14/04/2011 | 1172

Un libro a debate: “Quién mató a Mariano Ferreyra”

"Quién mató a Mariano Ferreyra"

El viernes 3 se realizó la presentación del libro ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? en el auditorio de la UBA. El lugar se vio desbordado por la concurrencia, al punto que hubo que habilitar una pantalla grande afuera de la sala para que el público -que superó las trescientas personas y fue mayoritariamente juvenil- pudiera presenciar el debate realizado entre Hernán Brienza, Hinde Pomeraniec, Jorge Altamira y el autor. Martín Caparrós, que había anunciado su participación, no pudo asistir por una descompensación de salud.

Brienza, kirchnerista de raigambre peronista, reivindicó al «movimiento obrero organizado», señaló que es cierto que existen oscuridades en el sindicalismo actual, pero manifestó sus dudas sobre las similitudes entre Pedraza y Moyano. Al comparar ¿Quién mató a Rosendo?, de Rodolfo Walsh, con el libro de Rojas, señaló las diferencias de época entre uno y otro texto, y reivindicó la acción de la Justicia, que habría sido propiciada por el gobierno nacional. Brienza planteó que, si bien todo el mundo sabría de los «cadenazos, robos de urna, golpes, empujones» que formarían parte de la vida militante, el límite es la vida: «Ante la muerte de un militante, se acaba cualquier diferencia ideológica, por eso estoy acá», dijo.

Altamira comentó que, al leer ciertos párrafos del texto, sentía el palpitar vivo del PO: «Me enamoré del Partido Obrero, o me volví a enamorar o siempre estuve enamorado y no me di cuenta». El dirigente remarcó luego que la reacción oficial al crimen se dirigió contra el PO y no contra la burocracia sindical, una constante que se extiende hasta la actualidad. Según los columnistas K, el PO se habría aliado al duhaldismo, recordó el dirigente. Altamira destacó que el capítulo que narra el encuentro en la Rosada entre la Presidenta y los familiares de Mariano da cuenta de ese estado de las cosas: «Cristina Fernández atacó a los militantes agredidos durante esa entrevista»; Pablo Ferreyra, el hermano mayor de Mariano -insistió Altamira- invitó a la Presidenta en la reunión a dejar de lado el tema del PO y atenerse al juicio y castigo de sus asesinos. La lectura de la actitud de la Presidenta en esa reunión no había sido leída de esa manera por los comentaristas del texto hasta ese momento.

Altamira sugirió que la carencia del libro era el desarrollo del hilo ideológico del caso. El dirigente, para finalizar, sacó a la luz una escucha telefónica de un diálogo entre Tomada y Pedraza en enero, en el que pactaban una acción conjunta para evitar que la irrupción de los tercerizados cambiara los destinos del sindicato, en una clara manifestación de complicidad entre el gobierno y el instigador del asesinato de Ferreyra. Altamira caracterizó que el frente de crisis más duro que tiene el gobierno había sido desatado por la burocracia sindical.

Rojas planteó que algunas líneas de la investigación del libro no han sido discutidas lo suficiente en los medios, como los negocios que están en la base de Ugofe y cuya defensa fue motivo del crimen, realizados por empresarios asociados al gobierno y funcionarios del gobierno que continúan en sus puestos. También remarcó los negocios de Signo Baires, una empresa conformada por la burocracia ferroviaria de La Fraternidad, con el Ministerio de Trabajo y las patronales ferroviarias. Contestando a Brienza, Rojas señaló que seguramente Mariano Ferreyra, un revolucionario, se habría opuesto «a los cadenazos y robos de urna» que habían sido mencionados, ya que su vida demostró una «rotunda apelación a transformar la realidad».

Una digresión personal: el libro no podría haber sido realizado sin los militantes del PO a través de sus testimonios y su colaboración. Pablo Rabey, un militante del PO, ayudó en la investigación. Los ejes de debate que marcaron la elaboración del libro tuvieron origen, en gran parte, en los análisis que se difundieron en la Prensa Obrera. Por todo ello, mi agradecimiento a este partido.