20/05/2010 | 1129

Subte: una nueva etapa

Después del gran paro ante la fracasada misión OIT

La expectativa en que la visita de la OIT a la Argentina hiciera un aporte a la lucha por el reconocimiento del nuevo sindicato del subte ha quedado de lado. Fue un revés para la política de la CTA, que alienta los acuerdos con el gobierno y con Moyano como vía de salida para los nuevos sindicatos. El subte paró en bloque por su organización  independiente. Ahora, la lucha cotidiana en las líneas abre, como acaba de demostrarse en la B, una agenda de  acción del cuerpo de delegados.

El paro de dos horas, en oportunidad de la visita de la delegación de la OIT al país, se cumplió sin fisuras. Un centenar de trabajadores concurrió luego a la concentración frente al Congreso con la consigna de “Reconocimiento ya del sindicato del subte” y pancartas por la “Libertad sindical y derogación de la ley de asociaciones sindicales”. Fue probablemente el único sector que paró efectivamente en la jornada convocada por la CTA y una de las delegaciones obreras más nutridas.

La medida fue acotada, en horario no pico y no contó con una resistencia activa de la patronal. Pero fue el primer paro general del subte por el reconocimiento de su sindicato desde la firma de las actas en noviembre. Por eso, voceros del Ministerio de Trabajo salieron a los medios a advertir que se trataba de una trasgresión a dichas actas, que establecen específicamente el veto a toda medida de acción directa en materia del reconocimiento del nuevo sindicato (AGTSyP) o de cuestionamiento a la personería de la UTA.

El sector yaskista, dirigente de AGTSyP, se opuso al paro con la intención, seguramente, de no alterar el curso de los acuerdos con el gobierno y con la expectativa de obtener algún reconocimiento por la vía de un acuerdo CTA-CGT-gobierno con la mediación de la OIT. La realidad es que la delegación del subte designada para la ocasión informó al cuerpo de delegados que la prometida reunión de la OIT con ellos nunca se realizó. Todo se limitó a una reunión general de la CTA con la delegación de OIT, donde la titular de la misma afirmó que se oponían a una modificación de la legislación sindical argentina –propuesta por el propio Yasky en su intervención– y que se trataría de buscar ángulos favorables que permitieran mejorar la situación de la democracia sindical.

Sorprendentemente, un delegado del PTS de la Línea H planteó en una reunión de secretaría gremial discutir el ingreso a la CTA, algo más fuera de lugar que nunca, cuando la CTA no puede consigo misma, envuelta en el fracaso de la lucha por su propia personería, por su parálisis y por la división interna en función del copamiento kirchnerista de la central vía Yasky.

Despejada la expectativa en la OIT, la cuestión de la personería para el nuevo sindicato aparece claramente vinculada a que los trabajadores del subte impongan a la patronal la resolución de una agenda de reivindicaciones urgentes, que tienen que ver con los ascensos y promociones para llenar cargos vacantes, la falta de personal para cumplir con el servicio que se debe dar, el mantenimiento y seguridad con esos mismos fines, la implementación de una bolsa de trabajo y el régimen de francos, la incorporación a Metrovías del personal de los talleres de la tercerizada CAF, entre otros. Es decir un sindicato actuante como parte de la lucha por su derecho legal de existencia.

En este orden de cosas, el sector tráfico de la Línea B acaba de obtener la cobertura de varios puestos que se solicitaban (maniobrista, conductor, guardas) y la apertura de concursos para otros más. Esto ha sido producto de las medidas de acción tomadas en la línea durante varias semanas.

En este nuevo escenario se desarrollará el próximo plenario de delegados. El gran paro realizado y la necesidad de reorientar hacia una nueva etapa que supere lo recorrido hasta aquí. Asambleas en las líneas para considerar el plan de acción. ¡Adelante, compañeros!

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