02/05/2002 | 752

«Que se vayan todos»… También en la ciudad

La Ciudad de Buenos Aires es la cuna de las Asambleas Populares del reclamo «que se vayan todos». La semana pasada, el temor a nueva pueblada jugó un papel importante para frenar el plan Bonex.


«Que se vayan todos» resume el derrumbe político y social en la Ciudad. Ibarra es responsable de la actual catástrofe, un representante de la clase capitalista que ha saqueado el país. Fue uno de los pilares de la devaluación y uno de los que llevó a Duhalde a la presidencia. Del mismo modo, fue un pilar de la convertibilidad y comprometió los recursos de la Ciudad en el negocio de la deuda externa. Son 1.000 millones de dólares los activos del Banco Ciudad que fueron destinados a comprar títulos públicos y sostener este mecanismo fraudulento de endeudamiento del Estado.


Ibarra sigue el mismo libreto que Duhalde. La Ciudad ha entrado en cesación de pagos, la recaudación ha caído, fogoneada por un boicot impositivo de los grandes contribuyentes.


Frente a esta situación, Ibarra no ofrece otra salida que la del FMI. El gobierno porteño hizo aprobar para ello, en diciembre pasado, una «emergencia económica» que no le ha servido de nada.


Del «centro turístico y financiero» *que Ibarra prometió al comienzo de su mandato* hemos pasado a una Ciudad transformada en una gran «olla popular»: pago de los salarios en cuotas; despidos, empezando por los contratados; los hospitales en virtual colapso, privados de los insumos más elementales y con sus obras paralizadas; las escuelas en ruinas y las becas prometidas que no llegan a sus destinatarios; la asistencia social interrumpida o cercenada. Ni hablar de la vivienda. La reestructuración de la Comisión Municipal de la Vivienda ha puesto fin a cualquier pretensión de urbanizar y realizar proyectos de viviendas populares, para suplantarlas por la «promoción social» de los desalojados. Los negocios que asoman *el turístico* están condicionados a la gigantesca devaluación económica del pueblo de la Ciudad.


Hace dos semanas, Ibarra hizo aprobar en la Legislatura otro gran negociado. La reprogramacion de los 600 millones de dólares de la deuda externa (bonos tango) constituye un gigantesco saqueo: 10 millones de dólares se pagarán a la banca Morgan (el 2% de la deuda) en comisiones y las AFJP (principales tenedoras de esos bonos) se benificiarán con una valorización de los títulos.


En la Legislatura, tanto aliancistas y ARI como peronistas, han sido cómplices del gobierno a lo largo de toda su gestión: premió a los capitalistas y banqueros mientras se refozaba el «corral» contra el pueblo. Ibarra pretende encima presentarse como «participativo» y abierto a la deliberación popular. El «presupuesto participativo» no es más que una estafa: cuando se le entrega el botín al Morgan y las AFJP. El «participacionismo» barrial del gobierno porteño apunta a copar las Asambleas Populares, pero en esto ha fracasado. La chiflatina a Ibarra en la Feria del Libro revela cuál es la posición del pueblo de la Ciudad.


Es necesario concretar en la Ciudad la consigna de «que se vayan todos»: Que se vaya Ibarra y se disuelva la Legislatura. Que el poder pase a manos de una Asamblea Constituyente soberana que reorganice integralmente la Ciudad de Buenos Aires, desde el punto de vista de los intereses de sus trabajadores y vecinos. Que los CGP (Consejos de Gestión y Participación) sean suplantados por la deliberación y decisión emanadas de las Asambleas Populares de cada barrio.

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