12/07/2001 | 713

Un gran piquete

El fenómeno de los cortes de ruta como método concreto de la protesta social, se afirma como modalidad del mundo contemporáneo. Las estadísticas muestran un crecimiento exponencial. Los antecedentes cercanos o conocidos se dan en las luchas del sindicalismo combativo, que formaban piquetes para impedir el acceso a los lugares de trabajo, cortando calles en algunos casos.


Los efectos que hoy producen son mayores dadas las formas que se adoptan para llevarlos a cabo. En Bolivia se desarrollan con una gran contundencia por la coordinación nacional que tienen. En nuestro país, arrancamos con el primer corte de ruta, precisamente en General Mosconi en el año 1991, en contra de la privatización de YPF.


Hacia Mosconi-Tartagal fueron muchos funcionarios que incluso ofrecieron sus manos, para que se las corten si las levantaban en apoyo a la privatización (incluido el actual gobernador Romero); hoy habría muchos mutilados. Luego viene el Cutralcazo (Cutral Co, Plaza Huincul), nuevamente Mosconi-Tartagal, y siguen los grandes cortes en Jujuy, La Matanza, Córdoba y todos los cientos de cortes que conocemos. En esta protesta se yergue el Piquetero, en toda su magnitud, que vincula una necesidad con una acción práctica, que vincula al desocupado y al que tiene trabajo, al hombre y la mujer, al joven y al viejo, que vincula la experanza con la firme decisión de luchar por una vida digna. Al piquetero le mandan la represión porque corta una ruta que para el gobierno, las petroleras, las patronales es importante. Pero si dejamos de lado esta ruta, la carretera, y vemos otro tipo de rutas muchos más importantes, como aquellas rutas que nos acercan a nuestros sueños, a nuestros proyectos de vida, a nuestros deseos de igualdad en el acceso a la educación, la salud, la vivienda, el trabajo… Todas estas rutas están cortadas, desde hace mucho tiempo, para la mayoría trabajadora. Este régimen social ha levantado un gran piquete contra nosotros. Los capitalistas, los patrones, sus partidos, con este gran piquete siembran desolación, desocupación, hambre, miseria y muerte. En ese gran piquete están los «piqueteros de guantes blancos», son los funcionarios y políticos que nos cortan todos los caminos, todos los accesos a nuestros derechos más elementales. Ellos son los primeros «piqueteros».


Hoy el gobierno tiene en desarrollo una acción coordinada sobre el movimiento piquetero. Es imperioso que realicemos un Congreso Nacional de Piqueteros y organizaciones en lucha para poner en pie una Coordinadora Nacional de Piqueteros.

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