21/08/2003 | 814

Vamos a defender y a agrandar la banca del Partido Obrero

En la última semana de campaña electoral, los debates televisivos revelaron la descomposición de la política «oficial». Las denuncias «cruzadas» entre los candidatos han puesto de relieve la podredumbre general. Pero ninguno de ellos ha inventado nada: Altamira ya había denunciado y caracterizado todos los chanchullos que, tardíamente, sacaron a relucirse Ibarra, Macri, Zamora y Bullrich.


Macri acaba de «descubrir» que el Banco Ciudad está virtualmente fundido luego de haber colocado la mayor parte de su patrimonio en títulos públicos defaulteados. ¡Pero los diputados macristas han aprobado desde la Legislatura esta política, que sólo fue denunciada por la banca del PO en todos los debates sobre el presupuesto! Los macristas también se han «acordado» de la «gravosa» renegociación de la deuda externa de la Ciudad, que, sin embargo, en su oportunidad votaron con las dos manos casi todos ellos, acompañando incluso (Bussaca) a los «negociadores» ibarristas a cerrar trato con la Banca Morgan en Londres. ¿Qué tal?


A Bullrich, la partidaria de la «mano dura» que lleva como candidato a vicejefe de Gobierno a un profesor de la escuela superior de la Policía Federal, le acaba de estallar en las manos la completa corruptela instalada en el Servicio Penitenciario que ella dirigió. Ahora se atribuye el haber «iniciado la limpieza de las cárceles» y hasta pide «auditorías externas para la Policía Federal», pero cuando la «piba» era jefa de los carceleros, Altamira denunciaba al Estado policial como «la principal fuente de inseguridad ciudadana».


Por último, Zamora ha recordado que la clave de los problemas de la ciudad no está en cuestiones «vecinales», sino «en Bush y en el FMI». Pero cuando el PO salió a dar batalla en las elecciones presidenciales contra los candidatos del sometimiento nacional, Zamora se guardó a prudentes cuarteles de invierno y resolvió su «abstención»…


¡Hasta el infortunado Caram ha plagiado al PO, y denuncia ahora «las cajas negras del presupuesto»! La ex mano derecha de Ibarra en la Legislatura acaba de revelar que Ausa, la empresa de autopistas, se patina ochenta millones de pesos por año en contratos y tercerizaciones que la auditoría de la Ciudad no tiene posibilidades de controlar. Pero cuando Caram participaba con Ibarra del usufructo de las «cajas paralelas», Altamira denunciaba en la Legislatura que «el presupuesto que aquí se discute es sólo el vuelto chico de la Ciudad, en comparación con las ‘cajas’ de Ausa, Puerto Madero y la Corporación del Sur…»


El PO, con un programa


Como se ve, todos han prendido el ventilador, pero ninguno de ellos inventó nada. En manos de estos candidatos, las denuncias aisladas no superan la altura de una chicana de punteros. La banca del PO, en cambio, se sirvió de estas denuncias para mostrar la decadencia imparable de un régimen social y político y la necesidad de una transformación social de fondo.


Del mismo modo, los candidatos principales no pararon de referirse a la «marginalidad», la «exclusión», y hasta el capitalista Macri se dio el lujo de decirle a Grondona que «los precios aumentaron al doble, y los salarios de los trabajadores de la ciudad continúan congelados». Pero para todos ellos – Zamora incluido – la salida al derrumbe social pasa por la «promoción» del capital, eufemísticamente presentado como «pequeña y mediana empresa». Sólo el PO, en esta campaña, levantó la reivindicación de un salario mínimo acorde con el costo de la canasta familiar, para terminar con la política de flexibilidad y superexplotación – donde el salario es una suma de adicionales en negro atados al rendimiento del trabajo – e incluso de sobreempleo, ya que la miseria salarial obliga al trabajador a jornadas extenuantes de diez o doce horas.


A rematar


No deja de ser llamativo que, a menos de una semana de las elecciones, y cuando todos los medios se esfuerzan por reforzar un cuadro de polarización, uno de los principales encuestadores señale que «tal vez se vea en esta semana que suban Zamora, Bullrich y otros candidatos y haya un leve reflujo en los que van primeros» (Página/12, 17/8). En este cuadro, la campaña del PO se concentrará en la definición del voto hombre a hombre, que ya ha empadronado en las dos semanas pasadas a miles de compañeros. La defensa de la banca del PO y la lucha por extenderla, serán la mejor expresión de que la rebelión popular está vigente, frente a los partidos y candidatos que siguen siendo «ejemplo» de la descomposición de un régimen.