02/10/2020

Presupuesto: oda a la “sarasa”

Cinco horas de informe para evitar un debate.

En una sesión de la Comisión de Presupuesto reunida para analizar el proyecto de Presupuesto Nacional tres secretarios de Estado extendieron su “informe” durante 4 horas 45 minutos. Una política premeditada, una gigantesca “sarasa” pocas veces vista.

Se ha hecho tradición que los proyectos de presupuesto que presentan los gobiernos son un dibujo que no tienen nada que ver con la realidad. Ya se ha visto con los presentados por Macri, superados ampliamente por la inflación y las devaluaciones. Incluido el de 2019, con el que está gobernando este año Alberto Fernández, agravando el ajuste y la sangría de recursos del país.

Pero el Proyecto enviado para el año 2021 los supera: plantea un dólar a $102 a fines del 2021 cuando el gabinete se reúne permanentemente para ver cómo y de qué manera van a devaluar.

Así y todo no se debe pasar por alto dos “novedades” de este Presupuesto:

a)      Se “blanquea” la existencia de “los fondos fiduciarios, que han adquirido creciente relevancia financiera”. ¡Hay 26 Fondos Fiduciarios! Son verdaderas “cajas negras” donde el Estado pone dinero y este es “administrado” por grupos autárquicos, incluso, en muchos casos con participación de privados.

b)      Se anuncia que hay una gran promoción social de la mujer, pero… lo que se nota es un cambio de modalidad en la presentación del Presupuesto. Porque se aplica por primera vez un criterio de la “horizontalidad”, donde se suman los “beneficios” que recibe el género femenino y las diversidades desde el cobro del IFE al ProCrear. Una estafa.

El centro: garantizar el pago de la deuda pública

Por eso mismo no se votó ningún presupuesto para este año. Solo medidas para garantizar el pago de la deuda: “Ley de Restauración de sostenibilidad de la deuda pública bajo legislación extranjera”, etc.

Dicen que van a bajar el déficit fiscal primario del 8 al 4,5% (con los intereses de la deuda se va al 6%), reduciendo el gasto público, tomando en cuenta que este año ese gasto estaría abultado por el esfuerzo económico para enfrentar la pandemia.

Pero la pandemia no terminó: está creciendo. ¿Por qué se abandona, por ejemplo, el IFE que se supone debería permitir sobrevivir –aunque en la miseria- a 9 millones de familias? Segundo, la Argentina de los trabajadores sufre dos pandemias: la del coronavirus y la de la bancarrota económica del país que nos había hundido socialmente mucho antes que llegara la cuarentena.

¿No hace falta, entonces, aumentar el monto del IFE y de todos los subsidios que actúan como paliativos y de las jubilaciones y salarios, en lugar de eliminarlos o llevarlos a la baja? Llevar esto a la baja es el “ajuste” que piden el FMI y los bonistas para “sanear” la economía salvando sus riquezas y que la crisis la pague el pueblo trabajador.

Desde el punto de vista de los ingresos fiscales, el impuesto que tiene un aumento porcentual mayor es el IVA: se incrementa un 0,42% del PBI entre el 2020 y el 2021. Es el impuesto más regresivo de todos, porque es el impuesto al consumo. Mientras el Impuesto a las Ganancias alcanzará en el 2021 unos $ 1.800 millones, lo que significa una disminución en términos del PBI de 0,1 p.p. Esta es la “justicia social” y la “política de inclusión”, con la que se llenan la boca.

El impuesto a los Bienes Personales que paga en cierta medida la clase capitalista aumenta solo el 13% entre el 2020 y el 2021, menos que la pauta inflacionaria del 29% que han dibujado para el 2021. Entre los “bienes personales” no figura la propiedad terrateniente.

Pero la recaudación por el impuesto a los combustibles –otro impuesto al consumo- crecerá en el 2021 un 55,13%. Vuelven los tarifazos que serán extendidos también a demás servicios públicos.

¿Y el impuesto a la riqueza que se sigue debatiendo? Al final, después de mucho amagar con gravar a las grandes fortunas, están terminando de parir un ratón. Serían solo 300 mil millones de pesos, insuficientes para las graves falencias sociales y sanitarias que afrontar. Encima la mitad de esa recaudación va para subsidios de sectores patronales gasíferos y otros. ¡Pero el año que viene no va a haber ni siquiera este miserable e insuficiente impuesto a la riqueza!

Se plantea una inflación del 29% pero todos saben que no será así: vivimos al borde de la hiperinflación, con una bola de nieve creciente de intereses que hay que pagar por las Leliqs, etc. Entonces: ¿Por qué se pone ese índice mentiroso? Para bajar salarios y jubilaciones. Hay una “comisión” que “estudia” hace meses, un nuevo régimen de aumentos jubilatorios a la baja.

Pacto Social contra el salario

El pronóstico de 29% de inflación que figura dibujado en el proyecto tiene un objetivo directo: condicionar las discusiones paritarias para que los trabajadores no obtengan aumentos mayores que les permitan frenar el deterioro y recuperar salarios perdidos.

En el mensaje de presentación del presupuesto se deja planteada la política del pacto social incluidos los argumentos que utiliza la burocracia: “la elevada inflación inercial que podría provocar tensiones” que “consecuentemente, en 2021 se trabajará para generar acuerdos económicos y sociales multipartitos en el que confluyan el Estado nacional, el empresariado y todo el arco de las y los trabajadores. No solo será una oportunidad para administrar la puja distributiva con una perspectiva de mediano y largo plazo, también será una instancia relevante para diseñar, implementar y consolidar políticas de estado que trasciendan los ciclos de gobierno y que permitan apuntalar la competitividad sistémica de la economía”.

Plan económico fondomonetarista

Estamos en contra de este plan fondomonetarista llamado “Proyecto de presupuesto 2021”. Queremos aumento de salarios llevando el mínimo a la canasta familiar y de las jubilaciones, (82% móvil). Queremos la eliminación de los impuestos al consumo y una reforma tributaria real -no verso- que coloque el centro en las ganancias y riqueza de la clase capitalista. Queremos que no se pague la deuda pública al capital financiero para no bajar los gastos sociales y poder armar un plan real de ejecución de obras públicas y no la farsa que están entregando ahora donde aparecen rubros como la remodelación de terminales de micros en las provincias (¿es la kirchnerización de la versión de los metrobuses del macrismo?).

Pero vamos a coincidir en un punto con el Proyecto. Allí donde dice que “la Argentina debe experimentar profundos cambios estructurales”. Pero no los que se plantean en este proyecto, sino los que impulsará un Gobierno de los Trabajadores que son los que crean realmente la riqueza nacional.

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