17/12/2021

Presupuesto hundido: un salto en la crisis política

La crisis política argentina pasó de nivel con el rechazo en la Cámara de Diputados al proyecto de presupuesto que mandó el peronismo con la orientación ajustadora que se fijó en Washington. Las causas y las consecuencias del fracaso parlamentario ameritan un análisis profundo, porque abre una nueva etapa en la convulsiva pelea de camarillas tanto al interior del gobierno como de la oposición patronal.

En una sesión maratónica de casi un día entero se trató el presupuesto que culminó con un resultado de 132 votos en contra y 121 votos a favor. Lo paradójico de la jornada, que sirve para tomar dimensión de la magnitud de la crisis, es que tanto el Frente de Todos, como Juntos por el Cambio querían que se aprobará el proyecto y, sin embargo, las presiones internas y el resquebrajamiento de sus bloques derivó en este rechazo que dejará un tendal de heridos,empezando por Máximo Kirchner que será el mariscal de la derrota, a horas de asumir con jefe del PJ bonaerense. El gobierno es obvio que quería aprobarlo para reforzar la negociación de la misión de Guzmán que opera en Washington y que Juntos quería votarlo en contra pero que salga también, por eso garantizaron el quórum. Ante el FMI nadie se hace el loco.

Pero también es cierto que gobernar con el Presupuesto 2021 prorrogado le dejará las manos libres al gobierno para aplicar el ajuste tanto o más a fondo que si el “dibujo” hubiera sido aprobado. La prueba la tenemos este año, donde con un presupuesto de ajuste Guzmán sobrecumplió la pauta de déficit fiscal del 4,5% bajándolo al 3,5% aproximadamente, en medio de la segunda ola del Covid y mientras arreciaba la pobreza y el hambre.

A lo largo de toda la semana en la que el macrismo le garantizó al gobierno un tratamiento exprés del proyecto se especuló con distintas maniobras para que finalmente fuese aprobado y llegara la semana que viene al Senado, en donde los senadores ya discutían los pormenores del tratamiento descontando su aprobación en la jornada que culminó hoy.

Era lo lógico, porque el debate no mostró ninguna diferencia en la orientación ajustadora y patronal del presupuesto, sino en la necesidad de ciertos retoques que le permitieran a la oposición algún margen de maniobra para revalidar su condición de alternativa 2023. Ambos defendían que la prioridad debía ser el acuerdo con el FMI por eso el proyecto no contemplaba ningún pago dando al acuerdo como un hecho, a como dé lugar cualquiera fueran las exigencias del Fondo. Defendían el ajuste real sobre la educación, la vivienda y las partidas sociales tales como los alimentos o el programa Argentina Trabaja.

La oposición cambiemita no pensaba rechazar la profundización del ajuste que empezó bajo su mandato y mucho menos raspar el fondo de la olla para pagarle a los organismos internacionales. Mucho menos la continuidad del vaciamiento de la Anses para colocarle hasta 1,2 billones de pesos en bonos de deuda, mientras los jubilados siguen cobrando menos que una canasta de indigencia. El Presupuesto incluso rebaja en términos nominales en $12.000 millones la partida para sentencias firmes de juicios ganados por los jubilados después de una inflación superior al 50%. Las críticas al “dibujo” son parte del folclore de los políticos capitalistas porque cada gobierno de las últimas décadas gobernó con un presupuesto que después no cumple.

Con todo, el proyecto naufragó, justo cuando la situación parecía encaminarse a favor del gobierno no para aprobarse en esta misma sesión, sino para que pase a comisión, se hagan nuevos “favores” a los gobernadores y se termine aprobando con las nuevas modificaciones el martes.

El hecho desencadenante fue un discurso del hijo de los Kirchner que hizo una intervención jactanciosa en un contexto en el que el menor soplido tiraba por la borda el precario equilibrio alcanzado por la oposición para patear la pelota a la próxima semana. Sería incorrecto hacer demasiado hincapié en el contenido de ese discurso, porque lo que se vivía en el recinto era un clima de deliberación permanente del bloque de JxC que, a pesar de haber contado con cuartos intermedios, no podía unificar a su tropa en un planteo común. Justamente, distintos sectores se habían pronunciado por el pase a Comisión lo que daba un amplio triunfo a la moción presentada primero por el Bloque Federal y después por el propio Carlos Heller en nombre del gobierno. Pero una intervención de Rodrigo de Loredo de Juntos montó una provocación criticada por el propio Laspina de su mismo interbloque a la que respondió el hijo de la Vice disparando  el giro de todos los que habían apoyado la moción.

Conocemos las disidencias internas del PRO entre los macristas y de Bullrich con el ala Larreta, a lo que se suma la crisis al interior de la UCR y la presión de los gobernadores radicales que hicieron acuerdos económicos para dejar pasar el Presupuesto, de una UCR que elegirá sus autoridades en el día de la fecha y que está quebrada en dos bloques dentro de diputados.

Por otro lado, el debut parlamentario de los liberfachos fue impresentable. Milei se ausentó de todo el tratamiento hasta que llegó a la cámara en donde hizo un discurso en el que pedía por una devaluación más abrupta de la que se pronostica a sabiendas del efecto que eso tendrá sobre los precios y el poder adquisitivo de los trabajadores. Espert hizo un uso acotado del tiempo para repetir su doctrina en contra del gasto, reclamando de manera matizada un mayor ajuste sobre desocupados y trabajadores, pero actuando como uno más del macrismo.

El FIT Unidad de manera impecable anunció que ni votaría a favor ni daría quórum que fue lo que efectivamente hizo. Y se abstuvo en la votación del pase a Comisión aunque sus votos no fueron gravitantes en el desenlace, ni del no pase a comisión ni en el rechazo del Presupuesto.

Lo que viene

Es claro que la no aprobación del proyecto no cambia la voluntad del gobierno de acordar con el FMI, es un golpe de tipo general que agudiza la crisis política. El FMI  lo que es seguro es que reforzará sus exigencias en torno a las garantías parlamentarias de la oposición para el otorgamiento del crédito de facilidades extendidas, el cual requiere un pacto de sometimiento a sus pautas de una década entera. Es más, al pacto colonial que ya se venía cocinando se le pueden agregar nuevos condimentos todavía más draconianos y que repercutan en un incremento todavía mayor del ajuste y el hambre popular.

En las vísperas del Argentinazo la incapacidad de los partidos de la burguesía de aprobar una ley con cuya orientación están todos de acuerdo es la muestra de la decadencia del conjunto del régimen político, de su crisis fragmentaria y de su debilidad para contener no solo el caudal de votos basado en la falsa polarización sino también la eventualidad de luchas populares que potencien las que ya viene librando en particular el movimiento piquetero independiente del gobierno.

El gobierno es un rehén del Fondo. Antes y ahora, sin presupuesto aprobado por el Congreso. Lo demuestra que ante un mero comunicado comenzó a aumentar la tasa de interés lo cual tiene un contenido recesivo. Pero también por otro hecho decisivo de estas horas: la ley megaminera que desató el comienzo de una revuelta popular en Chubut. Es probable que una orden de la Rosada y de Massa, el jefe de Arcioni, haya bajado hasta la provincia patagónica para que la ley de zonificación fuera adelante entre gallos y medianoche, porque la falta de dólares se piensa afrontar con más saqueo de recursos naturales y con más primarización de la economía aunque eso reviente recursos estratégicos como el agua. Fue una decisión de Estado que compromete a todo el régimen político, porque tanto en Mendoza, donde desataron la guerra del agua, como en Chubut y en todo el país, la megaminería es un tema de “consenso” del capital y su Estado, de kirchneristas, pejotistas clásicos como Gioja, de macristas y  radicales.

La importancia de la banca del FIT-U en el congreso es que fue la representante de los intereses de los trabajadores y de todos los intereses populares dentro de un recinto dominado por los responsable sucesivos del endeudamiento nacional, de la entrega al capital financiero, de la fuga de capitales, del capitalismo off shore y de los sistemáticos ataques a los trabajadores con la complicidad de la burocracia sindical.

Fueron bancas de denuncia al pacto colonial apoyadas en la gran plaza del 11 de diciembre y en todas las luchas populares. Romina Del Plá denunció la entrega a la megaminería y la represión al pueblo de Chubut mientras ocurría la rebelión popular que reclama la derogación de la ley, al tiempo denunciaba que el verdadero presupuesto será la carta de intención con el FMI y con ella gobernarán ahora mediante la discrecionalidad del Presupuesto prorrogado de 2021.