18/03/2021

Sin vacunas para la segunda ola: el negocio millonario de Hugo Sigman

Las dosis de la vacuna AstraZeneca para la Argentina inicialmente iban a llegar a principio de año; ahora, quizás en mayo.

Un retraso más se suma a la campaña de vacunación de nuestro país. En este caso, el laboratorio productor de la vacuna de AstraZeneca/Oxford -que se esperaba para los primeros meses del 2021- anunció nuevos retrasos en los últimos pasos de su producción, como lo es el envasado. El nuevo contratiempo generará que las primeras dosis de las 22,5 millones de dicha vacuna que compró el Estado nacional lleguen recién en mayo, y serían solo 2 millones.

Es importante mencionar que es el laboratorio a quien más vacunas le compró el Estado argentino (detrás se encuentra la vacuna Sputnik V con 20 millones) y, aún más grave, que las vacunas se producen acá mismo, en el laboratorio de Hugo Sigman ubicado en la Provincia de Buenos Aires, pero son enviadas hasta México para su envasado, donde se produciría el retraso por falta de frascos.

El laboratorio mAbxience encargado de la producción es la porción de biotecnología de la empresa Insud Pharm del Grupo Insud, fundado por Hugo Sigman (quien a su vez es accionista y director de la misma). Se ubica en Munro y es la encargada de producir la AstraZeneca “latinoamericana”. El Grupo Insud está formado por Chemo (encargado de fabricación y comercialización de materias primas de la industria farmacéutica), MAbcience y Exeltis.

Su socia principal es su esposa, Silvia Gold, hija de Roberto Gold, un también importante empresario de la industria farmacéutica que compró Chemotécnica Sintyal y que introdujo a su yerno en el mundo de los laboratorios, además de ser parte del “directorio” del Partido Comunista Argentino (una comisión auxiliar y secreta conformada por empresarios que se encargaba de la administración del sostenimiento financiero clandestino).

En los años 90, Sigman retorna a Argentina desde Italia y hace sus millones sobre la base de la ley que permitía la copia de patentes de laboratorios extranjeros. En los años siguientes su fortuna crece a través del negocio y la adquisición y colocación de activos en incontables empresas: desde las puramente farmaceúticas (Biogénesis Bagó, Elea, Sinergium Biotech, Maprimed, Chemotécnica S.A. e Inmunova -la cual produce el suero equino hiperinmune-) hasta Shell, pasando por el turismo, la hotelería y la industria cinematográfica. Todos y cada uno de ellos protegidos, encubiertos y, en algunos casos, fomentados por el Estado.

En el 2020 aparece su nombre por dos cuestiones: en primer lugar, por la producción de la vacuna y el acuerdo millonario con Argentina; en segundo, por estar detrás del acuerdo porcino con China (impulsado por la porción de Biogénesis Bagó) para la colocación de megagranjas de cerdos, con el negocio de la vacuna antiaftosa como telón de fondo, que se utiliza en el ganado porcino y de la cual China es el principal comprador mundial.

Hoy, el Grupo factura cerca de 1.500 millones de euros al año y tiene más de 8 mil empleados en sus 46 países. Sus ligazones con el Estado llegan hasta el actual gobierno. Sigman es íntimo amigo del exministro de Salud, Manzur -además de ser el principal aportista de su campaña de 2019-, cercano a Daer (secretario general de la CGT) y a Sergio Massa. Antes de las primarias se reunió con Alberto Fernández y fue una pieza clave para definir la elección de Ginés González García como ministro de Salud. Más allá de su renuncia, Vizotti dejó en claro que seguirá los pasos de su antecesor, y eso incluye los negociados que propiciaron durante el 2020. Incluso, Sigman y Gold crearon la Fundación Mundo Sano, de la cual fue directora la nueva jefa de gabinete del Ministerio de Salud.

24 mil litros es la cantidad de principios activos que se enviaron a México desde Argentina, lo que equivale a 40 millones de vacunas. Hoy en día, algunas de las dosis se encuentran paralizadas, retenidas en nuestro país hasta que se pueda volver a envasar. Es decir que el problema no es que las vacunas no están, sino que el Estado argentino no obliga a la empresa a hacer todas las inversiones para una producción masiva y llegada a toda la población de la vacuna. La orientación política del gobierno muestra de lleno para quienes gobiernan: para los pulpos farmacéuticos, defendiendo sus negocios millonarios desde el propio Ministerio de Salud.

En el mientras, el 88% de los mayores de 60 años aún no recibió la vacuna (Infobae, 18/03). En vísperas de la segunda ola, es necesaria la liberación de las patentes de las fórmulas; que se pongan los recursos necesarios, tanto económicos como tecnológicos y humanos, para la producción nacional de la vacuna y de los insumos para su distribución; la expropiación de las dosis ya producidas y la intervención de los laboratorios privados por parte de los trabajadores para garantizar una vacunación masiva con las prioridades establecidas por la clase obrera. Por un plan de contención de la pandemia que tenga como primera necesidad la salud de los trabajadores.

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Editorial. Escribe Gabriel Solano