28/07/2011 | 1187

Timmerman, el amigo reciente de Irán

Cuando hace varias semanas, el periodista ‘Pepe’ Eliaschev develó que el canciller Timmerman se había reunido con funcionarios del gobierno de Irán para tratar sobre el atentado a la Amia en el diario Perfil, los oficialistas lo abrumaron de insultos. Ahora es oficial: se reunieron y volverán a hacerlo en forma oficial. A la algarabía por el encuentro probable se han sumado las autoridades de las instituciones judías -una reacción sorprendente, más que llamativa. Es obvio que hay una gran maniobra diplomática en curso, porque el atentado a la Amia nunca fue objeto de un interés independiente de los choques entre los gobiernos de Estados Unidos y Europa, de un lado, e Irán y otras naciones del Medio Oriente -e incluso América Latina (Bolivia, Nicaragua, Venezuela)- del otro.

Los K han propuesto hace tiempo a Irán la realización de un juicio a los funcionarios iraníes imputados por el fiscal Nisman en un territorio neutral, a semejanza del pactado por Estados Unidos y Libia con los funcionarios de ese país por el atentado a un avión de la ex compañía PanAm. El resultado judicial, en este caso, fue el encarcelamiento mitigado de uno de los acusados y la absolución del otro. Más importante fue el resultado político, porque sacó a Gaddaffi del ostracismo internacional y lo posicionó como inversor del metálico libio en empresas y bancos extranjeros, receptor de inversiones internacionales y socio de Bush en la llamada «guerra global contra el terrorismo». La alusión al ejemplo libio significa que se buscaría lo mismo con Irán. El atentado a la Amia y a la Embajada de Israel seguirían sin esclarecerse y sus responsables políticos eximidos de culpa gracias a la entrega de un ‘chivo emisario’ (nunca mejor empleado el término). Nuestros ‘nacionales y populares’ volverían a sumarse así a las maniobras podridas del imperialismo.

¿Hay algo que permita suponer que la teocracia iraní podría abandonar la intransigencia que mostró hasta ahora para sumarse a esta conspiración con Washington y Buenos Aires?

La prensa nacional exhibió como fundamento para estas maniobras la prosperidad del comercio argentino-iraní, inmune a la crisis. Pero cuando se tiene en cuenta que una poderosa compañía israelí fue denunciada en una sede judicial de ese país por su comercio creciente con Teherán, es claro que la sed de beneficios no se deja intimidar por guerras o conflictos. Los capitalistas no tienen otra patria que la explotación del trabajo asalariado.

De mayor importancia es la crisis que se ha abierto en el gobierno de Irán entre el presidente Amadhineijad y el jefe del Consejo de ayatollas, Ali Jhameini -hasta ahora su protector. La disputa se ha tornado violenta, con arrestos y ejecuciones recíprocas. Por lo que ha trascendido, el Presidente está empeñado en mantener la llamada ‘línea dura’: plan de energía nuclear, confrontación político-verbal con Israel, continuación del ‘chavismo’ económico -o sea fuerte asistencia social. El ayatollá, arriba de él, canaliza el clamor de la burguesía por una apertura al capital internacional -con todas las concesiones políticas que ello implica. Hizbolla, la organización aliada de Irán, gobierna Líbano y necesita una ‘pacificación’ política regional cuando Siria y Egipto están en llamas; la Autoridad Palestina quiere declarar la independencia unilateral, impulsada por la Unión Europea; o sea cuando Líbano puede convertirse en el vaciadero de todas estas catástrofes. La transa con Argentina formaría parte de este diseño. La víctima de este acercamiento argentino-iraní será el esclarecimiento de los atentados, o sea la responsabilidad de los servicios secretos internacionales en el ocultamiento de los hechos y la destrucción de las pruebas, así como la responsabilidad local del Estado argentino.

Antes que nada, la Side y todos esos servicios deben abrir sus archivos a una investigación independiente. Timmerman y los K están al servicio de una operación de ocultamiento y de una maniobra norteamericana para ‘recuperar’ a Irán.

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