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15 de marzo de 2007 | #983

Expulsión burocrática del Frente Telefónico

De la agrupación clasista en FOETRA
La Agrupación Clasista Telefónica votó en contra del cierre del último conflicto del tercerismo y planteó su posición. El 12 de enero sacó una declaración (“Carta abierta a la Comisión Directiva de Foetra Sindicato Buenos Aires”) denunciando que las empresas no estaban cumpliendo siquiera con los acuerdos firmados y estaban aprovechando (en pleno verano) para avanzar “con la extensión de su red de tercerizaciones, basada en el encuadramiento en sindicatos y convenios ‘depósito’ de trabajadores (...) donde se encuadran el grueso de los trabajadores de la telefonía móvil y transmisión de datos e Internet”. También planteábamos que las empresas “se habían agrandado y eso no corresponde a la relación de fuerzas que desplegó el colectivo de los trabajadores de Foetra en la gran huelga”. Que “Atento no fue incluida en los reclamos de la última gran huelga porque actuaba la Justicia”. Pues, bien, no bien se firmaron las actas con Telefónica y Telecom, vino el mazazo precisamente de la “Justicia”, desconociendo la resolución 766 (que establecía que los trabajadores de Atento son telefónicos).
 
En dicha carta proponíamos encarar las próximas paritarias, que se realizan en un cuadro de inflación creciente y de intento de las empresas de imponer las polivalencias y las multifunciones, con un método: “apoyarnos en las asambleas generales, en nuestra fuerza colectiva para decidir cuánto y cómo queremos de aumento salarial” y de “una estrategia común de Foetra y Fatel” y la “convocatoria al plenario de delegados para informar y reforzar la organización, oficina por oficina”.
 
Proponíamos afiliar masivamente a los tercerizados tanto de “call center”, como de empresas contratistas y subcontratistas. Esa propuesta iba dirigida “a los compañeros de la Comisión Directiva y a todo el gremio para abrir el debate con todos los compañeros, trabajadores, delegados y directivos” (“Carta Abierta a la Comisión Directiva de Foetra Buenos Aires”, 12/1).
 
Pero pasó lo contrario. No sólo no se abrió el debate en el seno de la Comisión Directiva sino que en el Frente Gremial Telefónico se dejaron de realizar los plenarios semanales para dar respuesta a esta situación. Esto no impidió, sin embargo, que se pusiera en marcha una maniobra para expulsar del Frente a los integrantes de la Agrupación Clasista Telefónica y del Partido Obrero, a pesar de formar parte y ser fundadores del Frente desde sus inicios. Esta “expulsión” había sido preparada sin siquiera un “consenso” en la “mesa ejecutiva” del Frente y sobre todo de espaldas al plenario del Frente Gremial, que es, históricamente, el ámbito común de discusión, resolución y funcionamiento del Frente Gremial. A través de Juan Carlos Lavagna y Jorge Zilver se pretendió convalidar esta maniobra convocando a una reunión del “Ejecutivo provisorio” del Frente para “notificarnos” de la expulsión, siendo que en ningún momento participamos de la discusión del “Ejecutivo”. Las cuestiones que puedan estar en controversia —y así lo manifestamos— proponíamos discutirlas en el plenario del Frente. Con este objetivo y para discutir, nos hicimos presentes en las dos últimas reuniones, el 26 de febrero y el 5 de marzo, donde se nos negó el ingreso —a los integrantes de la Agrupación Clasista Telefónica y del Partido Obrero— para realizar esta maniobra a puertas cerradas.
 
No podemos dejar de mencionar el papel que jugaron Juan Carlos Lavagna y Sergio Sosto en esta política antidemocrática. Lavagna se había retirado del PO, luego de una delimitación de los “Telefónicos del Partido Obrero” frente a una solicitada de la Comisión Directiva que alteraba los hechos ocurridos en la marcha multitudinaria del 24 de Marzo de 2006, luego que saliera una solicitada oficialista que tampoco había sido discutida en las reuniones plenarias del Frente. Todo un método en el último período...
 
Sosto y Silvia Hidalgo decidieron también retirarse del Partido Obrero, luego del último conflicto contra el tercerismo, sin que nadie los separara o expulsara de ningún lado. El derecho al debate y a la disidencia que se pretende suprimir en el Frente, ellos lo tuvieron en el PO. Pero prefirieron no ejercerlo. Simplemente huyeron de una polémica para pasar a plantear (junto con Lavagna) una acción proscriptiva consistente en impulsar nuestra disolución o directamente evitando que nos dirijamos públicamente al gremio. Una exigencia que naturalmente ni se le exige, ni de hecho cumple, ninguna de las agrupaciones integrantes del Frente o incluso de la propia Lista Azul y Blanca.
 
Es de público conocimiento la existencia de la CTA de Claudio Marín, como así también el MIT de Mario López, el MST-1 y tantas otras agrupaciones o “corrientes” que intervienen públicamente en el Frente y en toda la vida del gremio, como corresponde. “Pero yendo más allá de nuestro Frente, no existe ninguna forma de ‘centralismo democrático’ en las organizaciones obreras —incluso en las partidarias— que impida la expresión pública o de discusión de sus corrientes o fracciones si las hubiera” (Declaración de la Agrupación Clasista repartida al Frente Telefónico con motivo de esta discusión y ante la negativa a dar la discusión).
 
Como decíamos en ese planteamiento, si esto debe ser fundamentado, no es porque se trate de un formalismo estatutario, sino porque está en juego un debate y una perspectiva política que venimos sosteniendo, y que enfrenta de lleno la política de vaciamiento sindical y convencional a la que están enfocando estas empresas, incluso en plena expansión del sector. Un problema que hace al futuro de miles de trabajadores tercerizados y convencionados. Es por esto que la expulsión burocrática y sin fundamento de la Agrupación Clasista del Frente Gremial Telefónico, sin siquiera poner los motivos por escrito, o responder a la agenda planteada, ha generado rechazo y una deliberación en muchos sectores del Frente y del activismo.
 
A todos los integrantes de la Agrupación Clasista se les plantea un profundo debate para defender la perspectiva de la Foetra como un sindicato independiente del Estado. Para la Agrupación Clasista, la independencia política de los trabajadores es fundamental para ir a fondo en la lucha por sus reivindicaciones más sentidas. Defendemos la democracia sindical como parte de esta lucha y sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante una ofensiva de los pulpos tercerizadores, las empresas y el gobierno K que en todo momento los protege. Denunciamos públicamente la expulsión de los integrantes de la Agrupación Clasista y del Partido Obrero del Frente Telefónico.

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