Políticas

9/1/2004|835

Santa Fe, una provincia que arde

Cuando el 28 de noviembre, al cumplirse los siete meses de las inundaciones, el Bloque Piquetero realizó la marcha a la Casa de Gobierno repudiando la gestión Reutemann, del intendente Marcelo Alvarez, y demás funcionarios –entre ellos Martín Balbarrey, último secretario de la extinta Secretaría de Asuntos Hídricos–, dijimos que el Bloque Piquetero no daría un minuto de tregua al gobierno de Jorge Obeid hasta que no se vean satisfechos los reclamos y reivindicaciones.


Sin embargo, la realidad nos ha dado una bofetada: no somos nosotros sino el pueblo el que no le da un minuto de tregua al gobierno. En tan solo un mes, Obeid ha tenido que afrontar diferentes conflictos y ha sufrido varias derrotas.


Los estatales que realizaron, durante el final de la gestión Reutemann, 22 piquetes urbanos reclamando el aumento salarial, en diciembre siguieron con las medidas de fuerzas, y todo hace suponer que esto va a continuar. En el Registro Civil y en Archivos los trabajadores pararon durante más de un mes; los judiciales con su lucha arrancaron un aumento. La burocracia de Amsafe, que llamó a una mesa de concertación, amenaza ahora con paros docentes por el mismo reclamo. También los municipios están en una situación explosiva.


En Rosario, los trabajadores de UPCN siguieron en lucha, aún cuando Maguid la había levantado; los trabajadores de ATE de los hospitales Reconquista y Centenario se plegaron a los paros mientras en Santa Fe la burocracia centroizquierdista de la CTA no decía una palabra sobre estas luchas.


Mientras el Bloque Piquetero impulsaba asambleas de inundados, y participaba en ocasiones de la coordinadora de barrios inundados, el centroizquierda impulsaba con éxito la carpa negra de la "justicia y la memoria" para frenar las luchas e impulsar la candidatura de Hermes Binner.


El Partido Obrero y el Polo Obrero fueron críticos de la colocación de la carpa. Sin embargo, ante el resurgir de la lucha de los inundados, el escrache a Obeid, los cortes al puente carretero y el resurgir de las asambleas barriales, como la del Club Mitre, con 250 participantes, y los diferentes piquetes urbanos; frente a esto, el levantamiento de la carpa pretendió aislar a los piquetes que comenzaron a reaparecer en la ciudad. El levantamiento fue anunciado con bombos y platillos, por la CTA y Madres de Plaza de Mayo.


¿Cómo actuar en esta coyuntura?


El gobierno trata de mostrarse tolerante y abierto al diálogo. La burocracia trata de mostrarse combativa pero con mucho cuidado. Los inundados que ven con más claridad su futuro, salen a dar pelea.


Ante esta situación, el Partido Obrero y el Polo Obrero no duermen en los laureles. Se proponen impulsar asambleas en los barrios en los cuales activan, algo que se realizó en los días posteriores a las inundaciones, y realizar empadronamientos masivos de los afectados y sus necesidades (trabajo: si son ocupados o desocupados, sus oficios; pérdida de muebles e inmuebles, etc.).


Debemos tomar la iniciativa política, influenciar los procesos de lucha, impulsar la unidad de la clase obrera ocupada y desocupada en un gran congreso de bases con delegados electos en asambleas, en sindicatos, gremios y el movimiento piquetero combativo. Lograr la confluencia de piqueteros e inundados, una tarea que estamos realizando desde la misma aparición del Polo Obrero; y organizar una gran marcha provincial por pan, salario y trabajo que sea el comienzo de un plan de lucha.