23/10/2014 | 1337

Se agrava la crisis petrolera


La última semana el petróleo bajó a menos de 82 dólares el barril, un descenso del 22% lo que determinó el precio más bajo en cuatro años. Los motivos son varios: la sobreoferta de crudo de los países árabes, la producción de shale oil en Estados Unidos y la incapacidad mundial para absorberlo ante la amenaza de una nueva recesión global. China intentó rescatar los precios del crudo aumentando sus importaciones, pero como está sustituyendo hidrocarburos de Arabia Saudita por los de Rusia e Irak, agravó la crisis. Arabia Saudita bajó más sus precios hacia el mercado asiático (La Nación, 11/10).


Esto puede impactar en los yacimientos no convencionales de shale oil, empezando por Estados Unidos, en los yacimientos de aguas profundas presal de Brasil, en los crudos pesados de Venezuela y en los países que recién comienzan con el fracking, como Canadá o Argentina. Cuando los precios caen, las multinacionales, como las que tienen concesiones en Vaca Muerta, prefieren zonas con costos de extracción más baratos (Ambito Financiero, 16/10).


La consultora Morgan Stanley informa que el barril mínimo para cubrir los costos de explotación de Vaca Muerta debería ser de 85 dólares. El informe de YPF sobre el proyecto de Loma Campana (Neuquén) señala que si bien es viable con un barril de 84 dólares, al quinto año debería alcanzar los 100. Aunque en nuestro país los precios del petróleo no replican necesariamente el internacional y son controlados por la Secretaría de Energía, si la caída persiste será difícil para el gobierno sostener el precio y tampoco sería viable la prenda de la exportación de crudo, para Chevron, Exxon, Soros y demás buitres, que lo sustentan.


Respecto a Vaca Muerta, el especialista en energía Nicolás Gadano, hoy “consultor” de Galluccio (YPF) señala que “será un desafío extra para las empresas, los gobiernos y los gremios ponerse de acuerdo para bajar costos. De otra forma, los proyectos podrían no cerrar” (Río Negro, 15/10). Es evidente que se preparan nuevas concesiones a los pulpos, para compensar el derrumbe de los precios. Esos regalos -como la devaluación de la moneda o la libertad completa para el movimiento de divisas- irán por fuera de la ley entreguista que el kirchnerismo se apresta a votar en el Congreso.

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Escribe Gabriel Solano