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Carta abierta a la CGT de Mendoza

Texto de la mesa provincial de la Coordinadora Sindical Clasista

Alfredo Cornejo ha montado un régimen personal a fin de aplicar la política de ajuste. Este recibe la activa colaboración de un sector de la dirigencia sindical que “deja hacer” o abiertamente lo avala por un lado, por el otro un acuerdo de impunidad con el Partido Justicialista le ha proporcionado las mayorías especiales o el quórum cada vez que lo necesitó en la Legislatura. Los intendentes pejotistas tampoco tienen nada que envidiar al plan de guerra contra el pueblo que aplica Cornejo.

Por el contrario las grandes movilizaciones del último periodo han tenido especial eco en nuestra provincia, luego de los miles que nos movilizamos durante el 14 y 18 de diciembre del año pasado contra la reforma previsional, miles volvieron a ganar las calles en las últimas semanas.

Se plantea la necesidad de una respuesta del conjunto de los trabajadores para derrotar el ajuste pero por sobre todo para abrir una deliberación sobre el rumbo político y económico de nuestra provincia y país en función de las necesidades populares.
 
El ajuste y su rechazo

Los tarifazos son una constante, los despidos hormiga empiezan a masificarse, la prepotencia y aprietes patronales no solo se han naturalizado, sino que también van en aumento. Las paritarias se han trasformado en una carrera para determinar qué sector pierde menos. En algunos casos, ya se modificaron a la baja los convenios colectivos de trabajo.

Macri - Cornejo buscan bajar al máximo posible los “costos laborales”, esto es lo que explica los despidos, los techos salariales y el robo a los jubilados mediante la reforma previsional. También el intento de reforma laboral y el esfuerzo por destruir los CCT [convenios colectivos de trabajo] que consagran conquistas, en muchos casos, históricas de los trabajadores.

Los capitales viven un festival con la especulación financiera. No se ha invertido un solo peso de carácter productivo, prueba de esto es que la capacidad industrial ociosa supera el 40% y el mismo gobierno le reclama a las patronales que inviertan.

El proceso político está acumulando fuertes contradicciones y acicatea a los sectores populares a una confrontación abierta con el ajuste y sus medidas.

Nuestra provincia es donde más lejos ha ido la política de destrucción de las condiciones de vida de la familia trabajadora para favorecer a los capitalistas. Por esta razón nuestra provincia viene experimentando un ascenso en el rechazo al ajuste y la política patronal de Cornejo, las movilizaciones contra la reforma previsional fueron multitudinarias, el acto del 21 de febrero movilizó a alrededor de 10 mil compañeros, lo mismo ocurrió con la movilización masiva de los docentes del SUTE que en dos oportunidades diferentes movilizaron cerca de 10 mil compañeros cada una, masiva también fue la contra marcha de vendimia y  la movilización en ocasión del paro internacional de mujeres reunió a casi 20 mil compañeras. En el lapso de 20 días, más de 50 mil personas ganaron las calles. Este enorme despliegue de fuerzas habla de una disposición a enfrentar el ajuste, y un profundo clima de deliberación en la base obrera que no está siendo apuntalado por las direcciones sindicales.

El enfrentamiento con la política de ajuste no puede ser solo declarativo, tiene que tomar acciones precisas y sobre todo darle un curso, un canal para que las enormes energías y reservas de lucha de los trabajadores mendocinos lleguen a buen puerto, reúnan la fuerza para derrotar el ajuste y la guerra contra el pueblo trabajador en curso.

Es necesario hacer un balance crítico de lo actuado hasta ahora ¿Hasta cuándo vamos a ganar la calle sin declarar el paro general activo y plan de lucha? ¿Se puede seguir subordinado al colaboracionismo de la CGT nacional, que negocian los fondos de las obras sociales y su propia impunidad a costa de los CCT, los salarios y puestos de trabajo? ¿Se puede seguir discutiendo si cambiamos salario por puestos de trabajo? ¿Se puede esperar? ¿O, desde Mendoza, marcamos un camino para contribuir a poner en pie al movimiento obrero de todo el país?

Ajustadores oficialistas y de oposición

Cornejo ha trasformado a la legislatura en una escribanía y la justicia en un apéndice del Ejecutivo controlado desde el jefe de los fiscales. Para lograr esto ha contado con el apoyo explícito e implícito de la oposición pejotista: el endeudamiento, la elección del ministro de la Corte José Valerio, la adhesión a la nueva ley de ART, el endeudamiento, la modificación de los códigos procesales penales y, civil y comercial, la privatización de la EPTM [Empresa Provincial de Transporte de Mendoza], el parque y el Zoo, etc.

Los colaboracionistas de Cornejo son quienes aplican el ajuste en los municipios: los intendentes del PJ. Las paritarias municipales son iguales de truchas que las de Cornejo, con techos salariales muy por detrás de la inflación para salarios que son los más postergados entre los trabajadores, la obra pública está puesta al servicio de elevar el precio de la tierra favoreciendo la especulación inmobiliaria y para nada resolviendo los problemas de vivienda y urbanización de las barriadas populares. El ajuste se aplica por igual en los municipios indistintamente quien gobierne. Sin el acompañamiento de la oposición pejotista liderada por Omar Félix, votando a favor o dando quórum, el gobernador Alfredo Cornejo no habría logrado hacer avanzar tan fácilmente sus planes de ajuste.

La derrota de los planes de ajustes solo puede venir de la mano del movimiento obrero. Como ha ocurrido limitadamente con los paros nacionales y las movilizaciones de rechazo a la aplicación de medidas de ajuste.

Este escenario plantea el debate sobre cuál es el rol que debe jugar el movimiento obrero en el escenario político de la provincia y la nación. Los trabajadores no pueden seguir siendo la columna vertebral de ningún movimiento que tenga en su dirección a sectores colaboracionistas del ajuste, cuando no ajustadores y abiertamente hostiles a los reclamos obreros y populares. El movimiento obrero y el pueblo explotado debe ser la cabeza de su propio movimiento histórico por la emancipación de los patrones y burócratas.

Solo el movimiento obrero puede derrotar el ajuste

La CGT Mendoza tiene una oportunidad histórica: retomar las mejores experiencias de lucha del movimiento obrero argentino y abrir un curso de independencia para los trabajadores de nuestra provincia. La CGT tiene la oportunidad de colocar al movimiento obrero como oposición social y política al gobierno de los grandes patrones y sus colaboradores.

Este objetivo es contradictorio con actuar como grupo de presión en el intento de recomposición y de “unidad” de un peronismo dominado por las trenzas y roscas de los Urtubey, Uñac, De la Sota y ahora también Massa. Cualquier aspiración real de desarrollo de un nuevo movimiento nacional y popular ha quedado sepultado, no por la derrota de Cristina en provincia de Buenos Aires, sino por el disciplinamiento del kichnerismo en todo el país detrás del pejotismo clásico. En nuestra provincia la subordinación de la lista “nac and pop” a Félix y Bermejo significó la fuga masiva del electorado a la lista muleto de Cambiemos.

Es necesario poner al movimiento obrero a la cabeza de la oposición al ajuste y a la política antipopular de Macri - Cornejo y los intendentes. Para esto es necesario superar a aquellos dirigentes que despotrican reclamando no marchar detrás del “trapo rojo”, mientras acuerdan listas de despedidos con las patronales de sus ramas. También a aquellos dirigentes, como Roberto Macho, que se apoyan en las fuerzas del Estado patronal para perseguir delegados de base, cercenar la democracia obrera y expulsar dirigentes opositores, y de esta forma tomar el control de los sindicatos. Nuestras organizaciones sindicales fueron construidas a fuego y sangre de compañeros luchando, no las vamos a dejar en manos de quienes las ven como una fuente de enriquecimiento personal.

El movimiento obrero y el pueblo trabajador son los únicos con la capacidad de abrir un nuevo escenario político y social, por la sencilla razón de que somos quienes generamos las riquezas, es necesario que irrumpa en el mapa político de la provincia y la nación como toda la fuerza que tiene como clase social.

Les reiteramos nuestra propuesta: los trabajadores necesitamos la convocatoria a un congreso extraordinario de delegados de base de la CGT, a razón de uno cada 100 compañeros, en cada lugar de trabajo, con mandato y pliego de reclamos para preparar el paro nacional activo, votar un plan de lucha, para derrotar el ajuste. Pero también para discutir un plan político y económico de salida a la crisis que atraviesa nuestro país, que está siendo descargada con furia sobre nosotros.


Por la mesa provincial de la Coordinadora Sindical Clasista
Soledad Sosa, Raquel Blas, Stella Mariani y Rosana Kity Gazzo

 

Tags: cgt, mendoza, cornejo

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