26/05/2021
DEUDA EXTERNA

Una impostura en “fecha patria”

El pronunciamiento sobre la negociación con el FMI que reúne a Daer, Moyano, Boudou, Insfran, Micheli, Zaffaroni y otros.

Con el pomposo título “Primero la salud y la Vida, después la Deuda”, un numeroso y variopinto grupo finge respaldar al gobierno por izquierda ante el FMI.

El texto que habría redactado la kirchnerista Fernanda Vallejos plantea siete puntos que esencialmente dicen “impulsar la suspensión de pagos de la deuda mientras dure la emergencia sanitaria” y “renegociar plazos y tasas de la deuda”.

Los firmantes vuelven sobre la remanida verdad de la crisis que dejó Macri, pero adjudican exclusivamente a la pandemia el agravamiento de ella y sus consecuencias sociales catastróficas que han llevado a la Argentina del 45,3% de pobreza del último trimestre del año pasado. Una pobreza que hoy se estima podría estar en la mitad de los habitantes de este país por la espiral imparable de la inflación y la desvalorización consciente y brutal de salarios y jubilaciones por parte del gobierno que apoyan y en cuyas listas están anotados para participar en las elecciones.

Los firmantes, gente grande, parecieran ignorar que el centro de la política del gobierno ha sido el canje en rescate de los bonos en manos del capital financiero primero, y ahora la súplica de un acuerdo de rescate al FMI de su propia deuda.

No toman en cuenta que desde que asumió el gobierno se le han pagado puntualmente al FMI U$S 3.415 millones con el curioso resultado de que debemos más que antes: U$S 46.067 millones, contra los U$S 44.000 que dejó Macri. Esto por los intereses y por la desvalorización de las monedas que integran la canasta en la que presta el Fondo. La economista Vallejos no puede no saberlo, los demás tampoco.

Fingen también no saber que el “radicalizado” Kicillof, integrante del llamado kirchnerismo puro, acaba de hacer la decimoséptima oferta a los bonistas de la provincia arrugando igual que Guzmán: eliminando toda quita de capital por U$S 7.700 millones tan usurarios como la del resto de la deuda de los bonistas, no obstante lo cual tampoco le aceptaron la oferta.

La Argentina de los Fernández se desangra por el sometimiento del gobierno a todo el negociado de la deuda. Porque la descomunal deuda en pesos que completa los más de U$S 350.000 millones de la deuda total (que integra bonos en pesos y en dólares), está siendo refinanciada cada mes con bonos crecientemente indexados con la actualización inflacionaria que no dan a trabajadores y jubilados a quienes Daer, Moyano, Yasky y cía. dicen representar.

Pero además, las Leliqs ya superan los 3,6 billones y cuestan algo más de $100 mil millones por mes, pero para todo esto no está “primero la salud”, ni los jubilados a los cuales les prometió un aumento real del 20% con sus intereses y no las rebajas sistemáticas en su movilidad que sufrieron.

Como buenos demagogos “impulsan” aquello por lo cual ni siquiera están dispuestos a pelear. Pero tampoco plantean no pago alguno, solo postergar pagos que tras las elecciones serán inevitables y costarán sangre, sudor y muertes por el ajuste del FMI. Tampoco denuncian que ese ajuste ya se está aplicando para complacer a las negociaciones secretas que ellos no plantean publicitar y por eso no hay un mango para sostener la lucha contra la pandemia.

Por último sugieren que el propio FMI “brinde todo el apoyo para continuar con las investigaciones, determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país”.

Piden investigar no a partir del no pago de la deuda, sino sin dejar de pagarla nunca. Simplemente para que progresen las causas penales contra Macri. En el fondo solo piden un guiño internacional para pasar el trago electoral y sostener al gobierno que mejor puede aplicar el ajuste del FMI. Esto cuando América Latina arde contra la catástrofe que regímenes de todo tipo descargan sobre las masas, antes y después de la pandemia.

Y lo trascendente de los firmantes no son los Víctor Hugo Morales o los Zaffaroni, sino todas las alas de la burocracia sindical, garante del régimen que se arrodilla una y otra vez ante al capital financiero, las potencias imperialistas y el FMI.

No al pago de la deuda. Fuera el FMI. Fuera la burocracia sindical. Por un plan económico de los trabajadores para afrontar la pandemia y el conjunto de la crisis.

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