28/02/2008 | 1027

Qué mundo maravilloso

Un rosario de fantasías en medio de la crisis mundial


La revista inglesa The Economist (26/1) no ha encontrado mejor momento que la presente crisis mundial para descubrir a sus lectores el "mundo inesperadamente próspero y pacífico" que ha creado el capitalismo "global" por medio de un "trabajo paciente". Ha sido el capitalismo, apunta con supuesto humor, el que ha hecho realidad a ese "otro mundo posible", recogiendo la consigna de Lula, Chacho Alvarez o Bertinotti.


Pobreza, fraude estadístico y explotación


Según The Economist la pobreza ha caído vertiginosamente en el último cuarto de siglo en todo el mundo y en China en particular, de acuerdo con las cifras del Banco Mundial. No aclara, sin embargo, que bajo la lupa del capital, para situarse por arriba de la pobreza hay que ganar más de un dólar por día. Para colmo, en China alcanzaría para obtener el status de afluente con ganar 0.20 dólares, no uno entero, porque ése sería su poder adquisitivo en el país. Como se ve, no sólo en el Indec se cuecen habas. Si el piso de la pobreza fuera ubicado no en un dólar sino en algo más de dos dólares diarios (siete pesos), la cosa cambiaría radicalmente: de 2.549 millones de personas "pobres" en 1987, se pasa a 2.812 millones en 1998. Excluyendo a China del cómputo, el crecimiento de la pobreza sería aún mayor – de 1.797 millones de personas en 1987 a 2.178 millones en 1998. Pero en China, "la mayor parte de la reducción de la pobreza se produjo antes de que se iniciara la apertura comercial y financiera, con lo que no puede ser esta última el principal motor de la caída de los niveles de pobreza de ingreso en este país" (1).


De acuerdo a The Economist es la enorme caída de la tasa de natalidad a nivel mundial lo que habría evitado una catástrofe demográfica. Pero esa reducción obedece a la incorporación de la mujer y de los niños al circuito de la producción capitalista, o sea a un incremento de la explotación y, por lo tanto, de la miseria social. La revista yanqui Forbes, en su número de enero último (2), detalla en una larga nota el aumento pavoroso de la semiesclavitud infantil en la lndia. Sólo en 2007, 420 mil chicos menores de 18 años fueron empleados allí en el cultivo de algodón por parte de gigantes capitalistas, como es el caso del monopolio Monsanto. Según una investigación de la fundación Global Research, en las "modernas" empresas algodoneras estudiadas en cuatro provincias indias, el 54% de la fuerza trabajo estaba constituida por menores de 14 años contratados en forma ilegal (3). Según Forbes, esos niños, que trabajan de sol a sol, cobran 20 centavos de dólar la hora – ¡cuando están en blanco!- Hay que agregar que en la tropa de niños semiesclavos figuran cantidad de huérfanos de padres que eran pequeños productores rurales y que se suicidaron en masa en la India durante los últimos años, arruinados por hipotecas impagabales en medio del enorme "progreso" capitalista en el campo. En toda Asia, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 100 millones de chicos "trabajan" en la agricultura en la zona del Asia-Pacífico.


Esclavos como nunca antes


Otro meduloso trabajo, publicado en Francia en el año 2005, revela las aristas más podridas de esta incorporación en masa "a la producción" de mujeres y chicos: el volumen alcanzado por la trata de personas a nivel mundial (¡principalmente mujeres y niños!) supera al tráfico de esclavos en los siglos XVI y XVII. Buena parte del tráfico actual está dirigido a la explotación sexual organizada bajo criterios capitalistas (4). En Asia, cuyo "desarrollo" The Economist no cesa de alabar, el producto bruto de Tailandia se encuentra determinado en parte muy significativa por el "turismo sexual". Recordemos que esta "industria" fue promovida "estatalmente" con el suministro de prostitutas en masa para los ejércitos invasores en Asia, primero en Corea y luego en Vietnam.


La semana pasada, uno de los más importantes diarios italianos tituló en letra catástrofe: "600 mil esclavos en Europa" (5). El informe es sencillamente devastador: "Los esclavos del 2000 son sobre todo mujeres y niños listos para satisfacer un mercado siempre exigente y en expansión: pedopornografía, disfrute sexual, comercio de órganos, trabajo forzado… (es la) compraventa de carne viva. Son 27 millones de esclavos en un negocio de 30 mil millones de dólares, según cifras aproximadas y que siempre subestiman la escala del fenómeno". El tráfico de personas rivaliza ya en el mercado internacional con otros negocios también "prósperos", diría The Economist, como los de las drogas y las armas. Indudablemente…"what a wonderful world."


Paz, salud y tecnología


Haciendo gala no ya del humor que caracteriza a la aristocracia inglesa, la revista asegura que en las últimas décadas cayó el número de víctimas en guerras y conflictos armados. Obviamente, el semanario no entra en "detalles": Irak, donde las víctimas se cuentan por centenares de miles, ni tampoco Palestina, donde se encuentra el mayor campo de concentración a cielo abierto, o sobre la barbarie del imperialismo en Yugoslavia y Afganistán, o sobre Rusia, que por un lado ha sufrido la mayor debacle demográfica desde la guerra civil esto como consecuencia de la restauración del capitalismo y, por otro lado, ha perpetrado una masacre sin precedentes contra el pueblo de Chechenia. Tampoco menciona la revista la catástrofe humanitaria que provoca la expulsión de millones de campesinos chinos de la tierra.


Los "datos" que maneja The Economist sobre la salud valen tan poco como los que manipula sobre la pobreza. Por de pronto, "no incluyen a Africa", donde solamente la extensión del Sida implica un genocidio continental sin precedentes. Esto ocurre cuando no cesa la revolución en materia de biotecnología. The Economist, sin embargo, admite el "incremento de la desigualdad", que adjudica a la… "tecnología", o sea, de nuevo, al progreso sobre una base capitalista. Obviamente se le escapa la contradicción insoluble del planteo. De todos modos, las últimas décadas se han caracterizado por una bajísima inversión en lo que se denomina investigación y desarrollo y nuevo equipamiento – testimonio de una crisis de sobreproducción. El "crecimiento" capitalista, en términos estadísticos, no es un sustituto de un análisis de su naturaleza y dinámica. Finalmente, el punto más alto de cualquier ciclo de crecimiento es el que tiene lugar en vísperas del derrumbe.


Crecimiento y miseria


El progreso económico del capital supone el incremento de la explotación del trabajo y la miseria social – que no se reduce a la pobreza en términos de ingresos sino que tiene que ver con el envilecimiento de la existencia social. Una reciente encuesta revela que en Estados Unidos el ingreso disponible de los hogares aumentó, desde mediados de los '70, como consecuencia de la incorporación de la mujer al "mundo del trabajo" (doble explotación y reducción del salario por persona en las familias) y de la prolongación de la jornada laboral, que creció en dos semanas por año. A esto hay que sumar el endeudamiento para el consumo, que por un lado compele a aceptar una mayor explotación y por el otro lado prepara la bancarrota de la economía familiar.


Lo que vale para todas las épocas del desarrollo capitalista se acentúa en la época de su decadencia histórica. Un siglo y medio atrás, otro medio de prensa inglés decía que "(con el capitalismo) han despertado a la vida unas fuerzas industriales y científicas de cuya existencia no hubiese podido sospechar siquiera ninguna de las épocas históricas precedentes. Por otro lado, existen unos síntomas de decadencia que superan en mucho a los horrores que registra la historia de los últimos tiempos del Imperio Romano…Las fuentes de riqueza recién descubiertas se convierten, por arte de un extraño maleficio, en fuentes de privaciones". Eran las palabras de un discurso de Karl Marx el 14 de abril de 1856, publicado en el periódico People's Paper del 19 de abril de 1856 (que acaban de ser recordadas en la página web de una organización socialista también británica).



1. Olivié, Iliana; "Globalización para reducir la pobreza. ¿El modelo chino?", en www.realinstitutoelcano.org/documentos/202.asp


2. Publicado el 25 de enero de 2008.


3. Citado por Forbes.


4. "Prostitution, la mondialisation incarnée", en Alternatives Sud, 2005, revista publicada por el Centre Tricontinental de Bélgica.


5. Corriere de la Sera, 13 de febrero de 2008.


 

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