene para esto enteramente en el apoyo de los “demócratas” de la “oposición”.


Para que no quepan dudas. Mientras el radical Tonelli gobierna Corrientes en nombre de Menem, Alfonsín lanzó la propuesta de su Modeso con un documento programático en el que promete no revisar las “privatizaciones” delictivas del actual elenco gubernamental. En el mismo sentido se pronunció Angeloz durante una reciente gira europea. Mary Sánchez, por su lado, acaba de prometer al ministro Rodríguez que no obstaculizará el “normal” inicio de las clases. Otro “prócer” del CTA —Victor De Gennaro— viene de elogiar a otro miembro del gabinete, Julio César Aráoz, que lo recibiera para “darle precisiones” sobre los negocios en marcha en torno a la “desregulación” de las Obras Sociales.


Las tropelías menemistas no se sostendrían un minuto sin esta colaboración, cuya prueba práctica más reciente fue el vaciamiento radical-centroizquierdista de la convocatoria a apoyar a los jubilados en la concentración del miércoles 17 pasado.


2. El colaboracionismo “opositor” se ha acentuado en la misma medida en que las limitaciones de la política oficial se han transformado en un impasse generalizada: empantanamiento del operativo reeleccionista, disputa creciente entre los clanes del menemismo, enfrentamientos en el gabinete y por último —pero no por ello menos importante— la bancarrota del “plan” cavalliano. La semana pasada los “operadores” de la Casa Rosada tuvieron que apelar a un verdadero golpe de mano en el Poder Judicial para vaciar la Cámara Federal que tenía agendado considerar el “Yoma-gate”.


El Parlamento busca oxigenar con sus “acuerdos” a un gobierno a la defensiva y con evidencias de abierta descomposición.


3. Las últimas iniciativas de Cavallo han fracasado completamente. Las medidas destinadas a favorecer a los bancos y a la especulación bursátil no arrojaron resultado alguno: la Bolsa sigue registrando una imparable declinación, que ya ha alcanzado su octavo mes consecutivo. El estancamiento económico se acentúa, mientras crece la montaña de deudas estatales y privadas, lo que constituye una marcha inevitable a una crisis explosiva. La “convertibilidad” se ha agotado en los términos de una salida de emergencia para sostener y aumentar los superbeneficios de los pulpos capitalistas. Que el “mercado de capitales” dependa de la confiscación de los aportes jubilatorios revela el total grado de parasitismo de la política económica.


4. Menem-Cavallo han llevado a una verdadera “cumbre” la superexplotación obrera y el derrumbe de las condiciones de vida del pueblo trabajador: además de lograr índices sin precedentes de desocupación, han promovido lo que ahora se denomina la “nomadización” de los superexplotados, como lo revela el caso de los hambreados trabajadores chaqueños “exportados” a Santa Fe; la educación y la salud están en ruinas. Nada de esto, sin embargo, les ha servido, como se ve, para evitar la impasse del “plan” y del gobierno, de la cual pretenden salir con nuevos ataques a los explotados: la confiscación jubilatoria, la “completa flexibilidad laboral”, el despido de miles de empleados provinciales, y el cierre de los hospitales.


5. El año comenzó entonces con un agravamiento de la crisis del régimen político. El “salvavidas opositor”, sin embargo, no impidió la multitudinaria movilización de jubilados y trabajadores de la semana anterior. A pesar de la “buena letra” de la burocracia de CTERA, en sindicatos docentes de diez provincias anunciaron planes de lucha para el comienzo de las clases. El 7 de marzo fue convocada una nueva marcha popular contra el peaje. Los trabajadores de Aerolíneas vuelven a levantar cabeza contra la ofensiva del Estado y la patronal.


La cuestión jubilatoria sigue colocada en el centro de la situación política. Está planteada la organización de una masiva marcha a Plaza de Mayo. El Partido Obrero ha realizado, en función de esto, un llamamiento a la izquierda. Como lo hiciéramos en oportunidad de esta convocatoria, sostenemos que la plataforma elemental de este frente es la defensa irrestricta del 82% móvil, el mínimo de $500 y el mantenimiento de la edad jubilatoria; contra la oposición trucha, reclamar que los fondos provengan del no pago de la deuda externa y el control obrero de las empresas y las cajas.


Esta es nuestra consigna entonces: preparar las luchas de marzo mediante asambleas y convocatorias y autoconvocatorias de cuerpos de delegados, para votar y exigir un plan de lucha nacional contra la reforma previsional, por el salario, contra la “flexibilidad laboral”, por la salud y la educación públicas, contra el gobierno de la entrega, confiar en nuestras propias fuerzas, ayudar al desarrollo del movimiento obrero independiente.

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