23/01/2020

Vicentin: entre el “estrés financiero” y el default

Más de 1.000 trabajadores aguardan para retomar sus tareas

El pasado 20 de enero se venció el plazo que la cerealera santafecina Vicentin había previsto para retomar la producción y volver a emplear a los cientos de trabajadores que realizan sus tareas en las tres plantas de su propiedad. Urgidos por la situación y ante el eminente fracaso de los arreglos previstos, la empresa extendió el plazo hasta el próximo 3 de febrero mientras los trabajadores realizan “guardias pasivas” y se les continúa abonando los salarios.


Vicentin viene estirando una crisis desde principios de diciembre cuando ingresó técnicamente en default debido a la imposibilidad de pagar sus deudas. El endeudamiento de la empresa consiste en unos 350 millones de dólares contraídos con productoras, acopiadoras y cooperativas, respecto a la compra de materias primas, mientras que los 900 millones restantes son adeudados a los bancos debido a operaciones de financiamiento.


La promesa de un abastecimiento de 150.000 toneladas de girasol que aportarían las empresas Molinos, AGD, Bunge y Dreyfus, para que una de las plantas pueda empezar a producir, al menos un mes, y así garantizar los salarios y el pago a proveedores menos, aún no se concreta y dista mucho de ser una salida a la crisis de la empresa.


El entramado de la crisis


La empresa ha manifestado que de lo que se trata es de una crisis de liquidez y no de solvencia, por lo que ha dado a definir su situación en los términos de un estado de “estrés financiero”.  En esta línea la empresa manifestó  que “se han visto negativamente afectadas por un contexto de crisis recurrentes, aumento de tasas de financiamiento, cierre de mercados y el incremento permanente del costo argentino” (La Voz 5/12).


Entre las medidas que más afectaron a la cerealera se encuentra la eliminación del diferencial en las retenciones para la exportación de harinas de soja procesadas en contraste con el envío de los porotos. Otro golpe a la empresa fue la caída de la corredora de granos Agrofinanciera BLD con la que Vicentin trabajaba estrechamente. Sin embargo, otros califican la crisis de la empresa como resultado de una rueda financiera que terminó por colapsar. En efecto,  muchas de las empresas controladas por la firma fueron adquiridas, se expandieron o se financiaron gracias a préstamos garantizados por Vicentin SAIC (Página 12 19/1). Vicentin contaba con el visto bueno del gobierno de Macri, razón que quizás explique porque el 78% ($18.400 millones) de la deuda financiera de la empresa este contraída con el Banco Nación, seguido por el Bapro por un valor de $1.676 millones.


Para salir del aprieto, Vicentin acelera la promoción de un acuerdo extrajudicial (APE) antes de que culmine la feria judicial y que pueda encontrarse con la solicitud de un concurso preventivo de quiebra a pedido de sus acreedores. Los trascendidos hablan de un adelanto del orden del 25/30% de la deuda y una renegociación de los plazos del resto (Ámbito 22/1). Esto plantearía un reperfilamiento de la deuda con el Banco Nación que podría traer como contrapartida la exigencia de modificaciones en el directorio de la empresa. La otra opción que se baraja con fuerza, y que la empresa quiere evitar a toda costa, es la cesión de parte del capital accionaria a los acreedores o a otras empresas del rubro, lo que daría lugar a una mayor concentración de un negocio que ya se encuentra en unas pocas manos.


De no arribar a un acuerdo con los acreedores, la empresa podría ser sancionada por la Bolsa de Comercio de Rosario con la exclusión del registro de operadores de granos, lo que la dejaría inhabilitada localmente para comprar mercadería y restablecer el funcionamiento de las plantas.


Una parte de los titulares de las deudas, encabezados por La Clementina SA, impulsan un agrupamiento de acreedores (#SumandoCabezas) para negociar en mejor posición un eventual acuerdo extrajudicial, lo cual podría generar nuevas fricciones y frustrar los intentos de Vicentin.


Alerta para los trabajadores


Se prevé que el próximo 30 de enero se concrete una reunión entre la empresa y los dirigentes del SOEA (Sindicato de Aceiteros de San Lorenzo) para discutir la situación que tiene por rehenes a los trabajadores. La orientación que ha hecho primar el sindicato es la de una espera “paciente” y la adaptación a la empresa. En palabras del secretario general Pablo Reguera “Vicentín está trabajando en todos los frentes, fasón, alquiler, ventas y están viendo de qué manera pueden arrancar esto lo más rápido posible”. La Federación Aceitera sigue sin decir nada al respecto.


Es casi cantado que bajo el pretexto del reordenamiento financiero y productivo de la empresa que quiera someter a los trabajadores a nuevas concesiones, en un cuadro de una industria que viene de recibir duros golpes como los despidos en Cofco, Bunge y Cargill.


Lejos de una calma expectante  y una confianza en las patronales, es necesario abrir una deliberación en las plantas afectadas y en el gremio que prepare a los trabajadores para cualquier ofensiva e incluso ante la posibilidad de que la empresa caiga en concurso preventivo de quiebra. Hay que exigir la apertura inmediata de los libros de la empresa para su acceso a los trabajadores y para saber a dónde han ido a para las ganancias millonarias y el endeudamiento contraído.  No permitamos que los empresarios trasladen sus crisis a los trabajadores.

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