13/12/2019

Una política exterior a pedido del imperialismo

El giro derechista respecto de Evo Morales y Hezbollah

Alcanzó con el reclamo realizado por Michael Kozak, un asesor del gobierno de Trump, en una reunión que mantuvo en la Casa Rosada con Alberto Fernández y Felipe Solá, para que el canciller recién asumido declarara que no se iba a quitar a la organización Hezbollah del listado de entidades terroristas, armado por presión de los Estados Unidos y en el que había sido incluida por el gobierno de Mauricio Macri en julio pasado.


El nivel de subordinación a la política norteamericana que supone esta decisión puede apreciarse en que, hasta entonces, la Argentina se regía por el listado consolidado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el que Hezbollah, que integra el gobierno en el Líbano, no se encuentra incluida.


La decisión dejó descolocada a la nueva ministra de Seguridad, Sabina Frederic, quien había planteado, días atrás, que declarar a Hezbollah como una organización terrorista “fue una exigencia de los Estados Unidos” y añadió que hacerlo es "comprar un problema que no tenemos". El gobierno israelí hizo lo suyo, con el no envío de representantes a la asunción de los Fernández y la ministra debió dar marcha atrás rápidamente con sus dichos, recurriendo al clásico argumento de que le habían sacado sus opiniones de contexto.


El hombre del Norte


Solá, que se ha convertido en el hombre del gobierno que vuelca en el terreno los reclamos que realizan los Estados Unidos en los temas de política internacional, no dejó ninguna duda respecto de cómo se orientará el gobierno en este terreno: "no vamos a hacer ningún cambio, no vamos a hacer cosas que nos traigan problemas". Traducido esto quiere decir: no vamos a tomar medidas  que nos generen problemas con el gobierno de los Estados Unidos, es decir que la verborrea sobre la independencia nacional queda convenientemente relegada.


En este acelerado proceso de alineamiento que encaró Solá, en nombre del gobierno, en las pocas horas que lleva como ministro, y que incluye la decisión de no abandonar el denominado grupo de Lima, formado por los gobiernos latinoamericanos que siguen disciplinadamente la política de Trump, especialmente respecto de Venezuela, el canciller agregó ayer a su haber los reclamos que colocara a los ex miembros del gobierno boliviano encabezados por Evo Morales al concederles la calidad de refugiados.


Aunque la ley no lo establece -y Solá finalmente tuvo que reconocerlo- planteó que ninguno de ellos podía realizar declaraciones políticas ni participar en ninguna actividad vinculada con la situación de su país. “No queremos que Evo Morales use este lugar (la Argentina) para hacer política ni declaraciones públicas”, y acotó que "ese es un compromiso político, no lo dice la ley. Puede saludar, reunirse, pero no hacer campaña desde acá". Otra vez con el mismo argumento: "la situación de Argentina es delicada y no queremos sumar problemas” (Clarín 12/12).


Mauricio Claver-Carone, el asesor de Trump que no participó en la asunción del nuevo gobierno y se volvió “disgustado” a los Estados Unidos porque en ese acto estaban un representante del gobierno de Nicolás Maduro y el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa, antes de subir al avión también marcó la cancha. Maduro, Evo Morales y Correa “no le traen ningún beneficio a la Argentina” y añadió que “desenfoca lo que debe ser la prioridad de Argentina, que es “como pueden trabajar bilateralmente con nosotros y con otros aliados" (ídem).


Además, el planteo con Morales y sus ministros está en línea con el mismo reclamo realizado por la canciller del gobierno golpista de Bolivia, Karen Longaric, quien planteó: "no queremos que ocurra (en la Argentina) como en México donde Evo Morales tenía micrófono abierto y una palestra" (El Mundo, España, 13/12).


Es decir que, nuevamente, no sumar problemas ni conflictos supone seguir con fidelidad las políticas del imperialismo y sus aliados.


La política exterior tiene un lazo directo con la interna. No es posible el desarrollo del país, ni satisfacer las necesidades de los trabajadores y de los demás sectores populares si no se rompe la subordinación con el imperialismo, si no se repudia el pago de la fraudulenta deuda externa, si no se rompe con el FMI.

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