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8 de abril de 2017

VIDEO: operativo de guerra con armas de fuego para desalojar a los obreros de AGR-Clarín

Lo admitieron los jefes del escuadrón policial.
Tras el amague de desalojo del lunes a la madrugada, las señales de alarma comenzaron a sonar a el viernes a media mañana cuando dos camiones de la Infantería se apostaron frente a las puertas de la fábrica y al acampe solidario en Pompeya.
 
Los obreros, que ocupaban la planta desde hace 82 días, ya habían comprobado por medio de sus abogados que existía una orden de desalojo emitida por el juez Pablo Casas, del juzgado contravencional 14 de la Ciudad de Buenos Aires, y raudamente se comunicaron con sus letrados. Las abogadas Claudia Ferrero, de APEL, y Verónica Quinteros, de Liberpueblo, se dirigieron al juzgado donde presentaron un escrito firmado por Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas y otros representantes de organismos de derechos humanos pidiendo que se detenga el desalojo y se abra una instancia de negociación. Pero el operativo ya estaba en marcha y el magistrado no movió un dedo.
 
Mientras tanto, la alarma se había comenzado a propagar y la multitud comenzó a llegar. Antes, habían comenzado a formarse frente a la planta un grupo especial de las fuerzas de seguridad, pertrechado con armas largas y ametralladoras, a la vez que uniformados para la guerra y con sus rostros cubiertos. En las paredes posteriores de la fábrica, el mismo grupo especial de operaciones había desplegado una escuadra con agentes preparados para realizar el ingreso con cuerdas y escaleras: también todos armados hasta los dientes.
 
 
 
 
El diputado Marcelo Ramal, Gabriel Solano y Eduardo Belliboni, todos dirigentes del Partido Obrero, increparon al comisario a cargo por la presencia del personal pertrechado como para una operación de guerra remarcando la necesidad de su retiro del lugar.
 
-¿Armamento de fuego, ametralladoras? -preguntó Solano.
 
-Sí. Comisario Berzani -se presentó uno de los miembros del grupo especial.
 
-No se puede usar armamento de fuego en una manifestación pública -dijo Solano.
 
-No sé lo que hay adentro, si no hay ningún inconveniente, no se utilizará... -respondió el uniformado.
 
Intervino Belliboni y aclaró: -En una fábrica, lo que hay son obreros y máquinas.
 
Las recorridas de las integrantes de la Comisión de Familiares y de militantes que recorrieron las calles del barrio dieron cuenta de que los policías, que ya se contaban por centenares en la puerta de la fábrica, también ocupaban todas las adyacencias de la planta en el barrio de Pompeya y que en la avenida Montes de Oca se encontraban diez colectivos repletos de policías de la Infantería.
 
Los obreros decidieron por unanimidad en asamblea retirarse de la fábrica e instalar una carpa en la puerta de AGR para desarrollar la lucha en una nueva etapa, ante un operativo de guerra que incluso estaba conformado por cuerpos de elite pertrechado con armas de fuego como si fuesen a chocar con un ejército de narcotraficantes.
 
La lucha por la reincorporación de los obreros de AGR-Clarín continúa.

 

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