15/03/1995 | 440

Se realizó la Conferencia Nacional de la Izquierda

El 11 de marzo, más de 1.000 compañeros reunidos en el miniestadio de Atlanta si­guieron, ¡durante 12 horas ininterrumpidas!, los debates y votaciones de 152 delegados acreditados, electos por los Co­mités de Base en empresas, co­legios, barrios y gremios.


Hubo delegaciones de Co­mités de Base de diversas pro­vincias: del FUT de Santa Cruz (Río Gallegos, Caleta Olivia, San Julián, etc.); de Catamarca, Tucumán, Córdoba, Río Ne­gro, etc. La presencia de la ju­ventud fue evidente, con nume­rosos delegados de colegios se­cundarios de Capital y Gran Buenos Aires, las universida­des y barriadas. El gremio do­cente estuvo con delegados de casi todos los distritos del Gran Buenos Aires, de la Capital y del Interior. Del movimiento obrero se destacaron delegados gráficos, metalúrgicos, estata­les, de las fábricas del pescado de Mar del Plata, de la Sanidad, etc.


Tan importante como esto fue la procedencia política de los delegados y los integrantes de los Comités de Base, gran parte de los cuales fueron mili­tantes de la izquierda (PC, Mas, Mst, etc.).


La estrategia de la izquierda


La Resolución Política fue aprobada, luego de un debate que tocó problemas de carácter estratégico para construir un frente revolucionario. En torno al derrumbe del44plan” Cava- 11o hubo un importante debate: ¿se trata de una crisis terminal o coyuntural? La Conferencia adoptó el primer punto de vis­ta señalando que el plan de endeudamiento y especulación basado en el ingreso de 45.000 millones de dólares, se hunde frente a la salida de capitales, lo que plantea una crisis bancaria e industrial de envergadu­ra. Frente a esta caracteriza­ción, la Conferencia levantó la consigna: ¡QUÉ ELLOS PA­GUEN LA CRISIS! propug­nando una salida obrera a la misma: desconocimiento de la deuda externa, expropiación de la banca, eliminación de los im­puestos al consumo por im­puestos al gran capital. No sólo los capitalistas deben pagar la crisis, sino también el gobierno que los apoyó; por eso se votó: ¡FUERA MENEM-CAVALLO!


Plataforma de acción y Comando Político


El debate sobre la Platafor­ma fue muy politizado. Esta no surgió de la “cabeza” de al­guien, sino que fue elaborada como una respuesta frente a la crisis en marcha y una guía para la acción revolucionaria de la izquierda. Los delegados se esforzaron por reelaborar y hacer más explícitas las consig­nas. El saldo fueron más de 40 incorporaciones y precisiones a la Plataforma.


La Conferencia votó la cons­titución de un Comando Políti­co. Este no fue entendido como un simple ente coordinador de los que estábamos reunidos en la Conferencia, sino como el método político propuesto para intervenir en el proceso de lu­chas que se avecina. La Confe­rencia y el Comando son una respuesta para agrupar a miles de militantes de izquierda y activistas, agotados por la ex­periencia fracasada con la polí­tica democratizante y electora- lista. La Conferencia propuso a toda esa masa de militantes dispersa un trabajo político co­mún, para sacar experiencias comunes. «Luchar en común aun teniendo divergen­cias”. Los oportunistas esca­motean las divergencias; los sectarios plantean que no pode­mos luchar en común por di­chas divergencias. Los revolu­cionarios planteamos que de­bemos discutir y delimitar las diferencias que tenemos, para que la experiencia común per­mita corregir posiciones, mien­tras continuamos realizando un trabajo político común. Así se planteó la Conferencia supe­rar la esclerosis sectaria (no por ello menos oportunista) de la izquierda.


La Conferencia eligió un Comando Político integrado por 19 miembros, destacados luchadores, en gran parte mili­tantes provenientes de diver­sas organizaciones de la iz­quierda, y llamó a profundizar este proceso tanto nacional como localmente.


Subordinada a la interven­ción en la lucha de clases es que se proclamó la constitución de candidaturas para luchar con­tra los candidatos y partidos burgueses en las elecciones del 14 de mayo. La fórmula presi­dencial votada por la Conferen­cia recayó en la compañera Graciela Molle para la vice­presidencia y el compañero Jorge Altamira para presi­dente.


La Conferencia Nacional de la Izquierda fue un verdadero Parlamento revolucionario de la vanguardia y de la mili tan­da de la izquierda. A profundi­zar este camino. ¡A construir Comités de Base en todas las empresas, colegios y barriadas, a lo largo y ancho del país!