fbnoscript
9 de marzo de 2017

8M: un salto del movimiento de mujeres

El 8M de 2017 honró sus orígenes.
 
Una marea colmó las principales ciudades de la Argentina en el día del Paro Internacional de Mujeres y conmovió a todo el cono sur, ya que también hubo movilizaciones de centenares de miles de personas en Uruguay y en Chile.
 
En las provincias de Córdoba y Tucumán, 20.000 personas salieron a las calles, y hubo importantes marchas en La Plata, Rosario y Santiago del Estero.
 
En la Ciudad de Buenos Aires, escenario de una semana de luchas que comenzó el lunes con el parazo de la docencia y el martes con la irrupción obrera en el acto convocado por la CGT, coronó con una tremenda marcha de mujeres, que fue precedida por ruidazos y piquetes, el paro impulsado por comisiones y sindicatos combativos y el cese de actividades en gremios como estatales y judiciales. No por nada, el grito a pulmón de "paro paro paro, paro general" se escuchó hasta el cansancio en la voz de centenares de miles de mujeres.
 
La masividad no fue, sin embargo, el contenido distintivo de la jornada –al menos no en nuestro país, que viene siendo sacudido desde el #NiUnaMenos de 2015 por un movimiento de mujeres en franca rebelión– sino por la fisonomía política que alcanzó.
 
El documento acordado y que se leyó en Plaza de Mayo establecía que "este movimiento de mujeres se define como independiente de todos los gobiernos", "anticlerical", "feminista y anticapitalista". Fue el resultado de una dura lucha política, en la cual intervinimos de principio a fin.
 
Durante la lectura del mismo, se escuchó la denuncia del ajuste en curso, el apoyo a los obreros de AGR-Clarín y las obreras de Textil Neuquén; a la lucha docente, el reclamo de que se legalice el aborto en nuestro país, el desmantelamiento de las redes de trata de personas y el castigo a los funcionarios estatales involucrados; contra el aumento de la edad jubilatoria para las mujeres y el 82% móvil para todos los jubilados; por el fin de la precarización laboral y un salario equivalente a la canasta familiar; el respeto a los convenios colectivos de trabajo, entre otras demandas; y que para terminar con la violencia contra las mujeres "el Estado y los gobiernos son responsables". En vísperas de un nuevo aniversario del golpe genocida de 1976, en medio de la campaña de revisionismo reaccionario del gobierno, se ponderó la presencia de Nora Cortiñas y la memoria de los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. En el documento se caracterizó a los gobiernos de Guatemala y Nicaragua como genocidas, un acierto, ya que el mismo día 31 mujeres murieron calcinadas en un hogar de niños en Guatemala.
 
Este 8M fue, por lo tanto, una verdadera jornada popular, protagonizada por las mujeres, de claro contenido antigubernamental, lo que impidió que como en el pasado funcionarios de Cambiemos pudieran posar con el cartelito del #NiUnaMenos. 
 
Este programa, que intentó ser ocultado por los pulpos mediáticos que trataron de reducirlo a una serie de frases hechas, fue sostenido por un arco de organizaciones heterogéneo, pero su compromiso con el programa que plantea deberá superar aun la prueba de los hechos. No podemos pasar por alto el hecho de que muchas agrupaciones kirchneristas firmaron el texto, siendo tributarias de un gobierno que estuvo 12 años en el poder y es responsable de la parte que le toca de la actual situación de las mujeres. En definitiva, Néstor Kirchner y Cristina Fernández mantuvieron el aborto en la clandestinidad, con sus secuelas de muertes y mutiladas, pese a que durante mucho tiempo tuvieron mayoría parlamentaria en ambas cámaras. La precarización laboral, la brecha salarial y los salarios de miseria, la falta de guarderías infantiles y de licencias específicas, se argavaron bajo los gobiernos kirchnerista. A su turno, CFK despotricó contra los docentes "en defensa del derechos de los niños a la educación" tantas veces como pudo desde el estrado presidencial y se encargó de aclarar que estaba personalmente en contra del aborto, justamente bajo un gobierno de corte "personalista". De conjunto, la "reconstrucción de la burguesía nacional" y el "pago serial" de la deuda externa se da de bruces con la superación de la opresión de la mujer, que necesita de la transformación de raíz de todo un régimen social en descomposición para emanciparse. 
 
En el palco, estuvieron representadas todas las organizaciones convocantes. Las figuras de Reina Maraz y Alika Kinan en el escenario dieron cuenta de la lucha de las miles de mujeres que, cuando emprenden una acción en defensa de sus vidas, la de sus hermanas, hijas, madres, están batallando contra la podredumbre del régimen capitalista. La asamblea feminista seguramente continuará con estos debates, que se producen al calor de una avanzada represiva contra las luchadoras, como quedó de manifiesto nuevamente en la razzia policial que se produjo ayer cuando terminó la marcha.
 
De cara al XXXIII Encuentro Nacional de Mujeres, avancemos con los debates para poner en pie  un movimiento de mujeres democrático, anticlerical y de lucha, que tome el cielo por asalto.

Compartir

Comentarios