Políticas

16/5/2022

A DÍAS DEL CENSO 2022

Radiografía de las necesidades habitacionales insatisfechas

Los resultados de la EPH del Indec muestran la precariedad de la vida en los hogares obreros.

Barrios carenciados.

Los datos publicados por el Indec para el segundo semestre del 2021 reflejan una radiografía de la precariedad de las condiciones de vida de la población, particularmente en los estratos pobres e indigentes. En el marco del plan de ajuste del FMI, esta situación se deteriora a pasos agigantados.

Se trata de los datos correspondientes a la Encuesta Permanente de Hogares sobre Indicadores de condiciones de vida de los hogares en 31 aglomerados urbanos, que releva la situación en 9,4 millones de hogares, donde habitan unas 29 millones de personas.

Las conclusiones de la encuesta dejan algunos datos poco alentadores respecto a las condiciones de vida de la población que habita en el territorio nacional, signados por la insatisfacción de las necesidades populares más elementales.

Datos fuertes

El 43,6% de los hogares, con 14 millones de habitantes, no accede a alguno de los tres servicios relevados (gas, agua, cloaca). La encuesta no mide el acceso al sistema eléctrico, por lo que la exclusión multidimensional, se presume, sería mayor. Mientras que 1,6 millones de personas habitan cerca de basurales y 2,3 millones de personas habitan en zonas inundables.

Más de 10 millones de personas -casi 37% de los hogares- registran una situación habitacional inestable, tanto por carecer del dominio de las tierras donde se habitan o por tratarse de algún régimen de locación, arrendamiento o uso condicional de la vivienda.

Quienes se encuentran en esta situación son permanentemente vulnerables ante procesos e intentos de desalojo, por una parte, o a las fluctuaciones de un mercado de alquileres expulsivo, que profundiza la tendencia a la pauperización de las condiciones de vida ante el éxodo de las familias obreras a barrios más periféricos que, muchas veces, concentran los principales problemas habitacionales referidos en la encuesta.

Para el caso de los propietarios la situación no es mucho mejor ya que se extiende el hacinamiento. La encuesta solo considera “hacinamiento crítico” más de tres personas en un mismo cuarto -más de 1,3 millones de personas en esa situación-, pero omite el dato de la coexistencia de distintas familias o familias ampliadas bajo un mismo techo, con divisiones estructurales “formales” que no mejoran la situación.

Además, de los 29 millones comprendidos por la encuesta, 6,15 millones cuentan con características habitacionales parcialmente suficientes e insuficientes, lo que significa que habitan en viviendas con pisos precarios o directamente sobre la tierra, y que cuentan con muros sin revestimientos o improvisados (chapas, cartones, etc.) y techos de similares características.

Uno de cada de diez hogares, o el equivalente a casi cuatro millones de personas, no cuenta con condiciones de saneamiento adecuadas. Esto implica la falta de acceso a un baño propio, dentro de la vivienda, de uso no compartido con otras familias, con agua y con alguna de las conexión de desagüe de efluentes (cloaca, cámara séptica, pozo ciego, etc.).

Las condiciones del FMI y el gobierno

Evidentemente se trata de una situación que se ha gestado durante décadas, bajo los sucesivos gobiernos capitalistas, tanto macristas como kirchneristas y los preexistentes: una muestra de lo que tiene para ofrecer el régimen social actual.

La constante durante todo este periodo ha sido la entrega y la sumisión ante los programas de ajuste del FMI y las negociaciones y acuerdo con los acreedores privados y el capital financiero, lo que subordina toda la política nacional a las necesidades de la clase capitalista, relegando las condiciones de vida de los trabajadores a un último lugar.

El Censo 2022, próximo a realizarse, actualizará en profundidad estos datos, aunque siempre partiendo de los límites de la estadística oficial, que busca esconder y/o disimular la desigualdad social, las carencias, la pobreza y la miseria, generadas desde las políticas de Estado de este gobierno y sus predecesores.

Esta radiografía de las condiciones de vida de los hogares del país, que se agrava aún más en las familias pobres e indigentes, es la muestra palpable de que existen millones de empleos por crearse en la creación y refacción de viviendas, la extensión de todos los servicios “esenciales” al conjunto de las familias, la provisión de materiales e insumos para los hogares y decenas de políticas que implicaría la generación de empleo y la recomposición económica de millones de familias. Una salida que demanda la ruptura con el FMI y la puesta en marcha de un programa obrero y socialista.