Políticas

3/8/2000

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Un plan de viviendas para los bancos

El propio De la Rúa se puso al frente de la ceremonia en la cual el gobierno anunció el plan de construcción de 100.000 viviendas para “familias de ingresos medios y bajos”. La ocasión era propicia para mostrar la ‘preocupación social’ (del gobierno del ajustazo) y las ‘iniciativas de creación de empleo’ (del gobierno de la desocupación).


Pero la única ‘preocupación’ del gobierno aliancista es engordar los beneficios de los bancos, que son los verdaderos destinatarios y los principales beneficiarios del plan de viviendas. Los anuncios no son para los ‘sin techo’ (ni en varias décadas el plan lograría resolver el déficit habitacional de 3,4 millones de unidades), sino para los banqueros.


El plan establece la creación de dos ‘fondos fiduciarios’ (uno para la financiación de la construcción de las viviendas; el otro para la financiación de su venta) por un total de 2.000 millones de pesos, que serían aportados por el Fonavi (500 millones) y un conjunto de bancos, entre los que ya se han anotado el Nación, el Hipotecario y el Galicia.


Los tomadores de esos préstamos (empresas constructoras y compradores) pagarán tasas subsidiadas. Lo que, a primera vista, aparece como un beneficio para los deudores es, en realidad, un enorme subsidio para los bancos. Ocurre que la depresión del mercado debería obligar a los bancos a reducir las tasas de interés para colocar sus créditos hipotecarios (“cada punto de rebaja de la tasa de interés, reconoce un banquero, amplía enormemente la demanda de créditos hipotecarios”, La Nación, 21/7). Pero con el subsidio, los bancos podrán colocar esos préstamos sin bajar las tasas, lo que significa que el plan sirve para impedir la reducción de las tasas interés. Se estima que el subsidio rondaría el 2/3% anual, lo que significa que los bancos se embolsarán, gracias al ‘plan social’ de la Alianza, entre 30 y 45 millones de dólares anuales provenientes del Tesoro Nacional.


El principal negociado, sin embargo, está en la constitución de los ‘fondos fiduciarios’. ¿Para qué se constituyen esos ‘fondos’ si los bancos cuentan con las propias viviendas que se van a construir como garantía del repago de los créditos que otorguen? La razón es que los ‘fondos fiduciarios’ se encuentran garantizados por los futuros ingresos del Fonavi. Esto significa que, en caso de incumplimiento por parte de los deudores, los bancos tienen la plena seguridad de recuperar sus préstamos sin pasar por el costoso procedimiento de la ejecución de las garantías hipotecarias. En otras palabras, los bancos no arriesgan un solo centavo de su propio capital; será el Fonavi, es decir el Estado nacional y los Estados provinciales, los que carguen con las moras y los incumplimientos de los deudores.


Un banquero resume el enorme negociado financiero que está armando la Alianza con su promocionado ‘plan de vivienda’ : “Con el flujo garantizado por los recursos del Fonavi y con una tasa de interés subsidiada por el Estado, el plan se transforma en un negocio redondo para los bancos. Es como prestarle plata al Estado…” (Ambito Financiero, 24/7).


Este ‘plan de vivienda’ es el tercero de esta naturaleza que lanza el gobierno en beneficio de los bancos. Los dos primeros –el capítulo de viviendas del llamado ‘plan de infraestructura’ de Gallo, y el plan de subsidio a los créditos hipotecarios– han fracasado; también fracasó un plan de viviendas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No debe extrañar, entonces, que el propio ‘plan’ que acaba de anunciarse haya nacido medio muerto. Ocurre que todo el plan se basa en la financiación del Fonavi, cuyos recursos son manejados por los gobiernos provinciales. La mitad de las provincias, entre ellas Buenos Aires y Córdoba, ya anunciaron que no se sumarán al ‘plan de vivienda’ porque los gobernadores prefieren armar sus propios ‘negocios’ con los bancos y las empresas constructoras.


El Partido Obrero plantea: no a los negociados con los bancos y la ‘patria constructora’. Por un plan de viviendas populares realizado bajo control de los trabajadores y con créditos con intereses reales nulos; control obrero de los bancos, renacionalización del Hipotecario.