16/08/2012 | 1235

Salta, vivienda: El oficialismo adultera propuesta del PO para salvar negocios especulativos

Desde su llegada al parlamento en 2001, las bancadas del Partido Obrero se posicionaron como impulsoras de la luchas por la vivienda y en contra de la especulación inmobiliaria. Fue del PO la iniciativa de cobrarle impuestos urbanos a extensos terrenos vacíos de la ciudad, los que siguen pagando valores rurales mientras aumenta su precio. Las bancadas obreras también estuvieron junto a la lucha por la vivienda en numerosas oportunidades. Por ejemplo en 2007, cuando impulsaron un proyecto de ley que expropió tierras en Orán para 1.400 familias.


Dentro de esta tradición, la campaña del PO por la expropiación de las tierras de la sucesión Pereyra Rozas es el caso emblemático. Este predio de 110 hectáreas significó un perjuicio para la traza de la ciudad y para su fisco, ya que pagó tasas e impuestos rurales, hasta la recategorización impulsada por el PO en el Concejo Deliberante en 2003.


En el período 2008-2009 el PO impulsó, junto a los vecinos de la zona norte, la campaña por su expropiación para la construcción de viviendas populares de acceso universal: sin pago de anticipo y con cuotas del 10% del salario. En cuanto al pago a los propietarios, planteamos que no se podía premiar con cifras elevadas a quienes habían perjudicado fiscal y urbanísticamente a la ciudad; propusimos que se cuantifiquen los daños descriptos y que esa cifra se le reste al valor inmobiliario. Esto desató el ataque de todo el arco patronal, encabezado por el presidente de Diputados, Manuel Godoy.


Luego, las maniobras y ataques del oficialismo producirían una dispersión del movimiento. Sin embargo, es claro que en una provincia con 40.000 familias anotadas en el organismo estatal en espera de una vivienda y 60.000 que solicitan un terreno, el problema habitacional es una herida que el gobierno no puede cerrar.


La expropiación del Pereyra Rozas según el oficialismo


Ahora, el oficialismo hizo aprobar un proyecto por la expropiación del Pereyra Rozas. Es una farsa múltiple, porque el Estado pagaría cifras astronómicas para destinar las tierras a fines poco claros: a pesar de la demagogia mediática, el proyecto no garantiza explícitamente que el Estado se deba hacer cargo de la construcción.


El oficialismo se vio obligado a polemizar con el PO, a quien se lo reconoce como referente máximo contra la especulación. Afirmaron, entre otras ridiculeces, que se opusieron al proyecto del PO en su momento porque los terrenos no tenían luz, cloacas ni agua en aquella época. Los “previsores” diputados oficialistas no pensaban ni piensan en los servicios, sino en un negocio -esto es claro, si se tiene en cuenta que en la actualidad Pereyra Rozas tampoco tiene servicios y pretenden que de la electricidad se haga cargo la vaciada y colapsada planta norte de Transnoa.


La intendencia, en pugna con Godoy, defiende un proyecto urbanístico que destina explícitamente el 80% de las tierras en cuestión para edificios -un poco más que Godoy-, con el argumento de que el déficit habitacional obliga a crecer “rápido y para arriba”, ya sea por medio de emprendimientos públicos o privados. Dicen esto a sabiendas de que el IPV no sólo no lanzó un proyecto de edificios populares, sino que ha manifestado una severa crisis presupuestaria, por la que incluso se los eximió de obras básicas, como el soterramiento del cableado eléctrico. Les estarían dando una nueva zona liberada a los especuladores, a la que hay que sumar las 35 hectáreas colindantes al estadio de la ciudad, con igual destino.


Reestructurar el movimiento de la vivienda


No hay solución habitacional de la mano de Godoy ni de la del intendente, Isa: la crisis del negocio, por un lado, y la presión de los vecinos -por el otro- producen roces entre estas camarillas oficialistas sobre el destino de las tierras; pero, en definitiva, todos defienden el proyecto general. En el plenario realizado en el Concejo Deliberante, las autoridades municipales argumentaron que las coincidencias con la Legislatura son cada vez mayores y que las divergencias son superficiales.


Del otro lado, el PO salió a contraponer su proyecto histórico, sumando la adhesión de miles de salteños. Impongamos un verdadero proyecto urbanístico y social, que sólo es tal cuando se opone tangencialmente a la anarquía capitalista.

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