03/06/2019

Repudiemos la presencia de Bolsonaro en Argentina

El presidente de Brasil, el derechista Jair Bolsonaro, vendrá al país este jueves 6 a reunirse con Macri y funcionarios de su gobierno. La cumbre juntará a dos gobiernos reaccionarios en crisis. Habrá movilizaciones en rechazo.


En la agenda de temas a tratar, el primer lugar lo ocupa la situación de Venezuela tras el empantanamiento de la intentona golpista encabezada por Guaidó, fuertemente respaldada por los dos mandatarios sudamericanos. Ese impasse, a pesar del completo derrumbe económico que sufre el país caribeño, forzó a aceptar un curso de negociaciones entre el gobierno de Maduro y la oposición, que sin embargo no prospera. En su encuentro, Macri y Bolsonaro discutirán cómo refuerzan en este cuadro la presión por una salida del chavismo del poder, y el tema volverá a ser tocado en el cónclave que mantendrá el domingo el presidente argentino con el mandatario colombiano Iván Duque, otro miembro del Grupo Lima.


El temario incluye a su vez el avance en una “coordinación en el área de Defensa”, es decir la realización de convenios para actuar en común en la militarización de las fronteras, y en particular de la Triple Frontera, con el pretexto del combate al narcotráfico. Se trata de políticas impulsadas por la DEA y el Departamento de Estado yanqui, a través de las cuales busca reforzar su presencia militar y política en la región.



Otro aspecto nada menor que también figura entre los puntos en discusión es la situación del Mercosur, en especial el intento de llegar a un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Se trata de una propuesta que ya lleva años trabada, principalmente porque la UE (Francia en primer lugar) se niega a favorecer la importación de producción agraria sudamericana, en defensa de su propio sector rural. Bajo el signo de una guerra comercial en ascenso, los esfuerzos por insertar en forma beneficiosa al Mercosur en el mercado internacional se hallan más cuestionados todavía que en el pasado. El propio acuerdo comercial del Mercosur está en terapia intensiva, en medio de reclamos del gobierno brasileño de proceder a una flexibilización, cuando no a una disolución del mismo para dar lugar a tratados bilaterales entre cada país.


En este cuadro, la visita oficial de Bolsonaro a Argentina es un intento de respaldo mutuo, en momentos en que ambos gobiernos transitan por la cuerda floja. Ante el hundimiento económico y el descontento popular con el gobierno de Macri, tanto Trump como Bolsonaro han salido a brindar un sostén y a atacar la posibilidad de un recambio de gobierno en las próximas elecciones. El mandatario de Brasil, por su parte, enfrenta una profunda crisis a cinco meses de asumir, patentizada en el empantanamiento de la reforma previsional, las recientes movilizaciones de centenares de miles de jóvenes contra los ataques a la educación, y las fisuras en el propio gabinete. Dos regímenes en crisis cuya suerte está en parte mutuamente condicionada, aspiran a rescatarse entre sí.


Pero la simpatía política que se tengan dos presidentes derechistas no alcanza para que su relación sea exitosa. La nueva caída de la economía de Brasil durante el primer trimestre de este año, con la posibilidad de que el país vuelva a caer en recesión, afectan duramente las posibilidades de exportación de Argentina, sobre todo en rubros industriales. Esta situación puede limitar en gran medida los posibles acuerdos comerciales que buscan suscribir en su encuentro.


La venida de Bolsonaro a nuestro país ha despertado un fuerte rechazo en amplios sectores. Es una importante identificación hacia un promotor de furibundos ataques a las condiciones de vida de las masas. La derrota del protofacista en su intento de imponer la reforma jubilatoria reaccionaria o el crecimiento de la resistencia juvenil pueden terminar llevando a la ruina de su gobierno, lo que debe ser un aliciente a la movilización argentina en apoyo a los estudiantes y trabajadores cariocas.


Más allá del carácter provocadoramente reaccionario de Bolsonaro, las medidas antiobreras de su gobierno no difieren en lo sustancial de los mandatos del FMI para Argentina, con cuya implementación se han comprometido todas las variantes políticas patronales. Es por esto que los Fernández-Fernández no han salido a contestar las declaraciones de Bolsonaro en su contra, de la misma manera que no rechazan con el golpe de Estado en Venezuela, con el objeto de mostrar plasticidad ante el imperialismo.


Desde el Partido Obrero nos movilizaremos enérgicamente para repudiar este cónclave reaccionario. Lo haremos en la perspectiva de derrotar los planes de ajuste de ambos gobiernos con la irrupción de la clase obrera y la movilización popular, contra el tutelaje del imperialismo yanqui y el FMI en nuestra región. En esa dirección, llamamos a la juventud y a los trabajadores a movilizarse masivamente.



 

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