Políticas
1/10/2026
editorial
Visita del Papa León XIV a la Argentina: entre salvavidas y corderos
En el Encuentro de Mujeres, en Córdoba, la agenda de lucha en defensa de derechos será de confrontación con el oscurantismo y las instituciones como la Iglesia Católica.

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El Papa León XIV llegará a la Argentina del 8 al 11 de noviembre, en el marco de una gira sudamericana que también incluye Uruguay y Perú. Según la agenda confirmada por el Vaticano y la Oficina del Presidente, el jefe del Estado Vaticano arribará a Ezeiza el domingo 8, se reunirá oficialmente con Javier Milei el lunes 9, y su itinerario incluirá una misa en Palermo con una convocatoria estimada en más de un millón de personas, además de actividades en Claypole, Córdoba y Luján. El Vaticano tiene previstas visitas a la cárcel de Devoto y al Cottolengo Don Orione, y un encuentro con dirigentes de la CGT.
El arribo papal tendrá lugar poco después de un nuevo Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba, donde la agenda de lucha en defensa de derechos se vincula directamente a la confrontación con el oscurantismo y las instituciones como la Iglesia Católica. Se dará asimismo en un contexto económico marcado por la suba del riesgo país, los tarifazos y por la recesión, todas muestras del fracaso de una estrategia económica que sin el auxilio de Donald Trump se desvanece.
¿Un momento "oportuno"?
El escenario de la visita estará también marcado por un cuadro político abierto por el fallo de la Corte Suprema que habilita la derogación de la "ley de tierras" y por lo tanto vuelve a habilitar la extranjerización de tierras que el 6 de agosto la movilización popular hizo caer. Este fallo genera en estos días un revulsivo popular muy profundo y abre una crisis mayor al plantear la derogación del megadecreto de 366 artículos 70/23 que desreguló varios aspectos de la economía, que permitió el cobro de intereses usureros para los créditos y que es responsable de uno de los cambios más profundos que la Cámara de Diputados se negó a derogar mostrando que son empleados del dueño de Swiss Medical y de todas las prepagas y no “representantes del pueblo”.
El régimen ya salió al rescate del interés patronal de los bancos, de las grandes empresas yerbateras, de la patria inmobiliaria y de las prepagas con un proyecto del PJ que acota la derogación al artículo 154 del decreto 70/23 circunscribiendo la cuestión al tema de las tierras, sin embargo el decreto entero es la piedra angular de la estrategia antipopular y propatronal que representan Milei y todos sus colaboradores. La sesión especial pedida para el 15 de octubre en Diputados será una prueba de fuego porque en su temario está el tratamiento de la media sanción de rechazo del DNU 70/23, que sólo puede ser rechazado entero o aprobado en su conjunto. Esto sería un golpe mayúsculo a la política de Milei edificada en gran parte en este engendro fundacional de la ofensiva contra las masas. Si en su lugar se introduce el proyecto del Senado de Mayans y Di Tullio, quedarán retratados de cuerpo entero.
Sin lugar a dudas las expresiones de la Iglesia sobre toda esta política, que se limitó a decir que “expresaba preocupación por la extranjerización de tierras” y que aún no emitió palabra sobre el fallo de la Corte, incomodan al gobierno pero no llegan a resultarle ningún obstáculo para el avance de su política, como se pudo ver hasta ahora.
Del mismo modo, la Iglesia tampoco salió a confrontar en el plano internacional con la escalada macartista que busca presentar a la izquierda como “terrorista”, como se expresó en la reunión organizada por Marco Rubio con representantes de 67 países para alertar sobre el “resurgimiento del terrorismo de extrema izquierda” y promover la cooperación entre servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad de los países para “aplastarlo”. Por otro medio, el propósito del papado de León XIV, así como el de su predecesor, es dirigir a una institución cuyo máximo valor para el capital es ser garante y sostén del régimen de explotación. No olvidemos que la Doctrina Social de la Iglesia, fundada por León XIII con la publicación de la encíclica Rerum novarum en 1891, tenía como fundamento su rechazo al socialismo y el colectivismo por atentar contra la propiedad privada y la dignidad humana.
León XIV viene con una agenda centrada en esta doctrina social de la Iglesia, la crítica a la desigualdad y, más recientemente, una encíclica sobre inteligencia artificial que advierte sobre sus riesgos para el trabajo y la "dignidad humana". Esos ejes cuestionan, aunque mayormente de manera elíptica, la orientación de los mileístas y de gobernadores de todos los colores políticos, que buscan convertir al país en tierra arrasada para la instalación de data centers de IA, el extractivismo minero y la extracción no convencional de petróleo y gas. Ante esto, el peronismo se entusiasma con que el efecto político de la presencia del Papa le permita capitalizar electoralmente las críticas entre líneas que supondrán sus discursos.
Mileísmo e Iglesia
El espacio mileísta está compuesto por integrantes orgánicos de la Iglesia Católica opositores a la conducción actual y a la de Bergoglio. En el acto de cierre de campaña de Milei de 2023, en el estadio Movistar Arena, esta ala se expresó con claridad cuando Alberto Benegas Lynch, definido por el propio Milei como su principal referente intelectual, pidió explícitamente romper relaciones diplomáticas con el Vaticano: "Creo que habría que iniciar lo que hizo Julio Argentino Roca, que es suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano mientras en la cabeza del Vaticano prime el espíritu totalitario", sostuvo, en referencia directa a Francisco. El propio Milei había llegado a calificar al Papa como "el representante del Maligno en la Tierra". Ese antecedente de hostilidad abierta, expresado desde el interior de la propia Iglesia Católica (Benegas Lynch integra su ala más conservadora), contrasta con el tono de distensión institucional que el gobierno busca instalar ahora con la llegada de León XIV.
Esa relación con la Iglesia se explica también por la propia composición católica del gobierno, aunque desde un ala que disputa la orientación política con el propio papado. Benegas Lynch no habla como católico tradicionalista: pidió romper relaciones con el Vaticano en oposición a su conducción y cuestionó el mensaje "colectivista" de la Iglesia frente a lo que denunció como "infiltraciones comunistas". En esa misma ala católica conservadora milita el diputado nacional Santiago Santurio, referente de Unidad Provida y una de las figuras de Las Fuerzas del Cielo, la agrupación libertaria que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, con fuerte anclaje en distritos de tradición católica y vínculos con el Opus Dei. Esa alianza quedó expuesta en julio, cuando Santurio participó, junto a la vicejefa de gobierno porteña Clara Muzzio y otros dirigentes de La Libertad Avanza y el PRO, de un foro ultraconservador contra la Educación Sexual Integral y el derecho al aborto legal, realizado en la Legislatura porteña y ligado al Political Network for Values, que fue denunciado en su momento por el Frente de Izquierda.
El peronismo reza por una ayuda
Desde el peronismo buscan capitalizar políticamente la llegada del Papa, presentándose como el espacio más afín a su prédica social. Desde el sindicalismo más rancio de la CGT hasta la CTA-A corren detrás de la visita, buscando al menos una foto con una institución que milita y militó intensamente contra el derecho al aborto y contra la ESI, también desde sus alas más progresistas. La oposición confía en que los mensajes de León XIV sobre justicia social y contra el "descarte de los débiles" funcionen como un espejo incómodo para el ajuste libertario y beneficien la perspectiva electoral del peronismo, como ocurrió en 2019. Esta fracción política, que apela a una perspectiva conservadora, no puede ser alternativa frente a un proceso político que exige ser enfrentado con valentía y sin cubrirse tras las sotanas, que cumplen el rol de amortiguar la respuesta social ante la gravedad de las políticas en curso.
Frente a esta disputa por apropiarse del Papa como aval o como crítica, es necesario marcar una posición clara: la alternativa a Milei no la va a construir la Iglesia Católica; en todo caso, volverá a auspiciar a algún ala política del régimen para garantizar que la bronca social no estalle, un objetivo que comparte con el Partido Justicialista, que busca erigirse como garante de un cambio que no incluya la intervención popular, la cual obliga a modificaciones más profundas que chocarían con los intereses de los verdaderos dueños del poder, para quienes gobiernan peronistas, radicales, mileístas y macristas. Aun cuando puedan coincidir puntos de la crítica papal a la desigualdad o a los riesgos de la inteligencia artificial sin control, eso no convierte al Papa en una referencia política emancipadora, y menos todavía habilita que la Iglesia recupere terreno como interlocutora de las decisiones de Estado. Esa fue precisamente la batalla que dio el movimiento de mujeres durante años, incluida la lucha por la ley de interrupción voluntaria del embarazo, contra la injerencia eclesiástica en políticas que le corresponden decidir al Estado laico y a la sociedad, no a una jerarquía religiosa.
La Iglesia Católica en Argentina
La Iglesia Católica argentina sigue gozando de un entramado de privilegios económicos: exenciones impositivas en ingresos brutos y ganancias, financiamiento estatal para la remodelación de sus propiedades bajo la figura de "obras públicas", subsidios a escuelas confesionales y cesión de terrenos y edificios públicos, buena parte de eso sostenido no solo desde la Nación sino, de manera decisiva, desde los presupuestos provinciales y municipales. Esa dependencia de fondos públicos explica en gran medida por qué la jerarquía eclesiástica rara vez traduce su discurso social en una crítica frontal y sostenida a las políticas de ajuste de los gobiernos de turno, sean del signo que sean. Como tampoco confronta abiertamente contra el genocidio palestino, la guerra colonial en Medio Oriente, los bombardeos a Venezuela, el armamentismo y guerrerismo de la Otan, etc. Así como sacó del Padre Nuestro el “perdona nuestras deudas y a nuestros deudores”, la Iglesia es garante del saqueo nacional y la usura del capital financiero y el FMI.
La visita papal genera también un incremento, si fuera posible, de la invisibilización de los sobrevivientes de abusos sexuales cometidos por miembros del clero. En Argentina no existen datos oficiales sobre la magnitud del problema, y el encubrimiento y el silencio de parte de todos los espacios políticos gobernantes son totales. El relevamiento más completo, hecho por organizaciones de sobrevivientes y periodistas, identificó a más de un centenar de integrantes de la Iglesia señalados en denuncias de abuso, con causas judiciales que en muchos casos avanzaron gracias a la lucha de las víctimas y no por la colaboración eclesiástica ni por la determinación del Estado. Se acumulan los casos de encubrimiento institucional y de abusadores que terminaron sus días protegidos por el clero y hasta con pensiones. La protección de Bergoglio a Grassi, con actos concretos inadmisibles como el financiamiento de un libro de tres tomos de un constitucionalista católico para ayudar a que el pedófilo pudiera eludir la pena de la justicia ordinaria, fue uno de los casos más conocidos y escandalosos, y luego olvidados con el ascenso de Bergoglio como Papa.
Mientras se efectiviza la visita de León XIV, el Poder Judicial corrupto, en este caso a manos del inefable Daniel Rafecas, protege a los esclavistas del Opus Dei dilatando las acciones concretas en la causa iniciada a partir de la investigación de la periodista Paula Bistagnino sobre la esclavización de mujeres para las tareas domésticas de la congregación católica. Nuestra posición no puede ser la de sumarse a esa disputa por la bendición papal, sea para avalar al gobierno o para presentar al Papa como opositor de Milei. La pelea contra el ajuste, la desigualdad y el avance ultraderechista se da con organización popular independiente, exigiendo además que la Iglesia deje de recibir privilegios y subsidios estatales, y que se garantice verdad y justicia para las víctimas de abuso eclesiástico que todavía esperan respuestas.



