Políticas
9/1/2026
Vaca Muerta y la incautación yanqui del petróleo venezolano
Otro escollo para la joya nacional del shale oil.
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La incautación del petróleo venezolano por parte de Estados Unidos tras el ataque militar y el secuestro del presidente Maduro y su esposa han abierto interrogantes respecto a Vaca Muerta. No se trata por la posible competencia del crudo venezolano en el mercado mundial (que es pesado y con alto contenido de azufre, mientras el local es un crudo liviano con poco azufre), sino de otros aspectos.
Por un lado porque no hay muestra de una reversión del declive del precio internacional del barril, que es previo al ataque de Estados Unidos. Desde mediados del año 2025 el precio del barril Brent sobre el cual se pagan las regalías a la provincia, se derrumbó de U$S 78 dólares a los U$S 61 actuales. Una línea a la baja que fue continua y sin atenuantes. Esto adquiere relieve fundamental por los costos de Vaca Muerta para la extracción y colocación en ese mercado mundial. En un momento en que están en pleno desarrollo las inversiones de un proyecto para exportar 180.000 barriles por día de crudo neuquino y luego hasta 750.000 barriles en los próximos años por el oleoducto Vaca Muerta Sur y se ha duplicado el transporte de crudo para exportarlo por Puerto Rosales. Se han y se están enterrando centenares de millones de dólares en ductos e instalaciones, para un negocio respecto al cual ahora se encienden las alarmas.
El gobierno neuquino dice
Cuando en octubre del año 2025 el gobierno neuquino presentó el proyecto de presupuesto, estimó que el precio promedio para el presente año del barril Brent sería de U$S 55. Si bien la política y acciones bélicas en aguas internacionales de parte de Estados Unidos, la incautación de un barco petrolero bajo bandera rusa en el mismísimo lugar donde se extrae el petróleo Brent (el mar del Norte), ha provocado que el precio del barril suba 2 dólares, por el momento no se altera la tendencia bajista.
Ali Moshiri, excapo de Chevrón y responsable de la petrolera para América Latina cuando se hizo el pacto con YPF S.A. en el año 2.013 para la entrega de Loma Campana en Vaca Muerta, opinó en un reciente reportaje que el crudo liviano que se extrae en Neuquén “está sobreofertado a nivel mundial” (Econojournal, 8/1) por lo que el precio se mantendrá bajo y se preguntó si “tiene sentido traer nueva producción al mercado justo en este momento”. No obstante estimó que para Vaca Muerta algunas operadoras tienen ganancias a partir de un precio de U$S 45 por barril.
Aún no se camina por la cornisa, pero no hay que olvidar que en el año 2008, entre junio y diciembre, el precio del barril cayó abruptamente en pocos meses de U$S 138 a U$S 35. La crisis en Estados Unidos ese año provocó una debacle mundial de la cual el capitalismo no se recuperó a la fecha. Y las acciones de Trump responden al proceso de crisis interna y el estado de la economía de Estados Unidos para salir de un retroceso histórico.
Por lo que estos avatares de escala planetaria quedan muy lejos del poder de decisión del gobierno de Neuquén. Pero como el tema es motivo de variadas opiniones a nivel nacional, el gobierno local sintió que alguna respuesta tenía que dar.
Comenzó el año reuniéndose con las empresas petroleras que operan en Vaca Muerta para analizar el impacto local de los acontecimientos mundiales. No hay registro en los medios de lo conversado ni los participantes, algo extraño para un gobierno que bate el parche mediático cada vez que se junta con las empresas propietarias del recurso neuquino. En reemplazo, el ministro de Energía de Neuquén ha dado alguna entrevista, para mostrar que se están ocupando. Pero no ha dicho otra cosa que la remanida frase que están comprometidos en bajar “los costos de producción Vaca Muerta”. Y explica que lo hará a través de pavimentar o repavimentar tramos menores de las rutas del circuito petrolero para “mejorar la infraestructura vial a fin de mejorar los tiempos de la logística” y en recomendar el uso de arenas de fracking de las proximidades, en vez de traerlas desde Entre Ríos.
Dos medidas de adorno para bajar los costos de producción del shale neuquino y sin ninguna incidencia en asegurar la colocación de ese crudo en los mercados mundiales.
El oficialismo dice algo para aparentar que está en el juego internacional, pero en realidad la mira con la ñata contra el vidrio. La poderosa Chevrón, la misma donde Ali Moshiri fue capo para América Latina, tiene huevos en la canasta neuquina, pero también (y muchos) en Venezuela. No cabe duda que debe haber estado presente en la reunión del gobierno con las operadoras.
El que también habló fue el CEO de YPF S.A. y descartó un impacto directo del contexto mundial en Vaca Muerta, como si su producción y perspectivas estuvieran fuera de la guerra comercial y los actos bélicos que conmueven al planeta.
Mucho “acting” para simular como si todo está inexorablemente encaminado. Pero no es así, la taba está en el aire. Y caiga como caiga lo primero que quedará expuesto es que el real dominio sobre los hidrocarburos extraídos lo tienen las empresas y no los estados (no hay ley que contradiga esto).
Y quedará expuesto que “bajar los costos de producción” en Vaca Muerta significa en realidad seguir con convenios salariales a la baja, peores condiciones de trabajo, con menor seguridad laboral y jornadas más extensas en términos reales. Así como la mayor explotación en función de mayor productividad, como la que aplica YPF S.A. con el famoso sistema Toyota Well.
Lo que hay que bajar es el costo capitalista, la sumisión al imperialismo y repudiar la deuda usuraria. Comenzando con la nacionalización bajo control obrero de la toda la industria energética. Y eso es parte de la lucha de clases, de derrotar la pretendida reforma laboral de Milei, los gobernadores y las petroleras con un plan de lucha organizado desde los lugares de trabajo pasando por encima de las burocracias entreguistas.



