Políticas
17/7/2026
Uber se expande, gracias a que sus trabajadores se comprimen
Compraría la empresa dueña de Pedidos Ya para monopolizar el negocio de reparto.

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Uber acordó la compra de la empresa dueña de Pedidos Ya, la alemana Delivery Hero, y busca convertirse en la mayor compañía de reparto fuera de China. Sobre la base de la superexplotación de millones de trabajadores, que pedalean o manejan sus vehículos durante muchas horas en condiciones de precarización laboral, se concentran grandes monopolios capitalistas. Es la negación del verso sobre el emprendedurismo.
Así, Uber casi duplicaría su red de reparto de comida a domicilio a 99 mercados, con un negocio que el año pasado alcanzó reservas brutas de 42.000 millones de dólares (El Cronista, 16/7).
La empresa ya había adquirido en abril un paquete de 13,6 millones de acciones (4,5% del capital social) de Delivery Hero que estaban en manos de la holandesa Prosus, dueña también de la agencia de viajes Despegar. Antes, Uber compró Postmates, servicio de entrega de alimentos estadounidense con sede en San Francisco.
Así Uber acelera en la competencia contra Just Eat –que compró TakeAway y Grubhub-, de Prosus, y contra la también norteamericana DoorDash –que compró Wolt y Deliveroo. Un pantallazo del nivel de concentración capitalista en un rubro de surgimiento reciente, que se expandió con la pandemia.
De hecho, para esquivar la legislación antimonopólica, Delivery Hero tendrá que vender a la inversora estadounidense SSW Partners sus operaciones en 14 mercados por un estimado de 1.400 millones de euros.
Si se concreta la venta, se transformaría en la empresa más grande del mundo en el rubro de servicios de movilidad y entrega de comida a domicilio fuera de China, con reservas brutas combinadas por un valor de 236.000 millones de dólares (datos de 2025 recogidos por Infobae).
Esta escala de concentración capitalista se logra explotando a los trabajadores que con sus vehículos laboran en jornadas extenuantes y sin derechos. Uber oculta la relación de dependencia con trabajadores que hacen sus labores de manera aparentemente autónoma (en Argentina pueden inscribirse en el monotributo) y se libra de sostener derechos clave como las vacaciones, paritarias o el aguinaldo y de pagar cargas sociales –que recaen en el trabajador.
Por ejemplo, los trabajadores de Pedidos Ya en Argentina, que laboran en condiciones similares, tuvieron que hacer en octubre del año pasado más de 450 pedidos para arrimarse a un salario de 1,3 millones de pesos. Muchos trabajadores de apps, debido a que cobran salarios de pobreza, se ven empujados a solicitar créditos (otorgados por las mismas plataformas o por las fintech) a tasas ultrausurarias que hunden sus ingresos a futuro y engordan las ganancias de las empresas capitalistas.
En Argentina, en el marco del crecimiento de los despidos y de la caída sostenida del poder adquisitivo, se duplicó la cantidad de conductores desde que asumió Milei. Actualmente hay alrededor de 600.000 (La Gaceta, 23/6). Incluso muchos de ellos son profesionales (docentes, médicos, investigadores). Pero, por el incremento de la oferta de choferes, sus ingresos han disminuido.
Según estimaciones del sector, un conductor de Uber factura en promedio aproximadamente 10.000 pesos –a esto hay que descontarle gastos por combustible, mantenimiento del vehículo, seguro y las comisiones de la plataforma (El Destape, 14/4). La "uberización" del mercado laboral significa, para los trabajadores, un retroceso en toda la línea de sus condiciones de vida.
Los negocios de Uber se ampliarían a regiones de América Latina, Europa, Medio Oriente y Asia. Uber metió sus tentáculos en rubros como supermercados y comercio electrónico. En el marco del Mundial, en Estados Unidos está ofreciendo servicios que incluyen reservas de hoteles, en restaurantes y de micros –y vans- compartidos que transportan a los hinchas a los estadios y los llevan de regreso a sus lugares de alojamiento (La Nación, 24/6).
El paradigma de empleo del siglo XXI que promueven Milei y las patronales queda al descubierto como lo que es: un recurso para dividir al colectivo de trabajadores y negarle sus derechos laborales, mientras se concentra en el otro polo el negocio capitalista. La única salida para que el desarrollo tecnológico no sirva solo para degradar al trabajador es con la lucha de la clase obrera.




