30/07/2020

Mendoza: el intendente de San Martín defiende una política de contagios

Los trabajadores y los comedores barriales, en el foco de exposición.

En una conferencia de prensa realizada la semana pasada, el intendente del departamento mendocino de San Martín, Raúl Ruffeil, hizo un balance de sus primeros seis meses de gestión en el que destacó “la austeridad” del municipio, lo que no es más que el ajuste descargado sobre los trabajadores municipales.

El dato más sobresaliente de su discurso fue la defensa de la apertura de la cuarentena. Ruffeil destacó que él fue el primero en reclamarla y que de ninguna manera se retrocederá una fase, sosteniendo esta política en que “hay que pensar en los que viven el día a día, ya que es muy fácil hablar de quedarse en casa cuando se tiene el salario asegurado todos los meses”. Al igual que lo hiciera el gobernador Rodolfo Suárez, ha salido a culpar a la sociedad de los crecientes casos de contagios en el departamento. Acorde a los datos del Ministerio de Salud de la Nación, al 29 de julio se registraban 31 infectados (La Nación, 29/7).

La defensa incondicional de esta política propatronal ha desatado una ola creciente de contagios que atraviesa todo el municipio. Su punto inicial fue ni más ni menos que el hospital departamental, Perrupato, con los trabajadores de la salud, registrando al día de hoy incluso el contagio del propio director del hospital.

Esta semana ha tenido resultados más graves como es el cierre total de un supermercado local por el contagio de sus trabajadores. Lo mismo ocurrió con un comedor comunitario de la zona del distrito de Palmira que asiste a casi 100 personas (la mayoría niños), por los crecientes casos en el barrio donde funciona.

La política de Cambiemos viene encontrando su resistencia, aunque aún incipiente, entre los municipales del departamento, que impulsan el reclamo por las condiciones de higiene y seguridad que les niega el municipio -contradiciendo las afirmaciones del intendente de que se habría destinado presupuestos de las obras públicas a comprar dichos elementos. Cabe recordar que la resistencia municipal logró frenar una gran cantidad de despidos que intentó imponer el actual intendente ni bien asumido.

La orientación antiobrera que sostienen los gobiernos nacional y provincial es la misma que la de la intendencia. Las familias obreras del departamento se ven obligadas a sufrir los contagios o padecer el hambre total, en una zona de actividad principalmente agraria que está en un quebranto total, sin salida para los pequeños productores y mucho menos para los obreros del campo, sin oportunidad alguna de siquiera vivir «el día a día» del que habla Ruffeil.

Al igual que la situación de otros departamentos golpeados por la crisis actual, la única manera de sortear esta realidad es con una profunda reorganización de toda la zona este, bajo otras bases sociales. Que ponga a sus trabajadores a la cabeza, con una reforma de la organización del campo y su producción bajo control de sus trabajadores, la reapertura de las fábricas alimenticias cerradas para el procesamiento de las cosechas, y el aseguramiento del alimento y trabajo de las cientos de miles de familias que hoy padecen el hambre y las miserias, garantizando el resguardo de la cuarentena.