Polo Obrero
16/7/2003|809
Solís 693 se organiza y lucha contra el desalojo
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En el edificio ubicado en Solís 693 viven 63 familias que desde hace más de un año se organizan en el Polo Obrero del barrio de Congreso para luchar por la vivienda y por el conjunto de sus postergadas reivindicaciones. El propietario del edificio es el Anses, es decir, el Estado nacional. A partir de la lucha de los compañeros y de varias movilizaciones a las oficinas del Anses logramos un acuerdo de no desalojo y el pago de todos los servicios. Sin embargo, la causa penal por usurpación continúa y está pronta a dictar sentencia. Esto se debe a la presión que ejercieron sobre el Juzgado y la Cámara los dueños de los albergues transitorios de la zona. A la mafia de la prostitución y la droga que alimenta las cajas policiales no le conviene que Solís esté habitado. Los chicos jugando en la vereda alejan los autos importados a otras zonas y la "recaudación" se reduce considerablemente. No existe otra razón para desalojar Solís. El Estado, que cuenta con un bien ocioso, privilegia el negocio policial al techo de las familias e incluso a la educación de muchos chicos, los que siendo desalojados a mitad de año perderían el año escolar.
La organización y la salida
Ante esta situación, los compañeros no se han quedado de brazos cruzados a esperar el desalojo sino todo lo contrario. En masivas asambleas se ha votado un plan para enfrentarlo. Se han organizado guardias permanentes en la que participan todas las familias. Se conformaron comisiones para buscar la solidaridad de las organizaciones en lucha, para juntar firmas de los vecinos, para visitar legisladores y funcionarios; y se ha conformado una mesa coordinadora de la lucha integrada por los más destacados compañeros. Queremos transformar el conflicto en una causa popular en el marco de las 150.000 personas que en la Ciudad de Buenos Aires viven en casas ocupadas o villas. A esto se suman las dos cooperativas de vivienda que exis ten en el edificio y otras dos que iniciaron los trámites de conformación involucrando a casi todas las familias. Existe la firme convicción de que sólo nos vamos de Solís con una vivienda digna para cada compañero. Esto implica una feroz lucha contra el gobierno que no entrega los créditos y le niega los documentos a los compañeros peruanos cobrándoles tarifas astronómicas.

