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3 de agosto de 2016

La movilización expulsa a Monsanto de Córdoba

En la jornada de hoy salió a la Luz que la empresa Monsanto se retira del predio de Malvinas Argentinas en Córdoba. La decisión según la empresa responde principalmente a la retracción en el negocio del maíz. Sin embargo los dichos contrastan con la liberación total de las retenciones del grano que rige desde hace solo meses. Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), en la actualidad el resultado por hectárea en dólares del maíz está en los máximos de los últimos 10 años y casi duplica al resultado de la soja. ¿A qué responde entonces el retroceso de Monsanto?
 
La multinacional reconoce, aunque minimizándolo, que los reclamos de ´ambientalistas´  también habrían influido en la decisión. Aunque intenten ocultarlo ha sido la movilización popular la que expulsó a Monsanto. Producto de esta presión un fallo de la justicia mantenía paralizadas las obras y se rechazó en 2014 un estudio de impacto ambiental de la empresa.  Hace solo días habían sido imputados, por orden del fiscal anticorrupción, el ex intendente radical de Malvinas Daniel Arzani, junto con los concejales de todas las fuerzas políticas  por haber autorizado la construcción de la planta en la localidad de manera ilegal.
 
Luego de que CFK en 2012 anunciara con bombos y platillos, en la bolsa de NY,  el desembarco de Monsanto en Córdoba un repudio generalizado atravesó la provincia. La multinacional ya era conocida por la población que durante años fue testigo de las consecuencias del glifosato sobre la salud en poblaciones aledañas a campos fumigados. El activismo y los vecinos de Malvinas no tardó en sacar la conclusión de que la flamante planta que prometía ´trabajo y progreso´, en realidad era una usina de contaminación que venía a producir semillas transgénicas  y que la producción de Monsanto estaba destinada a los biocombustibles planteando la extensión de la frontera agrícola, la expulsión de campesinos y el avance aún más fuerte en el desmonte.
 
Sobre esta comprensión el ´fuera monsanto´ se transformó en un reclamo popular que se expresó en festivales, marchas de más de 10 mil personas y un bloqueo sobre el predio que lleva hoy más de  dos años. Mientras, las fuerzas patronales de la provincia maniobraron en pos de la multinacional sistemáticamente, en 2014 el PJ, radicales, K y juecistas aprobaron con represión una ley de ambiente a la medida de Monsanto. Cintia Frencia, legisladora por el FIT/PO,  fue la única que se opuso a estos planes, por ello quisieron expulsarla sin éxito. Desde el Partido Obrero impulsamos un juicio social y público que puso de relieve la inviabilidad de los planes de la multinacional en nuestro territorio.
 
La movilización contrasta sin embargo con el lobby a favor de Monsanto  que se mantiene desde el kirchnerismo  hasta el gobierno de Macri. El  traspaso del ministro Barañao de una gestión a otra es un guiño en ese sentido. El objetivo final es modificar la actual ley de semillas para incluir el pago de regalías y apoderarse de un tercio de la renta agraria. En julio el ministro de agroindustria Buryaile dio un paso en ese sentido al anunciar que las empresas privadas no tendrán que efectuar controles, a costo propio, sino que el Estado asume ese trabajo y le brinda sus resultados para que, en los casos que se detecte utilización de sus semillas elaboradas con su denominada Tecnología Intacta RR2 PRO, Monsanto pueda iniciar acciones para que ese productor deba pagar por ese empleo.
 
La victoria que se obtuvo por la expulsión de la multinacional de Malvinas Argentinas debe servir para redoblar la lucha contra Monsanto y la dictadura de las semilleras. El rechazo a la modificación de la actual ley de semillas y el desarrollo de un centro de investigación y producción de semillas en manos del Estado y bajo control de trabajadores y técnicos, la nacionalización de los latifundios y el arrendamiento en favor de cooperativas y campesinos y trabajadores sin tierra.

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