30/05/1996 | 496

¿Reactivación o una crisis económica impresionante?

¿Se terminó la crisis económica y la reactivación está “entre nosotros”?  El dato estadístico al que recurren a coro el gobierno y voceros de los grandes grupos económicos, es el índice de producción industrial del instituto patronal FIEL, que arrojó en abril un aumento del 4,6% en relación a abril de 1995.


Si este dato fuese correcto, en abril pasado la producción industrial de Argentina se ubicaría 8,8% por encima del promedio de 1984 (Clarín,23/5/96) y un 2% arriba del de 1987. Como la población, en los últimos 12 años, aumentó el 20%, la producción industrial por habitante en la “reactivada producción de la convertibilidad” sería 10% inferior a la de 1984.


Sin embargo, este 4,6% de aumento de la producción, en abril, “resultó 1,7% inferior al de marzo”  y no altera la baja del período enero-abril, que fue del 5%. El dato del 4,6% no es compartido por el Estudio Broda, para quien hubo “una suba de tan sólo el 0,2%” (El Cronista, 24/5/96).


Es evidente, entonces, que hay una manipulación de uno de los índices de producción industrial, referido a un solo mes, que abarca al 20% de la economía y que no comprende por igual a todos los sectores industriales. Con esta frágil metodología, se pretende demostrar que “el ciclo económico ha pegado la vuelta y la recuperación es un hecho” (El Cronista, 23/5/96). También se soslaya que se establece la supuesta  suba en relación a una producción deprimida a niveles de 9 años atrás.


Como la acumulación del capital y la producción de mercaderías no es un proceso rectilíneo, sino oscilante y contradictorio, lo que corresponde analizar son las condiciones económicas generales, si se ha abierto o no un proceso expansivo general, que sólo podría tener lugar por un  aumento de la demanda interna y de exportaciones, de las inversiones y de los sectores económicos.


Subsidios a granel


Lo que debiera llamar la atención de los datos de recuperación industrial son sus bajos guarismos, cuando se los compara con las rebajas de impuestos y la reducción de los aportes patronales, del 30 al 80% según las regiones, que se decretaron precisamente para promover la reactivación. Se estima que ambos conceptos representan un subsidio adicional a la clase capitalista  de 300 millones por mes. La estrategia de Cavallo consiste, se ha dicho, en “reactivar sacrificando las cuentas fiscales” (Ambito, 22/5/96). Pero si suponemos que esos subsidios ya consumieron unos dos mil millones de pesos a las arcas del Tesoro, este gasto supera holgadamente a los incrementos de la ‘reactivación’, al menos si se la estima en el 0.2% que calcula Broda.


La envergadura de la crisis lo mide justamente esta ‘insensibilidad’ de la producción al cebo de los subsidios obtenidos.


En verdad, el “sacrificio en las cuentas fiscales” ha significado una mayor deuda pública. En abril, el déficit fiscal fue de 580 millones, con lo que “en los 4 primeros meses del año las cuentas públicas acusan un déficit equivalente al 70 % del desequilibrio previsto para todo el ejercicio”, y en mayo el déficit “puede ser aún mayor que el registrado en abril” (Clarín, 8/5/96).


“En nuestras estimaciones, el déficit fiscal para 1996 ascendería a 4.900 millones…” (El Economista, 3/5/96), dice Broda, quien se queda evidentemente corto, ya que el déficit mensual ronda los 600 millones. Ese déficit se está cubriendo con nueva deuda “a sólo uno o dos años de plazo, con lo que los vencimientos globales de 1997-98 se irían cómodamente por encima de los 32.000 millones de dólares” (Ambito, 5/3/96). En 1995, la deuda creció en 10.000 millones y crecería otro tanto en 1996.


Cavallo, alegremente, sostiene que la deuda pública argentina es baja en relación a la de otros países, si se la mide como porcentaje del producto bruto. Pero mientras la deuda de EE.UU. o Alemania está suscripta en sus propias monedas, dólares y marcos, la de Argentina no es en pesos sino en dólares. “Eso hace que en esos países las comparaciones puedan ser estables en el tiempo sin importar en absoluto cuál es el tipo de cambio vigente o la tasa de devaluación” (Ambito, 5/3/96). En Argentina, por otro lado, la deuda es baja en relación al PBI simplemente porque el PBI está inflado.


Exportaciones


Una limitación a las posibilidades de reactivación se encuentra en la ausencia de un ‘boom’ exportador como el del año pasado. En el primer trimestre, las exportaciones aumentaron sólo el 2,2 %, con el agravante de que se beneficiaron las ventas de productos primarios, mientras que cayeron las industriales. –En el caso de los cereales, el aumento se debe al mayor precio y no al volumen, porque el saldo exportable este año es inferior al del año pasado. “La producción de granos… es calculada en 41 millones de toneladas, inferior en 3,49 millones a la precedente” y “el volumen exportado descenderá a 25,3 millones de toneladas (un 13,8% menos)” (El Cronista,10/5/96).


Si bien es cierto que el aumento de los precios internacionales de los granos aumenta la rentabilidad agraria, esto perjudica a la demanda interna del resto de la economía. Por otra parte, “la firmeza actual del mercado de trigo comienza a mostrar algunos indicadores bajistas”; el precio de futuro está cayendo. Para octubre, cuando ingresa la cosecha del hemisferio Norte, “los precios caen 90 dólares por tonelada para las cotizaciones de la nueva cosecha” (El Cronista, 24/5/96).


El aumento del precio del maíz, alimento de los pollos, tiene un resultado contradictorio, porque junto a las mayores importaciones avícolas de Brasil, serían “el golpe de gracia” (ídem) a los polleros argentinos. A su vez,  la “vaca loca” provocó un derrumbe de los precios y de las exportaciones de carne, que se estima que caerán en 200 millones.


El 40% de las exportaciones argentinas va a Brasil, donde hay un proceso recesivo, acompañado de medidas para frenar las importaciones, como se hizo patente en el caso textil, que afectó a Uruguay y a la Argentina. En consecuencia, “tratando de sintetizar diría que el saldo de la balanza comercial del año terminaría con un superávit modesto, determinado por un leve crecimiento de las exportaciones y una también leve reducción de las importaciones” (Alberto de las Carreras, El Cronista, 21/5/96).


Quiebras


“Los créditos irregulares en el sistema bancario llegan al inicio de 1996 a la cifra de 15.822 millones, lo que a su vez representa nada menos que un 30,5 % del total de préstamos al sector privado no financiero” (La Nación, 5/5/96). En relación al año pasado, “mientras los créditos aumentaron 3.274 millones, los créditos irregulares experimentaron una suba de 4.126 millones” (ídem). En consecuencia, todo el aumento crediticio “corresponde en realidad a préstamos de dudosa cobrabilidad…” (idem).


Por eso, los bancos se lanzaron a pedir la quiebra de los deudores morosos: 805 pedidos sólo en los tribunales de la Capital Federal. “Los mismos bancos estimaron que esta cifra debe multiplicarse por cuatro en el interior del país, donde la crisis de las Pymes es mucho mayor” (Ambito,16/5/96).


Pero el problema no es sólo de Pymes. El grupo Soldati “admitió no tener demasiado en claro cuáles eran las posibilidades de recuperar los 300 millones de dólares de inversión…” en el Tren de la Costa, que corre “el riesgo de convertirse en el mayor fracaso comercial de Sociedad Comercial del Plata” (El Economista,17/5/96). La petrolera Astra  está en venta porque “la compañía ve limitado su nivel de inversión a su capacidad de endeudamiento, una posibilidad cada vez más recortada por la deuda que debió tomar para participar en los procesos de privatización… En otras palabras, la intención de los directivos de Astra sería hacerse del efectivo antes de sucumbir ante la inminente y poderosa competencia” (Noticias,11/5/96). Macri tuvo que dejar la licencia Fiat y perdería Sevel a manos de Peugeot.


Esto explica por qué los bancos no dan créditos y prefieren prestarle al Estado y especular en la Bolsa. Mientras los depósitos crecieron desde noviembre de 1995 en 7.000 millones, sólo 1.000 millones fueron prestados al sector privado: los otros 6.000 millones fueron a la compra de títulos y acciones (Ambito Financiero). El ‘boom’ bursátil no se explica por la reactivación en puerta, sino por la falta de oportunidades de inversión y de créditos.


Por esta razón, existe el peligro de que se agrave la situación bancaria, por la mayor cantidad de títulos públicos y acciones en poder de los bancos. Si el ‘boom’ bursátil no se sostiene o se produjera una suba en las tasas de interés, el valor de los títulos podría desplomarse, agravando la ya delicada situación bancaria.


Tendencia mundial


La crisis política y económica brasileña, la desaceleración económica en EE.UU y la entrada en recesión de Alemania y Gran Bretaña, limitan las posibilidades de que la burguesía argentina encuentre una salida en el mercado mundial.  Esto, unido a la totalidad de los factores, muestra la extensión de la crisis económica y financiera, más allá de los vaivenes erráticos de la producción industrial de unos pocos meses.

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