13/06/2017

Un acuerdo federal en beneficio de los pulpos mineros


Este martes 13, en la Casa Rosada, con la presencia de Macri y los gobernadores se firmó el Acuerdo Federal Minero (AFM), que tendrá que ser considerado y aprobado por el Congreso nacional y las legislaturas de las respectivas provincias.


 


El acuerdo viene siendo fogoneado desde el gobierno hace más de un año y tiene el propósito de garantizar a los pulpos mineros extranjeros, condiciones de “seguridad jurídica” que los ponga a resguardo de posibles alteraciones de los ánimos políticos en las provincias donde se encuentran los yacimientos de aquí hacia adelante.


 


En ese sentido tiene similares propósitos al Plan Nacional Minero que Néstor Kirchner lanzó en abril de 2004 desde el mismo escenario. La firma del Acuerdo por los mandatarios peronistas y kirchneristas del más variado signo, desde Urtubey hasta Uñac, Corpacci  y Alicia Kirchner confirma la voluntad de todo el arco patronal (la “coalición del ajuste”) en conceder a los pulpos mineros internacionales condiciones leoninas con el argumento “cipayo” que si Argentina ofrece condiciones más favorables a los pulpos que nuestros vecinos de Perú y Chile, atraerá las inversiones para estos pagos.


 


En la medida en que desde la reforma constitucional de 1994, las provincias son las titulares primarias del subsuelo el Acuerdo tiende a comprometer a las provincias en una política entreguista común. Es significativo que el último desacuerdo que demoró la firma del Acuerdo fue una propuesta de establecer un Fondo Nacional Minero del 1% de la facturación de las mineras a ser manejado por el gobierno nacional. Recordemos que una de las primeras medidas del gobierno de Macri fue eliminar las retenciones a las exportaciones mineras (entre un 5 y un 10% según los metales). Urtubey fue la voz cantante denunciando que ese fondo “espantaría” a los inversores logrando con su reclamo que el gobierno retirara esa propuesta.


 


Por el Acuerdo se establecen que todos los proyectos ya aprobados mantienen sus prerrogativas en forma indefinida y que los nuevos no podrán ser gravados en concepto de regalía por las provincias en un porcentaje superior al 3%. Explícitamente el Acuerdo establece que ese porcentaje será el máximo pudiendo las provincias reducirlo todo lo que quieran. El mismo criterio se establece con los fideicomisos para obras en las zonas de las explotaciones que no podrán superar el 1,5% de la facturación pero también como tope, pudiendo nuevamente en este caso las provincias acordar cifras menores.


 


El Acuerdo también establece que “la potestad de control ambiental y técnico es de las provincias”, eliminando cualquier injerencia en los controles medioambientales por parte del gobierno nacional. Esta es una vieja aspiración de los pulpos mineros, que saben perfectamente que es más fácil “arreglar” con los débiles estados provinciales todos los problemas ambientales, como lo demostró la “justicia” sanjuanina frente a todos los sucesivos derrames de la Barrick.


 


Por todo esto el Acuerdo ratifica un estatuto colonial para los pulpos mineros, en la línea ya prefigurada por el menemismo y continuada escrupulosamente por De la Rúa, Duhalde, el kirchnerismo y ahora el macrismo y debe ser denunciado como parte de los orientación que llevó al acuerdo con los Fondos buitres.


 


 Las provincias mineras, desde Salta y Jujuy, pasando por Catamarca, San Juan y Santa Cruz, tienen los índices de miseria e indigencia más altos del país. Mientras los pulpos mineros se la llevan “con pala”, el régimen de los Odebrecht les garantiza la continuidad del estatuto colonial que vienen “disfrutando” desde hace más de dos décadas. La actitud cipaya de la “Coalición del ajuste” irá acompañada, seguramente, de mayores exigencias y peores condiciones de trabajo y salariales para los trabajadores mineros que deben soportar turnos rotativos en condiciones climáticas muchas veces extremas que los mantienen alejados de sus hogares. El Acuerdo, como ya ocurrió con los petroleros, es una orientación que apunta también a la degradación de las condiciones de trabajo y salario de los trabajadores mineros. 


 


Fuera el Acuerdo entreguista y depredador.


 


Llamamos a luchar en defensa de los puestos y condiciones de trabajo de los trabajadores mineros –sobre los que se quiere descargar la crisis actual– unida a la lucha contra la depredación y el saqueo de los pulpos mineros de las riquezas nacionales.


 


Opongamos al Acuerdo la nacionalización de los recursos naturales (mineros, petroleros) para su gestión sustentable bajo control de los trabajadores y pobladores de las zonas mineras, la defensa de los acuíferos y la promoción de las energías alternativas.


 


 


 

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