04/08/2008 | 892

Transporte del Oeste: ¿Otro Southern Winds?


En la última semana ha saltado un escándalo. Se han detectado graves irregularidades en la compra de repuestos, y todo indicaría que estaríamos frente a un caso de sobrefacturación.


Además, unidades traídas supuestamente para reforzar el parque móvil y que fueron reparadas en los talleres de la empresa se las llevan sin que se sepa su destino.


Esto es, apenas, la punta del iceberg.


Transcurridos ocho meses de gestión de Ecotrans -la nueva empresa que se hizo cargo de TDO-, la situación empeora día a día. Se va reduciendo el número de unidades en circulación, se 'caen' progresivamente los micros que ya no están en condiciones de soportar las exigencias propias del servicio, se viene abajo el mantenimiento y aumenta el faltante de repuestos en los talleres. La línea cuenta a duras penas con 120 unidades y encima, con el deterioro señalado; muy lejos de las 180 unidades que deberían ser el punto de arranque de un proceso auténtico de reactivación de la línea.


A esta situación totalmente precaria hay que agregarle la inoperancia que proviene desde la propia conducción de la empresa.


Desde el punto de vista operativo -tráfico- se prepararon diagramas para el mes de marzo -cuando comienza el trabajo después de las vacaciones- sobre la base 140 unidades, cuando en realidad no contamos con tal número de micros. Quienes manejan tráfico no tuvieron un plan alternativo para brindar un servicio de emergencia con las 120 unidades que realmente hay en circulación, de las cuales algunas, en el transcurso del día, vuelven al taller para ser reparadas (cosa que no ocurre en la mayoría de los casos, por falta de repuestos).


Los trabajadores advirtieron tempranamente sobre los problemas existentes en la empresa. Por un lado, la precariedad con que arrancaba el servicio y la responsabilidad que le cabía a Ecotrans en aportar los recursos dirigidos a una reconstrucción de la línea de TDO. En segundo lugar, sobre el elenco de conducción de la nueva empresa, formado por las mismas personas que habían llevado Transporte del Oeste a su quiebra y bancarrota.


Ahora, que ingresamos en marzo y aumenta la afluencia de pasajeros, la situación se torna explosiva. La patronal sostiene que está a punto de obtener un crédito y que eso permitiría el ingreso de nuevas unidades. Lo cierto es que esta promesa se viene dilatando en el tiempo.


Una vez más se vuelve a confirmar que el obstáculo está en la gestión patronal. El servicio, aun en este cuadro caótico y precario, se sigue prestando gracias al esfuerzo que vienen haciendo los choferes.


Los trabajadores de TDO rechazan que sus compañeros sean usados de fusibles y se encubra a los verdaderos responsables, como se pretende hacer ahora con respecto a la sobrefacturación detectada en la compra de repuestos. El empleado que puso al descubierto las maniobras hoy se encuentra suspendido. Exigen la restitución inmediata del compañero a sus tareas.


Semejante desfalco no se podría haber consumado sin la complicidad y la intervención directa de la dirección de la empresa. De allí la exigencia de que el elenco de conducción sea removido de sus funciones.


Pero además aquí han fallado todos los controles, incluidos los de la Secretaría de Transporte. Los subsidios del Estado han terminado siendo desviados para otros fines; por cierto, no muy santos y dilapidados, en la mejor de las hipótesis.


Los compañeros de TDO no van a permitir que Transporte del Oeste se convierta en otra Southern Winds y exigen que se abran las cuentas y se establezca un control de los trabajadores sobre el movimiento operativo y financiero de la empresa. Tal como ocurrió en el pasado, el control que ejerzan los trabajadores es la única garantía para hacer frente a los manejos turbios y las tentativas de vaciamiento.


En este marco, plantean también que se restablezca la mesa de trabajo presidida por la Secretaría Nacional de Transporte, cuyo funcionamiento está interrumpido, comprometiendo a todas las partes involucradas (el Estado y las jurisdicciones intervinientes, la empresa y la organización de los trabajadores) a los fines de examinar la marcha de la empresa.

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Cerca de mil choferes -de 1200 en total- y sus familias, se citaron primero en las cabeceras, para ir con los micros al Obelisco y marchar. Se sumaron trabajadores de otras líneas.