06/10/2016

Tucumán: conmoción popular por la muerte del cura Viroche

Impunidad y descomposición del Estado.


La muerte del cura Juan Viroche, quien fue encontrado sin vida en la parroquia que estaba a su cargo ha provocado un estado de conmoción popular en la provincia.


A pesar que el fiscal que atiende en la causa y los peritajes realizados demostrarían que el cura se habría suicidado, los sectores populares opinan lo contrario, que fue un crimen de las mafias vinculadas al narcotráfico.


El cura tenía una trayectoria de denuncia a los narcos y el perjuicio que causaba el flagelo de la droga. Había hecho público que estaba amenazado y había pedido el traslado. Era muy conocido en su pueblo de la Florida, pero también en localidades aledañas como Delfín Gallo.


Apenas conocida su muerte, por medio de las redes se desató una ola de denuncias y diversas convocatorias. Para este jueves, el arzobispo Zecca convocó a una marcha del silencio y para rezar el rosario. El pronóstico es que se concentre una multitud, y el reclamo de “justicia “vuelva a tronar frente al poder político.


La desconfianza en las versiones de la justicia, la policía y el gobierno es completa. Tucumán se ha transformado –emulando a Santa Fe, y más precisamente a Rosario–, en una zona liberada para el gran delito. Precisamente de la comisaria de Delfín Gallo, semanas atrás, escapó un narco, cuando la Justicia Federal había ordenado su traslado a la cárcel de Villa Urquiza. Sin embargo, el narco habría comprado la fuga, y en la misma están involucrados jefes de la Brigada de Investigaciones, jefes policiales de varias comisarías y como director de orquestas hasta el propio Jefe de la Policía.


En las ultimas semanas se realizaron varios operativos espectaculares donde se incauto drogas diversas y quedó en evidencia que varios de los detenidos actuaban bajo la orbita de legisladores y concejales del FPV. Uno de ellos, Trayan, era consejero del PJ de la Capital, presidente de un club de barrio donde se dictaban conferencias… contra la droga.


En la última semana, ocurrieron varios hechos que ponen en evidencia que la situación –a pesar del desembarco de fuerzas federales de la policía y la Gendarmería y de la policía aeroportuaria– está fuera de control. Un ejemplo: en un barrio de la capital donde los vecinos se autoconvocaron frente a los sistemático hechos delictivos, y convocaron al comisario de la zona, al personal del 911 y de otras fuerzas de la policía; en esas circunstancia, los integrantes de las bandas que dominan esa zona directamente fueron a la asamblea y amenazaron a todos los presentes, incluidos los policías y su comisario.


A lo largo de este semestre, no ha habido institución del Estado –incluida la universidad nacional– donde no haya estallado algún escándalo que ponen en evidencia que el Estado, sus instituciones y el gobierno están dominados por verdaderas asociaciones ilícitas.


Teniendo presente todo esto, se puede entender la reacción popular y la disposición a movilizarse en el día de mañana. En ese escenario, se verá si los métodos regimentadores de los punteros de la Iglesia logran acallar al pueblo o, como viene ocurriendo en las grandes jornadas convocadas por la Comisión de Familiares Victimas de la Impunidad, se imponen la denuncia al gobierno y al conjunto del régimen político, y la necesidad de un plan de lucha que unifique la lucha por justicia para todos los casos

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