24/07/2004 | 861

Side-cracia

Acabamos de vivir una crisis muy ins­tructiva.


Ahora sabemos con certeza que, como ya ocurriera con Alfonsín, Menem y De la Rúa, nos gobier­nan los ‘servicios’.


Incluso, mucho más que en el pasado.


Que detrás de la demago­gia democrática, rige la cons­piración contra el pueblo.


Beliz se vio obligado a de­nunciarlo, por venganza, y Kirchner no lo desmintió.


El gran hermano’ nos ‘pin­cha’ los teléfonos, coimea a quien crea conveniente ha­cerlo, ejerce la corrupción po­lítica.


Monta provocaciones con agentes infiltrados, para po­der acusar de violencia a los piqueteros y hasta para ‘ha­cer la cama’ a sus propios mi­nistros.


Porque la provocación en la Legislatura, la Side la armó para conseguir un cambio de gabinete.


Como consecuencia de la crisis, se va un hombre del Opus Dei y entran dos que vienen a componer con Duhalde y Reutemann.


Los mismos que eran acu­sados por el gobierno, hace un mes, de desestabilizado­res.


La campaña antipiquetera ha revelado su verdadera na­turaleza: una cortina de humo para zanjar enfrentamientos de camarillas.


Para reforzar a la instalada en los servicios de inteligen­cia.


Esos servicios que han si­do responsables de encubrir la Amia, los asesinatos de pi­queteros, los crímenes del 20 de diciembre, los muertos de Puente Pueyrredón.


Nos gobierna una camari­lla.


Ninguna camarilla puede resolver los dramas popula­res.


Las camarillas se entregan al mejor postor.


Nadie sabe esto mejor que el FMI, el Citibank y el Tesoro norteamericano.

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