23/04/2020

UNR: el Rectorado regula la toma de exámenes sin garantizar la cursada

Impulsemos un comité de crisis con participación paritaria de estudiantes, docentes, no docentes e investigadores
Por Lucía Rigalli Consejera del Frente de Estudiantes de Izquierda  por el claustro estudiantil

El día 21 de abril comenzó a circular por redes un “Protocolo para el desarrollo de actividades académicas con acompañamiento pedagógico virtual” para toda la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Un “protocolo” firmado por el área académica de aprendizaje y que aparece como la propuesta del Rectorado para afrontar el calendario académico, aunque sin presupuesto asignado y sin establecer de qué manera.


De espaldas al gremio, lxs docentes y estudiantes


El documento informa que hubo una reunión virtual de secretarías de la Universidad que resolvió que “las Unidades Académicas están facultadas para resolver los aspectos procedimentales y operativos para el desarrollo de las actividades académicas durante el período de aislamiento social obligatorio”. A su vez, informa “que las actividades académicas están desarrollándose bajo distintas modalidades de acompañamiento pedagógico virtual” y asevera que las pautas generales que se establecen en el protocolo “deberán ser consideradas en aquellos casos en los que las Facultades habiliten… la implementación de instancias evaluativas". Respecto a la posibilidad de que se tomen parciales, plantea que internamente cada entidad explicite los mecanismos de promoción y/o regularización de las asignaturas y los exámenes finales, y afirma que el estudiante debe cumplir con la regularidad y correlatividades. Asimismo, se debe garantizar el debate del jurado para poder, luego de 48hs, enviar la nota. Por último, establece que la toma de exámenes finales bajo la modalidad virtual deberá ser acordada con las respectivas cátedras o departamentos, pudiendo quedar a criterio de éstas. Es decir, el Rectorado tira la piedra y esconde la mano.


Cabe destacar que los consejos directivos están “cerrados”, es decir, que la mayoría de las resoluciones de las facultades las llevan adelante lxs Decanxs ad referendum y que las reuniones que hubo vía virtual con los miembros de los consejos se consideran “informativas y no resolutivas”. A partir de allí, decir que las actividades académicas virtuales se desarrollan con normalidad y que existe la posibilidad de implementar evaluaciones del tipo parciales o de finales, es una mentira.


Por un lado, se puso de manifiesto en distintas facultades como en Psicología, Ingenieria y Humanidades y Artes, que cientos de estudiantes están quedando por fuera de las cursadas. En el caso de Humanidades, desde la UJS seguimos empadronando compañerxs que no pueden acceder a las becas, que no tienen computadora y no tienen wifi. A su vez, en la única reunión virtual con el decano, consejerxs docentes y estudiantes planteamos todos los problemas y dificultades que surgen de tener un campus virtual colapsado, aplicaciones que no funcionan en cualquier dispositivo y la falta de recursos y de capacitación, ni hablar que las currículas no se pensaron bajo esta modalidad y eso obliga a reorganizar los contenidos.


En ese sentido, la lista docente “Unidad y Solidaridad” de Ingeniería se posicionó por la creación de un Comité de Seguimiento que, entre otras cosas, pueda relevar cuál es la situación de la comunidad educativa y que funcione independientemente de los comités de UNR, atendiendo a sus realidades particulares, a la vez que denuncian cómo la imposición de la virtualidad es sobre la base de una precarización laboral, mayor a la existente, y aún no resuelta por las autoridades. En el caso de la Facultad de Psicología, cientos de estudiantes manifiestan -en las redes y a través de nuestros formularios de relevamiento- que tampoco poseen los recursos y que por ello tampoco pueden anotarse a las becas.


Al respecto, desde el gremio de docentes universitarios Coad y las agrupaciones docentes de las facultades se colocaron sobre la mesa toda una serie de preocupaciones que no sólo no fueron respondidas sino que -con los anuncios del Rectorado- incluso se agravan: desde la precarización laboral, la falta de recursos y de capacitación, hasta el sobretrabajo que tienen la mayoría de docentes, ocupados en atender desde aspectos administrativos hasta tecnológicos, en detrimento del tiempo dedicado a sus clases. 


Oídos sordos a los reclamos


El Rectorado insiste en instalar, con numerosas notas demagógicas en los medios, que las clases marchan viento en popa y que las medidas de maquillaje -como la “beca de conectividad”- funcionan, cuando la mayoría de los alumnos no tiene computadora o dispositivo para atender a las clases y las situaciones por carrera y por facultad son realmente alarmantes. En todo este cuadro, se le tira la pelota a docentes y estudiantes para que resuelvan como puedan la situación.


Tanto docentes como estudiantes pusimos de manifiesto los límites de la política del Rectorado de sostener las clases a toda costa, sin considerar los recursos reales que se precisan para sostener un formato virtual. La exclusión sistemática por parte de las autoridades del claustro docente y estudiantil para votar y resolver medidas frente a la crisis de la pandemia en las facultades, da cuenta de que conocen la realidad que estamos denunciando y que le dan la espalda, para no tener que responder y otorgar los recursos que se necesiten. Todas las medidas de las que alardea el rector Franco Bartolacci son futuras y “potenciales”, no se ven las becas Progresar ni los módem de Internet. Pura demagogia.


La UNR viene de centralizar todos los fondos de todas las facultades, por lo cual se queda con un porcentaje en carácter de “administrador”. Sin embargo, resulta que cuando las clases son presenciales no hay ningún elemento de higiene y seguridad (muchas veces ni siquiera agua) y ahora tampoco recursos reales para afrontar la virtualidad de las clases. Un escándalo.


Desde la UJS planteamos la necesidad de un comité de crisis con participación paritaria de estudiantes, docentes, no docentes e investigadores que discuta y decida sobre la cursada virtual, las evaluaciones, los casos particulares de estudiantes a punto de recibirse, etc. de acuerdo a la particularidad del lugar y las carreras. Basta de decisiones unilaterales por parte de lxs decanxs.


Exigimos que se otorguen los recursos reales que se necesitan para que nadie se quede sin cursar: dispositivos, internet, asesoramiento académico, etc.


Que los criterios de regularidad y correlatividades de las materias se adapten al contexto de crisis, no pueden imponerse exámenes orales o escritos en un cuadro donde todavía muchos y muchas no pudieron siquiera acceder a las aulas o atender a una clase. La universidad tiene que garantizar la accesibilidad, lo contrario es librar a la suerte a toda la comunidad educativa en un “sálvese quien pueda”.



 



 

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