18/06/2015 | 1368

Repite su historia de frustración política


Claudio Lozano volvió del Congreso del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil exultante. «El PT sigue siendo un partido popular y no uno del orden, la dominación y el sistema como el FpV» declaró. Porque en las sesiones se escucharon voces críticas contra la política de ‘ajuste' del gobierno Dilma y su ministro de Hacienda, Levy.


Pero el documento final, fue de «consenso». El mismo plantea «buscar un equilibrio para las cuentas públicas» para «mantener el empleo y las políticas sociales» (Página/12, 14/6), es decir una política continuista. Y como se señala: al criticado ministro Levy no se lo menciona, «para no desairar a la Presidenta».


Se trato de un triunfo del gobierno que impidió una división del PT y mantuvo a los aparatos de contención, incluidos los pelegos (burocracia) de los sindicatos, bajo su regimentación. Lozano saluda que el secretario general de la Central Obrera (CUT), «estuvo sentado al frente, con la Mesa Directiva que condujo los debates». En lugar de reclamar que la CUT rompa con el gobierno y encare un plan de lucha independiente, consecuente, por los reclamos de los trabajadores (aumento salarial, contra la tercerización, etc.), se solaza con que es aceptada en la mesa de ‘conducción'. ¡Con qué poco se conforma Lozano!


No se trata sólo de que no rompe con el gobierno frentepopulista ajustador contra el pueblo: Lozano y De Gennaro viajaron al Brasil antes de las elecciones de octubre pasado para apoyar políticamente el voto a Dilma y el PT. Esto ¡después de las multitudinarias movilizaciones populares contra el aumento del transporte o contra la corrupción del mundial de fútbol! Se toma la cicuta antiobrera hasta la última gota.


Lozano hace un intento de diferenciar al pseudoprogresismo del PT del kirchnerismo. Pero en el Congreso del PT también participaron representantes directos de Scioli, La Cámpora, Nuevo Encuentro y otras alas K. Y se ha hecho pública la carta que Lula envió a Scioli planteando que «Argentina no debe retroceder» en un claro apoyo político.


La crisis del Brasil, desarrollada bajo los gobiernos de Lula y Dilma, es tanto o más explosiva que la de la Argentina: el 40% del presupuesto se va en el pago de la deuda pública (externa e interna) monopolizada por el capital financiero extranjero y local.


Al igual que en Argentina, donde se está desarrollando el Frente de Izquierda, en Brasil hace falta una alternativa obrera, socialista, de izquierda, independiente del gobierno frentepopulista del PT.

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