20/02/2003 | 790

Sublime silbatina

En el marco de su campaña proselitista, el candidato presidencial López Murphy realizó una caminata por la playa rionegrina Las Grutas. De riguroso «sport», el ex ministro de De la Rúa comenzó su paseo acompañado por un par de correligionarios y la custodia de dos policías (lo cual evidenciaba que el candidato tenía algún presagio).


Apenas pisó la arena de la playa fue reconocido por el grupo más cercano de veraneantes, quienes comenzaron una tibia silbatina. Esto llamó la atención del resto, los que se fueron sumando hasta conformar una masiva chiflatina de la inmensa mayoría de los miles allí presentes.


López Murphy caminó sin mirar para el costado aproximadamente unos 400 metros, y se fue de la playa.


A los silbidos se agregaron insultos de todo tipo, y hasta alguien dijo: «Que se vaya, que no ensucie la playa». Una pareja de adolescentes que miraban sin explicarse lo que pasaba, le preguntaron a una pareja madura: «¿Quién es ese tipo?». La respuesta fue lacónica y contundente: «Un hijo de puta, ex ministro de De la Rúa».


Con un «¡ah!» como signo de comprensión de lo que ocurría, los adolescentes se fueron a bañar.


En general los candidatos de la burguesía no pueden presentarse en lugares públicos, abiertos. Pero López Murphy no puede asomar la nariz más allá de los lobbies de los hoteles de lujo y los salones empresarios. La burguesía carece de hombres de su confianza con «glamour»; es también un reflejo de su crisis.

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