30/03/2000 | 660

Provocación desde Izquierda Unida

En lugar de una polémica franca, Izquierda Unida y Schiller han mandado al frente a un tercero que manifiestamente ha perdido sus cabales. En lo que atañe específicamente al señor Socolosky (ver su solicitada en Página 12, del domingo 26) su inconducta va mucho más allá de los calificativos que utiliza, porque él es uno de los más notorios testigos, en la lucha por el juicio y condena al asesino de su madre, de la falta de solidaridad de los principales partidos de IU en la movilización contra el antisemitismo. En esa ocasión, el Partido Obrero fue el único partido que se movilizó sistemáticamente frente a la Side y los Tribunales para reclamar la condena al asesino. A pedido expreso del señor Socolosky los militantes del Partido Obrero ocuparon buena parte del recinto del juicio contra el asesino de su madre, ante el temor que nos manifestó de que agentes de los servicios concurrieran a intimidar al tribunal.


Es solamente por esta movilización del Partido Obrero que Socolosky firmó el año pasado su adhesión a nuestras candidaturas, algo que, él al menos, no podía hacer con los candidatos de IU. En el lapso de apenas unos meses Socolosky (y Schiller) olvida(n) lo ocurrido y hasta se cambia(n) de camiseta.


Pero la abstención de IU en la movilización por la condena del asesino de la Side, es sólo un episodio más. Lo mismo había ocurrido en ocasión del atentado a la Amia, cuando, como Schiller lo denunció en su momento, los partidos que hoy forman IU se abstuvieron de movilizarse como tales al llamado de la colectividad judía al acto de Congreso. La presencia del PO en el acto nos valió la acusación de «sionista» de parte del Mst. Aunque Schiller escribió por aquel entonces que el PO «concurrió al acto de Plaza Congreso con su cartel identificatorio y… resulta meritorio (en medio de la chatura y mentiras convencionales) el sincero dolor que trasuntan notas de su publicación con respecto al atentado…», hoy él va como candidato con los que no fueron, ni trasuntaron dolor o lo que fuera por el crimen de «la conexión local, el Estado argentino». Es cierto que tiempo después los partidos de IU tomaron el hábito de repudiar el atentado a la Amia, como también ocurrió con La Tablada, cuando primero sacaron una solicitada contra los que eran masacrados en el cuartel por los carapintadas, y tiempo después empezaron a reclamar por la libertad de sus detenidos. El PO, en cambio, repudió el crimen de La Tablada, mientras el crimen se estaba cometiendo, como también lo hizo Schiller (otra coincidencia nuestra con él en el pasado). Es Schiller (y Socolosky), no el PO, el que ha cambiado de bando y urdido un bloque sin principios con IU.


El otro aspecto de todo esto es que el PO denuncia el acuerdo político y programático de un sector de la izquierda con un representante del sionismo, como lo es Schiller. Para la izquierda es incompatible un frente político general con cualquier ala de lo que es un movimiento de opresión nacional. Socolosky finge una indignación casi irracional por lo que él presenta como una calumnia personal contra Schiller, pero él mismo reivindica el llamado «entendimiento pacífico entre palestinos y judíos», sin mencionar si a los primeros les tocaría la mitad de los territorios ocupados y el 3% del agua de la región, además de sufrir la super-explotación económica y el tutelaje político-militar del Estado de Israel. El sionismo y el llamado entendimiento pacífico han fracasado miserablemente como factor de paz y libertad en Medio Oriente. Incluso Clinton y Barak coinciden con este «entendimiento pacífico». La posición histórica de la izquierda no es esa, sino una república única, laica y democrática de todos los que habitan en Palestina, y el resarcimiento social de la confiscación sufrida por el pueblo palestino. El acuerdo IU-Schiller es la versión local de los acuerdos de Oslo. Esto no traerá la paz al Medio Oriente. Los insultos de Socolosky confirman el sionismo de él y de Schiller y encubren la defensa política de la opresión nacional.


Ninguna clase de intimidación verbal o la que sea frenará nuestra acción de clarificación política. Es sobre la base de la clarificación que luchamos por construir un partido revolucionario. El PO no admite lecciones sobre la unidad del campo popular, como lo demuestra su política frente al crimen de la mamá de Socolosky, al atentado a la Amia, a La Tablada, a la reciente movilización del 24 de febrero y a todo el movimiento reivindicativo. Socolosky se atreve a acusarnos de oponernos a que «un sector de la izquierda argentina tenga presencia sólida en la Argentina», pero simplemente olvida que los reformistas y los stalinistas perdieron la presencia «sólida» que ya alguna vez tuvieron cuando se convirtieron en agentes del imperialismo o embellecedores de la dictadura de Videla.


La memoria es necesaria para todo, en especial para la política.


26 de marzo