16/08/2007 | 1005

Tucumán: El 26 votemos en masa al Partido Obrero


A su modo y estilo, La Gaceta reflejó en el título de una entrevista a Jorge Altamira, las perspectivas políticas que enfrenta nuestro partido para las elecciones provinciales del domingo 26. “La gente nos adoptó como alternativa” – expresa en síntesis a la corriente popular que podría llevar a los candidatos del PO, Daniel Blanco, Martín Correa y José Kobak a la Legislatura. En la Constituyente del año pasado, salieron electos los dos primeros, pero en esta nueva ocasión se presentan partidos que en aquella oportunidad habían optado por la abstención para evitar una estruendosa derrota electoral.


Las encuestas dan neto ganador, para la reelección, al gobernador Alperovich, un ex radical que, en las etapas previas, se quedó con el poderoso aparato justicialista de la provincia y logró cooptar, además, a numerosos políticos del radicalismo, del bussismo, de la agrupación de Parajón (ex radical) y también de socialistas. Este mercado de pases es frecuente en la política patronal de Tucumán, pero en esta oportunidad obedece a que Alperovich ha logrado conjugar intereses capitalistas contradictorios – principalmente entre los que quieren ingresar a la provincia y los que ya se encuentran establecidos. Esta posición de arbitraje ha instalado un gobierno de camarilla, que ha aprovechado esta posición para promover contratos de obras públicas en su beneficio. Aún así la posición del gobernador no es fuerte, pues se ha visto obligado a reclutar el apoyo de toda clase de clanes, especialmente del peronismo, que van acoplados, con listas propias, a su candidatura a la reelección. En los últimos días de campaña, se ha visto obligado a lanzar una profusa publicidad a favor de la lista de diputados que le responde directamente, para asegurarse una mayoría indisputada en la próxima legislatura. Algunas encuestas, sin embargo, lo ponen a Alperovich por debajo de la abultada votación que recibió el año pasado para la reforma de la constitución


La situación de Tucumán, en su conjunto, sigue marcada por brutales contradicciones: una enorme miseria social debida al empleo en negro, a los bajos salarios y a la desocupación, y un agravamiento de la inseguridad ciudadana por el reino incuestionable de todo tipo de mafias con vínculos con los aparatos policiales. En oposición a esta realidad crece el rechazo y la movilización de la juventud y de un sector creciente de los profesionales asalariados, y mucho más aún, aunque en forma subterránea, en la clase obrera del agro y de una parte de la industria. La crisis política que sacude cada vez más al gobierno nacional rompería más o menos rápidamente el frágil equilibrio en el que se encuentra Tucumán – en especial porque esa crisis política nacional está vinculada a grandes cuestiones económicas, como la inflación y los rebotes de la crisis financiera internacional.


En estas condiciones, la campaña electoral ha puesto de manifiesto una tendencia popular hacia el partido obrero, que podría convertirse en tumultuosa, luego de las elecciones, si logramos meter a nuestros candidatos en la Legislatura. Esta tendencia se ve en la juventud universitaria y secundaria, en una franja creciente de trabajadores jubilados, en los trabajadores del agro, en profesionales asalariados de la salud y la educación, y muy marcadamente en el movimiento de lucha contra la impunidad policial y estatal. Hay una afluencia hacia la campaña cotidiana del partido de quienes en el pasado votaban al peronismo y de numerosos miembros de los movimientos católicos de base.


Es natural por todo esto que reine una enorme tensión en nuestras filas. Estamos peleando para que se concrete un salto que cambiaría las perspectivas de nuestro partido, de los trabajadores tucumanos y de la política de la provincia. La oposición patronal, muy atomizada, hace esfuerzos descomunales para quedarse con la representación de la franja conciente del descontento popular, pero no hay evidencias de que lo esté logrando. Un enemigo mayor es el fraude, toda vez que volverán a haber centenares de boletas en las escuelas, como consecuencia del sistema de acople de listas. Más allá de la gigantesca confusión política y psicológica que introduce esta dispersión, ella favorece también la acción de los punteros de las distintas camarillas del gobierno. En la elección constituyente del año pasado, nuestro partido tuvo que apelar a la movilización física al cierre del escrutinio, debido a la acción de la policía para desalojarnos de la tarea de fiscalización.


Los militantes y simpatizantes del PO de Tucumán son muy pero muy concientes de que nada está resuelto o ganado, porque el desafío es enorme. En la semana que queda dejarán de lado hasta aquello que es imprescindible para hacerle sentir a las masas tucumanas que nos anima una gran voluntad de victoria.

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